6/27/2006

Vigila con lo que deseas…


(C) Sixio / http://sixio.free.fr

…Puede hacerse realidad.

Desear cambiar de trabajo… Y tener que decirle a tu jefe de 3 años en una tarde que ya no volverás, sin previo aviso.

Desear enviarle a la mierda… Y llegar a casa y que te diga “se acabó”, y darte entonces cuenta de lo mucho que le querías a tu lado, y ahora no tiene solución.

Desear tu propio piso… Y que te deje tu pareja y no tener más remedio que buscarlo.

Desear unas vacaciones largas lejos de la oficina… Y estar 45 días de baja por enfermedad.

Desear volver a casa… Y dejar atrás muchos amigos en el camino.

Desear que aquella persona por la que babeas te llame… Y no tener cojones de cogerle el teléfono.

Desear echar un polvo con ese desconocido tío bueno… Y justo antes pensar “¿Y qué cojones estoy haciendo?”

Desear ver a esa persona… Y que se presente en tu puerta, tras una investigación detectivesca para conseguir tu dirección, y no abrirle la puerta.

Desear que te pongan el ADSL… Y estar de vacaciones cuando viene el técnico.

Desear perder de vista a tu padre… Y que se marche sin previo aviso sin decirte dónde va, y no verle nunca más, para descubrir que quizás le querías a pesar de todo.

Desear saber si te gustará el sabor de sus besos… Y que en una playa, durante una noche de San Juan parezca que está a tiro, y acobardarte, dejando pasar ese momento preciso.

Cuántas veces en la vida no habremos deseado algo con todas las fuerzas del mundo mundial… Y contra todo pronóstico se hicieron realidad… De la forma más disparatada posible.

Cuántas veces te has dado cuenta que lo que deseabas, al obtenerlo, no era lo que de verdad habías esperado, y que incluso, ni siquiera lo querías.

Pues desde ayer tengo esa sensación encima.

Por fin, el tan anhelado momento de dejar Madrid ha llegado. Esta tarde mismo me vuelvo a casa, así, de sopetón.

Ayer, como si de la cena de la última noche se tratara, estuve en mi restaurante favorito con un compañero del trabajo, y me reí mucho, y lo pasé muy bien. Después me entró un poco la morriña, así que decidí volver al hotel caminando. Bueno, en realidad, lo tenía decidido mucho antes, y por eso me fui con mis bambas bien calzadas.

Una vez más, recorrí la Castellana. Pensando, recordando. Recordando los buenos momentos, y los no tan buenos. Aquellas alegrías que con el tiempo te dejan un regusto amargo en la boca. Chamartín, las Torres Kio, Nuevos Ministerios, el Bernabeu, Callao,…

La ilusión de mi vida era un día irme a vivir a Madrid. Al final lo conseguí, aunque fuera por cuatro meses. El primer mes me lo pasé bastante bien, el segundo fue más tedioso, el tercero me sirvió para conocerme mejor porque me había dejado mi ex y me tuve que hacer a la idea de vivir sola ya, y el cuarto me ha pasado en un segundo.

Pienso, me gustaría volver aquí, a la torre. Pero faltan por lo menos 3 años en el mejor de los casos. Tres años, que es lo que tengo para sacarme la carrera. Esta experiencia me ha servido para tomar carrerilla, para tener un incentivo para acabar Protocolo, para volver al Osito cualquier día.

He aprendido muchas cosas, como seguro que iré haciendo en adelante. Tengo tres años para hacer de mi una profesional mejor, para aprender cosas de mi corporación, para ganarme una reputación y que la gente me conozca y reconozca mi trabajo. Así, puede que un día me reclamen, o puede que –como hago siempre- pique a la puerta yo.

Tengo a mi lado la mochila, con la poca ropa que me traje para estos dos días de trabajo en la capital. Y ahora me vuelvo a casa, a coger el último puente aéreo. A tener mi última pelea con Iberia por llegar tarde y hacerme perder una noche de hotel.

Ha sido divertido, me ha encantado la experiencia, me lo he pasado muy bien, y debería decirle algún día mi jefe, lo mucho que le agradezco esta oportunidad. Le sabía mal tenerme aquí “apartada”, pero no sabe que me hizo el favor de mi vida, y quizás me dio una de esas oportunidades entre un millón, de coger el camino correcto. Quizás profesionalmente, he llegado a un lugar en el que poder desarrollarme.

Hoy comí con Ana y Esther, también de mi trabajo. Me dio un poco de pena. No es un “adiós”, es un “hasta luego”. No me voy al fin del mundo, vuelvo a mi casa. Pero pienso… Saber que mañana no podré ir a tomar ese café, que ya no iré a comer con ellas, me da un poco de pena.

En fin… Es el último post que escribo desde “mi” PC de Madrid, a la hora que a veces escribía después de comer, o comiendo un sándwich delante de la pantalla mientras hacía el resto de cosas. La de veces que suspiré por este momento, y lo mal que me sabe ahora que haya llegado.

Parece mentira que, a veces, eso que deseaste con tanto fervor, cuando lo consigues no es para nada lo que esperabas que fuera.

Siempre pasa.

Con todo.

Un besito, Esther, Ana, Carlos, Steven, Cristina. Ester.

5 comentarios:

Hellpop dijo...

>>>Desear echar un polvo con ese desconocido tío bueno… Y justo antes pensar “¿Y qué cojones estoy haciendo?”

Bueno, eso son cosas que sólo os ocurren a vosotras... :p

Fuera de bromas, yo tiendo a pensar que en el mismo momento que se cierra una etapa en la vida, da comienzo otra, si bien a veces encuentro períodos de transición.

De todas formas, no hay que arrepentirse de las decisiones tomadas.

Ysondra dijo...

No me arrepiento de las decisiones tomadas, pero algunas cosas me dan un poco de pena, nada más.

Además pocas cosas hay que no tengan solución en esta vida. Pero bueno... A veces tengo mis días xD =)

Será cosa que estuve hablandoc on mi ex para ir a recoger mis cosas a su casa ya, y cerrar del todo el libro, y ponerlo en su estantería, donde le toca estar.

Ya sabía que cuando hablara con él iba a ponerme así. Y como lo sabía, no importaba cuánto fuera a aplazar las cosas.

Todo eso me dio qué pensar... Ya sabes, pienso mucho xD =)

Hellpop dijo...

Morriña, te entiendo.

Aquí pegaba otra ilustración de Whelan... cualquiera de las de los libros de "Añoranzas y Pesares" :D

Ysondra dijo...

=)

Añoranzas y pesares... En fin, la tengo en casa sin empezar, a ver si me animo a leerla...

Es que el principio se me hace un poco lento, pero bueno. La verdad, tengo tantas cajas de libros aun por colocar en casa que bueh... Es un desastre.

A ver si ahora que estoy en Barcelona me pongo con ello de nuevo.

Con ello, y con la uni... Que dentro de nada es septiembre y no estaría de más que me sacara alguna, así, por hacer algo.

Me encanta Whelan ^^

Estoy a ver si arreglo los enlaces del lateral t pongo un listado de ilustradores favoritos ^^ Que tengo un pilón de ellos...

Michael Whelan, Stephanie Pui Mun, Frank Frazzeta, Boris Vallejo, Jenny Dolphen, Aurore Demilly, y tantísimos otros que me voy encontrando por ahí. Como los que uso para ilustrar mi blog ^^

Pekenyo dijo...

Pues sí, pues sí.
De vez en cuando aparecen en tu vida personas que se integran contigo como por arte de magia, como si se conocieran desde el jardín de infancia.
Es esa sensación de estar bien con otra persona, de sentirse a gusto contando cualquier historia.

Es tal la integración, que no te paras a pensar que pasará cuando no esté, o quizás sea que no lo quieres admitir. Pero como todo en la vida, ese momento llega. Y entonces te haces el fuerte, aunque por dentro estés llorando. Lágrimas de emoción contenida, mezcladas con cierto miedo por la incertidumbre, y sobre todo cargadas de felicidad por conocer a alguien que es capaz de generar todo este comentario.

Fdo(firmado que no fernando): tu compi