Mostrando entradas con la etiqueta El diván. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El diván. Mostrar todas las entradas

7/14/2008

Bloqueo

(Se adentra en la habitación caminando a toda prisa, los tacones resonando contra las baldosas. El ruido se amortigua al alcanzar la alfombra bajo el diván).

Sí, ya sé que he tenido mucha suerte con esto de las vacaciones y que me recibe porque algunas de sus otras citas no acudirán esta semana. Ya sabe cómo me pongo cuando me estreso, puro nervio, y esa sensación de agobio de siempre.

Es solo que… De verdad que lo intento pero me cuesta mucho enfrentarme a la realidad, ¿sabe? Quiero decir… Usted me conoce, son ya muchos meses juntos, por lo menos dieciocho, y tenemos nuestras charlas a menudo. O sea, soy una persona capaz y decidida, y tengo muy claros mis objetivos en la vida, lo que quiero conseguir, hasta dónde quiero llegar...

Es muy difícil dejarme sin palabras, tengo siempre respuestas para todo, y no callo ni debajo del agua.

(Risa nerviosa).

No lo he probado pero… Quizás debería, ¿no? Hablar debajo del agua, me refiero. No hasta el punto de morir ahogada, ya sabe, aun no tengo tendencias suicidas.

Hay algo dentro de mí, no sé cómo expresarlo. O sea, no. Es mentira. Sí sabría expresarlo. La cuestión es que no sé si realmente quiero hacerlo.

Últimamente me estreso mucho. Siento una necesidad imperiosa de decir las cosas tal cual las siento o tal cual las pienso pero no soy capaz, no me siento lo suficientemente preparada. Me atormenta saber que puedo hablar de casi cualquier tema y ante los que son realmente vitales no hago sino quedarme sin palabras y sin habla literalmente, con esa mirada estúpida. Como la de los peces en el acuario, ¿sabe? Sí, ahí puestos con sus ojos saltones mirándote a través del cristal esperando manipularte mentalmente como en el chiste.

Yo soy muy capaz de escribir, y tengo mucha sensibilidad y todo eso, como es usted consciente, pero a la hora de la verdad… A la hora de pronunciar las palabras yo me agito y me siento impotente como debajo de una ola inmensa que sé que va a caer sobre mí chafándome sin dejar nada.

(Empieza a comerse las uñas de la mano izquierda).

Que sí, que ya tengo muy claro que soy capaz de expresar mis sentimientos y mis pensamientos aquí dentro, pero este sitio es un santuario, yo sé perfectamente que aquí dentro no puede pasarme nada malo y que las ideas que comparto son nuestro secreto. Pero ahí fuera, cualquier palabra que pronuncie acarreará consecuencias de forma irremediable.

(Empieza a mordisquear las uñas de la mano derecha, y vuelve a la izquierda de nuevo).

Yo de verdad querría ser capaz de ordenar todo lo que pienso y transmitirlo.

(Risa).

Sí, bueno ya sé que es difícil de engañar usted… Bueno, mejor digamos que soy capaz de ordenar lo que pienso, plasmarlo en una hoja, pero incapaz de transmitirlo verbalmente.

Querría ser valiente para decir las cosas tal cual. ¿Cree que le pasa a todo el mundo? O sea, bloquearse de puro terror, o a veces no saber bien porqué, ¿pero sin poder hacer nada por controlarse?

¿Qué es lo que me pasa? ¿Qué es lo que me detiene?

Yo creo que si mirara dentro mío, y rebuscara en todos los rincones, encontraría la respuesta, pero esa oscuridad en la que anida me da miedo. No sé si tengo fuerzas para bucear ahora mismo hasta tan lejos.

Si ya sé que soy inteligente. También sé que cuando mi cabeza recorre ese camino, esquiva los callejones oscuros. Es como ver que están apaleando a alguien, y ser incapaz de ayudar, así que sigues caminando como si no hubieras visto nunca nada.

No tendría valor de volver atrás y encontrarme el cadáver de la paliza.

7/10/2008

Miedo

(Silencio. Iluminación tenue.)

A veces pienso que no sé porqué mantenemos estas citas semanales, ni porqué le pago, ni si hace algo por ganarse realmente lo que vale.

En realidad al final todo se reduce a lo mismo, a estos monólogos míos mientras me siento en el diván y hago viajes introspectivos.

Creo que es por reafirmar mi idea de que no estoy loca, cosa que tampoco me preocupa en demasía.

En realidad tengo la impresión de que si me quedara en mi casa y dedicara tanto rato a pensar, razonar y cuestionarme porqué hago las cosas como el que dedico aquí, llegaría a las mismas conclusiones.

Hoy he dormido bien, la verdad. Es cierto que las últimas dos semanas me ha costado bastante conciliar el sueño y que cuando lo he hecho, me he ido despertando cada hora o dos.

Al principio lo achaqué al calor, porque con esta humedad de mediados de estío, el bochorno y que no corre aire en casa… Ya sabe que no hay ventana en mi cuarto y necesito dormir con los balcones abiertos para respirar bien. Sigue gustándome despertarme con la luz del día.

Debe ser por eso que tenía sueños intranquilos.

Llevo unas noches un poco paranoicas. Uno de los sueños más vívidos que tuve fue el de ir volando en un bicharraco mitológico por encima de una tierra mítica, y acabar saltando a mi ciudad real, mientras iba sacando fotos de paisajes. La mala pata hizo que se me cayera la cámara en un terrado y tuve que hacer milagros para recuperarla. Recuerdo que cuando aterricé no pude volver a llamar a mi montura, pero bueno al terminar el sueño tenía de nuevo mi máquina en las manos.

¿Qué era tan importante de la cámara? No sé, deduzco que los recuerdos que había dentro. Ya sabe, al final, de las cosas solo quedan los recuerdos, las pinturas, los escritos, las fotos… Me va a dar la neura filosófica, como siempre, pero ya sabe lo que pienso. Cuando “mañana” llega, lo único que queda del “ayer” real, son esos retazos de memoria a los que uno se aferra.

El otro que tuve, se ha ido emborronando con los días, no puedo visualizarlo correctamente, pero recuerdo la sensación que me produjo cuando me desperté y era una mezcla de añoranza melancólica, y sensación de pérdida. Debe ser que estos días estoy obsesionada con lo mismo.

(Silencio, y desvía la mirada hacia la ventana. Retoma su discurso sin mirar nada directamente.)

Creo que el problema es que soy una persona obsesiva, ¿verdad? Debe de ser eso. Obsesiva, posesiva, celosa… Llevo varios días dándole las vueltas al asunto. Ya sabe que me gusta venir con los “deberes” hechos. Si tuviera que pagar por todo el rato que dedico a poner las ideas en orden antes de entrar en la consulta…

Estos días los he dedicado a analizar esos puntos, y he llegado a que todo está motivado por mi inseguridad. Que en el fondo es miedo. Es fruto de mi necesidad imperativa de controlarlo todo, y que al enfrentarme a algo que se escapa de mis manos, como no tengo forma humana de manipularlo, me obsesiona dedicando horas y horas y horas a buscar una solución favorable que ahora sé, es inexistente, porque no depende de mí.

La obsesión imagino entonces que se retroalimenta, porque doy vueltas en círculo, de manera que cada vez me estreso y me agobio más; mis ataques posesivos son debidos a mi incapacidad para proteger o defender todo eso que me quita el sueño, y los celos es mi reacción natural a apartar todo lo que quiero y meterlo en una caja vigilada constantemente.

Es imposible vivir así.

Ahora ya sé que lo único que me pasa es que tengo miedo, y que no sé dejarme llevar.

Bueno, parece que un día más hemos llegado a algunas conclusiones aceptables, ¿jum?

¿Sabe? Ya sé porqué le pago lo que le pago y le mantengo: porque cada vez que me siento aquí y hablo, me libero.