Yo era feliz, ¿sabes?
Quería permanecer allí, en la oscuridad, en el frío hielo, acunada en el silencio, alejada de las risas, escondida en el dolor y la ignorancia.
Quería seguir viviendo entre esa nada, donde todo estaba controlado, donde la vida era un tenue lamento, un llanto monótono, en ese húmedo agujero donde la felicidad no abarca, donde no llega la alegría. Ni la esperanza. Ni la luz. Ni el amor. Donde estaba sólo yo con mis tristes recuerdos cubiertos de polvo, de unos días felices tan, tan lejanos, que pertenecían a un mundo de ficción donde yo era un mero espectador.
Tan vetustos y deshilachados que los contemplaba como quien observa uno de esos souvenires congelados, réplica de un paisaje bajo miríadas de nieve y purpurina. Estaban allí: aislados, y yo vivía tan pasiva que ni sacudir esa bola me atrevía ya.
Pero tú… Tú escarbaste entre la tierra, removiste mis raíces, sacudiste el universo y me sacaste de nuevo al sol. Y brillaba tanto, quemaba tanto que creí enloquecer. Ansiaba correr. Huir de nuevo entre las sombras. No pude conseguirlo. A mi pesar estaba tan maravillada, era todo tan bello, tan perfecto, tan extático… Y el calor, el tacto me abrumaba, y el sonido de la risa, la harmonía del paisaje, la felicidad tan vasta que escapaba por las yemas de mis dedos, parecía que podría volar sin alas y rozar el cielo.
¿Por qué? ¿Por qué tan cruel conmigo? ¿Por qué dejaste que se derritiera mi hielo, que se revolvieran mis recuerdos? ¿Por qué permitirme recordar que la dulzura existía? ¿Por qué me enseñaste lo que era ser feliz de nuevo?
Yo te juro que ya no quería saberlo… Cuanto más para perderlo en el vendaval de un antojo. ¿Por qué? ¿Por qué me hiciste eso?
Y me arrancaste las esquirlas, robaste mi oscuridad, me expusiste a esa maldita llama para arder en un capricho y volver a tirarme de nuevo a un agujero, más profundo, más vacío, más triste y aterrador… Más oscuro y solitario, más perverso, repleto de pesadillas que se alimentan de mis recuerdos de la felicidad que existe bajo la luz del sol.
Yo, de verdad, no quería saberlo. Era feliz en mi amargura y mi obnubilada negación del calor.
11/05/2009
Frozen, bitter shield
10/21/2009
Relatividad
Debe ser cosa de la lluvia, el día grisáceo, y el tiempo que me tiro en el tren. Hoy me he quedado pensando en la relatividad de las cosas.
Me imagino que la locura también es relativa. Me vengo a referir, que lo que a una persona le puede parecer una locura, para otra es algo completamente lógico y normal (aunque tal vez no sea habitual).
Supongo que debe ser un poco así con todo. Imagino que hasta un asesino psicópata debe pensar similar.
Pero yo me vengo a referir a las “locuras” que no hacen daño a nadie, las cosas esas sin sentido que hace el vecino y nos deja flipados, con cara de “no me lo puedo creer, qué estás haciendo, animal de dios, yo no hubiera hecho eso ni en pintura”. Algo así.
Por ejemplo, en mi oficina, si mañana apareciera con el pelo rosa, vestida de traje negro, con piercings en la cara y maquillada como una gótica, mi jefe sin lugar a dudas pensaría que estoy loca. Y no, no estoy loca, simlemente, soy diferente a él. Habrá un grupo de personas, quizás minoritario con respecto al total de la sociedad, que pensará que soy una persona muy normal y mi jefe es un carca, o que está tarado de la cabeza.
Si mañana apareciera delante de mis amigos, rubia, con la manicura perfecta, me hubiera operado las tetas, y fuera aspecto de actriz porno, también pensaría que estoy loca.
Supongo que loco es el que hace algo que nos choca, que está bastante alejado de nuestros cánones habituales. Algo que nos deja completamente descolocados y entra en el cajón de “lo que yo no haría jamás de los jamases, ni que me pagaran”.
Hablo de ese tipo de situaciones.
Hace años, cuando jugaba en el mud, no pagaba por jugar, claro. Era gratuito. Entonces salió WoW, y me fui a jugar “de pago”. Y los colegas de aquel entonces me llamaron loca, por pagar por un juego online.
En el mismo orden de cosas, hay quien compra oro online, para que sus personajes vivan felices sin tener que farmear… Y la gente les llama locos, “Ande va el loco ese gastando pasta por monedas virtuales”. Yo, lo encuentro normal. Esa persona valora tiempo contra dinero, y gana el tiempo. Si no tiene tiempo, compra monedas online.
Alguien ha incurrido en un coste de 50 euros para poder comprar 10.000 golds para jugar.
No es lo mismo importe que coste. ¿Por qué he dicho coste? Porque una cantidad de dinero, en sí misma, no tiene nada de relativa. 50 euros son 50 euros, aquí, en Madrid y en Bilbao. Sin embargo, el concepto de coste puede hacer referencia a mis preferencias, por ejemplo.
¿Qué son 50 euros para mí? Basura. Eso es lo que son. Una puta mierda, una minucia. No me voy a morir por cincuenta euros.
Sin embargo, para otra persona, ese mismo billete puede ser un mundo, el dinero que le dé de comer durante dos semanas o un mes.
Todavía conozco un caso que puede provocarle un paro cardíaco a más de uno. El chico aquel que compró una cuenta de Warcraft por 6.000.- €, porque tenía las dos espadas legendarias de Illidan, que en su momento era todo un logro.
OMFG! Seis mil euros… Pero qué enfermo… No veas el tío, ¿no?
Pues resulta que ese chaval era el hijo de no sé qué jeque de Dubai o algo así.
Entonces, la imagen cambia radicalmente, y las cosas hasta se entienden. Seis mil euros, cuando intentas hacerte una idea de la pasta que tiene esa familia (tu cerebro va a mil por hora y no consigues visualizar una cifra que se pueda aproximar mínimamente a la realidad). Pues es que para esa persona, seis mil euros importan menos que un chicle.
Pues sí, en eso venía yo pensando esta mañana.
El otro día, Rosa me estuvo comentando un poco por encima la historia de Barcelona, cuando edificaron con el Pla Cerdà, y cómo era la ciudad por aquel entonces, cuando Gracia, y barrios alejados al centro eran pueblos. ¡Pueblos!
Pero el tiempo pasa, el transporte evoluciona, la ciudad crece, y esos pueblos quedan integrados. Ahora se llega de Plaza Cataluña a Lesseps en quince minutos. No se ha acortado la distancia, simplemente, nos movemos más rápido. Distancia es relativo. Coste es relativo.
Quizás locura es, entonces, relativa.
Pongamos que yo quiero ir al cine. Hasta ahí, todo normal. Todo el mundo tiene amigos con quienes quiere ir al cine, ¿o no? Y haces planes para el finde. Pero resulta que la persona con la que quieres ir al cine es tu colega de hace mil años de Bilbao, por ejemplo… Y le llamas para decirle “eh tío, ¿vamos el finde al cine?”. Y él te responde… “¿Cóño, estás en Bilbao?”, y tú dices… “No, pero si quieres ir al cine, me subo”. Y entonces en la línea se produce un silencio incómodo… Y te responden… “¿Pero tú estás locaaaaaaaaa?”
Y me quedo flipada.
Porque, vamos a ver que yo lo entienda: hasta hace un momento, estábamos hablando del cine, no de mi cordura, que puesto el caso, yo estoy muy cuerda (lo normal, al menos). Y la cosa de ir al cine, parecía de lo más guay. Incluso, me preguntan si estoy en la ciudad… Y si estoy en la ciudad, la idea parece interesante y hasta factible… Pero yo digo, no, no estoy, pero voy para allí si no haces nada… Y ya ese detalle me convierte en loca automáticamente.
Curioso.
Porque, entonces estamos hablando de ¿qué? ¿Que antes de ir al cine tengo que comprar un billete de tren para subir a Bilbao? Aja… Entiendo… No veo el problema. Me parece perfectamente plausible comprar el billete y destinar parte de mi finde a leer y contemplar el paisaje por la ventana y jugar con la PSP o la DS, o usar el portátil o leer en mi ebook. Ah… ¿No está ahí el problema? Ah. Que claro, para ir al cine tengo que gastarme antes 80 euros en el billete de tren. ¿Y si resulta que para mí, ochenta euros es una puta mierda, o pienso que vale la pena?
El resultado es que tengo elevadas probabilidades de quedarme sin cine, si digo la verdad y no me planto en Bilbao tan campante de sopetón. En cuyo caso, estoy loca, pero una clase de falta de cordura que la gente puede entender con más facilidad.
Una vez, conocí una persona, que me invitó a comer en París. Me preguntó si hacía algo para comer tal día, y yo dije que no. Y me dijo: te invito a comer… Y yo respondí que vale, y pregunté ¿a dónde? Y me dijo, a París. Y pensé que me vacilaba, pero no, iba completamente en serio. Y no se me ocurrió que estaba loco, si no que molaba que te cagas. Y me pareció un detallazo de puta madre. Aunque resultara que sí estaba loco, pero a su manera.
Ojalá hubiera más gente loca por el mundo, o más capacidad de relativizar.
Qué coño me importa a mí irme a otra ciudad a ver una puta película, cuando cualquier cosa que se produce dentro de España, o Europa, si me apuras mientras llegues a tiempo en un avión y valga menos de 400 euros es aceptable.
Qué coño me importa a mí algo, cuando cualquier cosa que se puede arreglar por menos de mil euros es una soberana gilipollez.
Y mañana, cuando cambie de escalón, qué coño debería importarle a nadie, que me gaste seis mil euros en una cuenta de un mmorpg.
Yo solo quiero ir al cine, y ser feliz.
Por qué es aceptable ir al cine con mi vecino, pero si me quiero ir a Bilbao ya estoy loca...
9/30/2009
Nostalgia
A veces me da la nostalgia y me quedo paseando por viejas webs, aquellas que te sorprende incluso recordar el nombre, leyendo historias de antaño. Veo nombres de amigos de los que hace tanto que no sé nada, y me sorprende que a pesar de todo sea capaz de recordar las caras sin problemas.
Son gente en la que hace muchísimo que no pienso.
Entonces, cuando recuerdo aquellos días en los que me reía tanto, o en los que rabiaba tanto, aquellos días que –de hecho- han contribuido a hacer de mí lo que soy hoy, para bien y para mal, me gustaría saber qué fue de la vida de toda esa gente.
Me gustaría volver a sentarme a una mesa, volver a escuchar las viejas batallitas, y todas las novedades que hemos acumulado.
A veces, me rodean retazos de pasado que no soy capaz de olvidar. Imagino que tampoco hace especial falta.
Pero hay días en los que me gustaría que mi mayor preocupación en la vida fuera: “oeste, holy”.
Qué será de la vida de aquella gente, que ya no me acompaña en el día a día.
7/21/2009
Loca por la cocina
En algún momento tenía que pasar... Lo nuestro era un amor platónico, una de esas relaciones malsanas que corroen el alma hasta lo más profundo. Era un tema de desgaste y sólo una cuestión de tiempo que acabáramos juntas conviviendo bajo el mismo techo...
Y así, al fin...
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Me hice con mi fondue de chocolate!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡Yupiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
¡Ueeeeeeeeeeeeeeaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!
Nyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa *^-^*
Muahahahaha *^-^*
Pues sí... Quítate tú para ponerme yo.
No hay nada mejor que las rebajas. Aunque yo ya estoy resignada a que no compraré ropa en la vida. Siempre pasa algo antes de que llegue a una tienda de ropa... Una peli, un libro, un cómic, un peluche, una taza... Una fondue...
Conste que hoy no quería comprar nada, y pasaba por delante de la tienda Tan Tam que hay en la planta subterranea de La Illa, a comprobar si quedaba por ahí un molde de castillo para bizcochos porque el que compré se me rompió.
Lamentablemente no quedaban ya, y no me extraña, era una de las cosas más frikis que he visto. Pero bueno, todo está bajo control porque en vez de comprar el molde de silicona, esta vez lo compraré de metal. aunque lo tengo que importar de USA. Aprovechando, me haré con unas cuantas cosas más que los gastos de envío son un dolor.
Y como para paliar mi pena, ahí estaba ella, la preciosa fondue de chocolate Chocolatiere, en su perfecta cajita con todos sus accesorios y a mitad de precio... Contiene, entre otras cosas, seis moldes distintos para hacer bombones, un molde de corazón y un pequeño manual con doce recetas. Es bastante completa. Así que quien puede resistirse a eso... De hecho de no ser porque ya no quedaban más unidades hubieran sido un regalo perfecto de cumpleaños... Pero no pudo ser.
Aprovechando la rebaja, arramblé también con una monísima fondue normal, que funciona con vela, para usar tranquilamente en la mesa, y una bonita aceitera con medidor y dosificador. Cómo voy a echar de menos esa tienda... Pero todavía me queda Bodum, la pequeña -pero prometedora y llena de tesoros- tienda de menaje de cocina que sobrevive (gracias a dios) en lo más recóndito de La Illa.
En fin, menos mal que me estoy reformando para ir a correr, si no, me iba a dar un soponcio en breve. No puede uno comer este tipo de cosas sin hacer ejercicio.
Aprovecho la ocasión para dejar un par de webs. Algunas a pesar de ser extranjeras, hacen sus productos a todo el mundo (si uno está dispuesto a pagar los gastos de envío).
* Nordic Ware: Impresionante página donde adquirir sartenes, utensilios de todo tipo y sobretodo cantidades industriales de molds muy originales para bizcochos, y unos sets de cortagalletas majísimos.
* Williams Sonoma: Un poco más piji que la web anterior. Se pueden encontrar también todo tipo de detalles para el hogar. Personalmente me gusta más Nordic Ware en cuanto a moldes. Pero hay un par que ya los querría para mí.
* Lékué: Proveedor de moldes en silicona, y distribuidor de otras marcas internacionales como "Cuisipro" (a ver si en algún momento "Lékué" se dignan a traer el lápiz pastelero) muchos de los cuales se pueden encontrar en Bodum, de ahí que me guste tanto pasear por la tienda. La ventaja que tiene es que si no está entre los productos en las estanterías, existe la posibilidad de pedirlo y si lo consiguen te lo traen.
* Cuisine Paradiso: Distribuidor nacional de utensilios de cocina (entre otras muchas cosas). Se pueden encontrar algunas cuestiones de "Lékué" y de "Nordic Ware". Muy bien surtida.
Y ya que estamos, un par de webs de recetas.
* Tartalette Blog: ADORO este site, es mi #1 de la repostería. Únicamente mirando las fotos sería capaz de pasarme las horas, suerte que mirar no engorda. Hay recetas geniales. Ojalá tuviera más tiempo para cocinar. En inglés.
* Las recetas de mamá: Un poco de todo. Sus fotos no son tan espectaculares, pero todo muy casero.
* Recetas de chocolate: Única y exclusivamente recetas sobre este oro caoba tan delicioso y adictivo. ¡Ñam! A ver si encuentro algo para mi fondue *^-^*
* La cocina de Angie: Cocina tradicional. Sigue una multitud de blogs, es una gran fuente de recetas.
* Directo al paladar: Un clásico de los blogs gastronómicos.
Ah, qué felicidad la mía de esta tarde ^^
7/16/2009
Justicia
He roto todas tus fotos. No queda ni una sola colgada en la pared. Te he borrado de todos los discos duros que he encontrado en casa.
Fue un trabajo concienzudo, pero no es que quiera olvidarte... Es que quiero recordarte a mi manera.
Estuve contemplando todas y cada una de esas imágenes antes de borrarlas por sistema. No había ni una sola en la que te haya podido encontrar.
Ya sé que las fotos mienten, tanto o más que la memoria. No obstante, prefiero engañarme sola.
También he intentado dibujarte, pero te esfumabas en el aire antes de que el grafito de mi lápiz entrara en contacto con la superficie del papel.
Cerré los ojos, para visualizarte primero. Fui incapaz de fijarte un solo momento. Cambiabas rápidamente, huyendo de mí como el mercurio. Fue una experiencia frustrante.
Todo pasaba a la vez. En el mismo instante sonreías, te girabas, mirabas hacia el frente; o llevabas traje, camisa y corbata; llevabas tejanos, polo y bambas… Indistintamente era invierno, otoño o primavera. No te recuerdo en verano.
Alcé la vista, desenfocandome completamente, alienándome de lo demás, intentando evocar un solo momento, un instante que pudiera retener… Y recordé. No una imagen, sino un sonido: el de tu risa.
Te vi.
Te recuerdo en Navidad, recortado contra las sombras de la noche, reluciendo la sonrisa en tus labios. Eso es lo que hay guardado en mi interior. Te busqué en el sitio equivocado. No estás en mi cabeza.
Así que espero me perdones, porque tiré todas las fotos: no te hacen justicia... Pero sabe que conservo la media luna de tus labios para los días amargos en los que deseo olvidar todo lo demás.
7/14/2009
¿Vacaciones? Sí, gracias
OMFG!
Estoy de un mal humor estos días que me subo por las paredes. Voy a tener que ponerle remedio el finde o en algún momento.
No estoy muy segura de a qué es debido, pero lo que sí es cierto es que ni yo me aguanto, y para que yo lo note... Estoy a la que salto por cualquier cosa. Creo que me irán bien unas vacaciones y desconectar del multiverso.
Tampoco ayuda que el libro que me pillara ayer, "Nocturna", tenga una puta mierda de traducción, y que me haya ido directa a Fnac a comprar el libro en inglés. No deberían dejar traducir a gente como ese personaje. Es un atentado contra la literatura.
Para colmo, ayer estaba en el tren cómodamente sentada disfrutando de mi libro, cuando se me sentó una pareja al lado con bebé chillón incluído. En momentos como este pienso en porqué no se aniquilará a la especie humana, o en su defecto, al menos porqué no los esterilizan. Y por si no fuera bastante tortura, tampoco conocían el concepto de "higiene" y tuve que aguantar el jodido hedor que emitían sus cuerpos, en un vagón donde el aire acondicionado brillaba por su ausencia.
Joder... Un día cojonudo.
Supongo que también debe contar que me he quedado sin las cenas de los jueves, o bueno, de algún día en la semana.
Se me hace bastante pesado eso de pasar por delante de una mesa vacía en la oficina, con su desocupada silla a juego... Pensando que en cualquier momento alguien vovlerá a sentarse en ella como si simplemente se hubiera ido de vacaciones de verano. Sé perfectamente que no es así. Que no está de vacaciones, que es un traslado y los traslados no tienen marcha atrás.
Es solo que... No me acostumbro.
No es que me lleve particularmente bien con todo el mundo, ni que me guste contarle toda mi vida a la gente que me rodea, cosa curiosa teniendo en cuenta que llevo un blog como el que llevo... Pero es que jolines... Con mi compi podía hablar la mar de bien. Y me reía, y me divertía, y me gustaba salir a cenar y yo qué sé...
Le echo mucho de menos y sé que no volverá.
Entiendo que para él es mucho mejor como están las cosas, y que debería alegrarme de que haya vuelto a casa después de siete años... Pero bueno podía no sé... Haber esperado siete más, puesto el caso...
Me arrepiento de la cantidad de mañanas que por orgullo no dije nada de bajar al desayuno.
En el fondo no es nada grave. Quiero decir: no se ha muerto. Solo se ha mudado como a ochocientos quilómetros. Siempre cabe la posibilidad de escaparse un finde de visita. Pero eso no quita que en el día a día, esa silla vacía me ponga de mala hostia y que intente pasar por ahí delante con pasos rápidos y decididos, intentando estar los mínimos segundos necesarios en la zona.
A veces pienso que en cualquier momento aparecerá como un fantasma y podré volver a llamarlo pequeño desagradable o a meterme con él. Tampoco me apetece mucho ir al restaurante porque no tengo ni ganas de ver la mesa donde cenábamos siempre. En fin.
Tengo ganas de coger las vacaciones y desconectar, y que cuando venga haya otra persona sentada ahí, en esa silla, para que aunque me enfade, no me sienta tan triste como cuando noto ese vacío en la oficina.
Debería ponerme a pensar en excusas plausibles para aparecerme por el norte.
7/09/2009
Retomando "El Equipaje" otra vez
Bueno, a la tercera va la vencida.
He retomado mi blog de "El Equipaje". Se actualizará con la misma frecuencia arrítmica que todo lo demás. Habrá días que me lo tome con humor y tenga ganas de recordar más que otros.
Mañana me encantará echar un ojo y recordar lo que ha leído a través de los años.
