8/21/2006

Surrealista, pero bonito

(c) Idnar


Una de mis películas favoritas es “Notting Hill”. De hecho, Julia Roberts es una de mis actrices preferidas. No tengo ni idea de si actúa bien o mal, para los cánones profesionales. Pero lo que sí que sé con total seguridad es que me encantan casi todas sus películas.

Notting Hill es una de esas películas que, para mí, no tiene desperdicio, y me encantan todos sus personajes. Aunque Spike es Dios (You’re the most beautiful girl in the World… Fancy a fuck?). ¿Quien puede resistirse a ese encanto tan particular?

Hay una escena en la película, en la que Hugh Grant se queda tan traspuesto que, con su cara de “atontado” (que ya sé que la lleva en la mayor parte de ocasiones de su vida, pero bueno) tan especial dice “Ha sido surrealista… Pero bonito”.

A veces te pasan cosas de esas en la vida que dices… Coño, no lo entiendo. Es una de las cosas más raras que me han pasado en mis años de vida, y a mí cada vez que me pasa algo de eso, oigo de fondo en algún rincón de mi cabeza esa voz (la del doblador claro…) diciéndolo.

También he mencionado que la película de Milenium Actress es muy buena a mi parecer. Sobretodo un mensaje que se envía y es que a veces la sensación que tienes mientras persigues un imposible es más premio que conseguir el imposible en sí.

A mí me pasa algo parecido, aunque quizás no siempre. Me encanta toda la planificación previa y los montajes y manipulaciones necesarios para conseguir algo en concreto.

Creo que cosas estúpidas las hemos hecho todos en la vida. Tengo un conocido que bueno… Pobre hombre, se enamoró de la persona equivocada. Y se cambió de ciudad a sus quizás diecinueve o veinte años, para intentar retener a esa muchacha.

Mucha gente cuando cuenta su historia piensa que fue un idiota. Yo creo que lo hizo de puta madre. La intención, desde luego era buena. Las formas… Bueno, eso es discutible, porque no tenía nada planificado. Pero el hecho de hacer eso… Cualquier mujer normal o que apreciara un poco al otro lo hubiera valorado.

Lo que ése chico hizo, para mí es muy bonito. No obtuvo los resultados deseados, pero independientemente de eso, y a pesar de todo, tuvo lo que otras personas no tienen, y aunque tarde, le echó un par de pelotas. El problema es que la tía era tenía una inteligencia inversamente proporcional al tamaño de sus pechos (o sea, muy pequeña).

Bueno mira, fallos los tiene casi todo el mundo.

Estos días creo que una de las frases que más he pronunciado es “Eso es relativo”. Y es que todo depende del punto de vista.

Anyway…

Una de las últimas cosas que haya hecho y que piense que fueron una tremenda estupidez, fue una especie de plan estilo Coyote y Correcaminos. Quise conseguir el teléfono de una persona, pero no quise preguntarlo directamente. Y bueno… No tuve mejor ocurrencia que bueno…

Éramos tres personas de camino a un cierto lugar, y no me apetecía pedir ningún tipo de dato ahí en medio, pero pensé bueno, como hay que dejar a una antes que a mí cerca de casa, cuando me quede sola ya preguntaré el condenado número mágico.

Estaba la mar de tranquila mirando los coches pasar fuera, cuando escuché una voz que decía “Oye, ¿por esa calle de la izquierda no se va a Plaza España? A mí ya me va bien que me dejes ahí…. ¿Y a ti, te va bien?”, me pregunta… Y yo me quedo pensando “¿Y qué cojones te voy a decir a eso?”, y no tuve más remedio que decir que no había problema, claro, si estaba a 4 minutos caminando de mi cueva.

En esas pensé… A ver reacciona rápido… Piensa, piensa, piensa… Y concluí que la solución a los problemas era muy evidente: dejarme el móvil en el coche, sin que nadie se diera cuenta, para llamar cuando calculara que la otra persona ya no podía volver atrás para devolvérmelo en el momento (se iba a trabajar), y así la única cosa era quedar conmigo de tarde.

Y eso hice, porque me pareció lo más acertado en ese momento. Así que cuando calculé que más o menos al cuarto de hora o diez minutos no había vuelta atrás llamé a mi teléfono y entonces él ya sabía que tenía un alien consigo.

Como ya no tenía nada que hacer me fui a casa de mis padres a pasar la mañana. Y por el camino me quedé pensando que bueno mi estupendístico plan tenía un fallo (en ese momento) por lo menos. Que ya me había dejado una vez el móvil con anterioridad y todo el mundo sabe que no puedo vivir sin él.

Si una persona se ha dejado el móvil y lo acaba de recuperar, lo más normal es que no se desprenda de él y esté muy pendiente de llevarlo encima. Pero como en aquel entonces no tenía más información, pensé que igual nadie había caído en eso.

Cuando llegué a casa de mis padres me di cuenta de un detalle nimio… Si una persona extraña “conocida” tuya tiene tu móvil, y suena, no va a atender la llamada porque es de mala educación. Así que me quedé pensando… Mierda necesito su número para llamarle para decirle que me devuelva mi alien.

Hoy por hoy, analizado a posteriori, es una situación bastante absurda, lo reconozco.

Total, que tuve que acabar llamando al otro ocupante del coche, a decirle que por favor me diera el número de móvil porque, sintiéndolo mucho y sin haberme percatado, se me había quedado el teléfono en el coche de su… Amigo.

Aunque claro, ¿quien se cree que se había caído el teléfono debajo de dos botellas de refrescos? Y digo yo, estas cosas pasan, no tenía nada de sospechoso. El caso es que me da el número de móvil y me dice “Sí, ya me han dicho que se te ha quedado ahí, je, je…” Y yo pensando “¿Cómo que ‘je, je’?”.

Al final, después de todo el montaje, conseguí que me trajera mi teléfono, y mi idea original era aprovechar a ir a tomar algo, pero en el último momento decidí que igual no era la mejor de las ideas… Y dije que muchas gracias y que ya nos veríamos y tal. Me despedí, crucé la calle y seguí mi camino.

Y en ese preciso momento, me sentí como una de las personas con mayores probabilidades de considerarse la más idiota sobre la faz de la tierra. Aunque tengo que reconocer que esa sensación me acompaña muchas veces cuando me voy a dormir, desde hace algún tiempo.

Porque al final, todo, ¿para qué? Para nada.

Y lo mejor del tema es que sin yo quererlo me había dejado el pareo en el coche también. Así que de todas formas, hubiera tenido que hablar con él para que me lo devolviera.

Lo que quiero decir con esto es que tengo un don para complicar las cosas más allá de lo verosímil, hasta hacer que las cosas parezcan casi de comedia. Porque la única conclusión de la otra persona después de todo eso debió ser que o yo estaba loca de remate, o era idiota por dejarme el teléfono en todas partes.

Últimamente me pasan cosas del estilo todas así muy… Curiosas.

Y luego a posteriori, me río de ellas…

Aunque me quedo pensando muchas veces… ¿Qué carajo estoy haciendo? Y sinceramente, hay muchos días que la respuesta a esa pregunta es “no tengo ni idea” y no me entiendo ni yo.

Pero ahora mismo, me da igual.

1 comentario:

yawo dijo...

Mi actriz favorita es tambien Julia Roberts,por eso he hecho un blog dedicado a ella con toda la actualidad,para quien le interese la direccion es:
http://roberts-julia.blogspot.com