1/15/2008

Segundas intenciones

(c) Escher

"Es diferente de Shimamoto”, pensé. “No me da lo que Shimamoto me daba. Pero es mía y quiere ofrecerme todo lo que puede. ¿Cómo podría hacerle daño?”.

Entonces no lo sabía. No sabía que era capaz de herir a alguien tan hondamente que jamás se repusiera. A veces, hay personas que pueden herir a los demás por el mero hecho de existir.

Al sur de la frontera, al oeste del Sol”.
- Haruki Murakami
Aunque Izumi me suplicara que me quedase, y aun suponiendo que, como trueque, consintiera en acostarse conmigo, yo no tenía ninguna intención de permanecer ni un día más en aquella
tranquila y elegante ciudad. Aunque eso supusiera nuestra ruptura. Si me quedaba, algo entro de mí se perdería para siempre. “Y es una pérdida que no puedo permitirme”, pensaba. Era algo vagamente parecido a un sueño. En él había ardor, y también, dolor. Se trataba del tipo de sueño que tal vez sólo pueda tenerse a los diecisiete o dieciocho años.

Y ese sueño Izumi tampoco podía entenderlo. Lo que ella perseguía en aquella época era un sueño de una naturaleza muy diferente, un mundo que se emplazaba en un lugar muy distinto.

Pero, al final, antes de empezar realmente esa nueva vida en ese nuevo lugar, nuestra relación llegaría a su fin de una manera brusca e impensada.

“Al sur de la frontera, al oeste del Sol”.
Haruki Murakami


Qué difícil es para una mujer entender a un hombre.

Pero qué difícil.

Y todo es un problema de comunicación, pero no de falta de ella, no... Es un problema de codificación y descodificación, y de ruido en el canal.

Dicen que los hombres son textuales. Que son literales. Que dicen simple y llanamente lo que quieren decir. Si después de hacer la cena, estás sentada con él en la mesa, y te dicen “pásame la sal”, simplemente te está indicando que le pases la sal, nada más…

Entonces, porqué lo que tu cabeza se empeña en oír es algo como “te ha quedado soso, dame la sal que lo arreglo”.

Por algún extraño motivo las mujeres siempre suelen buscar los cuartos y quintos significados de las frases, de las acciones, de cualquier cosa.

Eso, o igual yo soy la única paranoica que se entretiene en analizarlo todo. Lo que dijo, porqué lo hizo, qué ropa llevaba en el momento, la música que sonaba, los gestos, las miradas, el tono y la inflexión de la voz, cómo la modulaba, y en base a todo eso descifrar lo que de verdad una frase o un movimiento corporal quería decir.

Igual no son así todas las mujeres y es cierto que yo pienso demasiado. Sin embargo, estoy plenamente convencida de que no soy la única, y que la mayoría de chicas tienden a hacer eso alguna vez.

A lo mejor te regalan una tontería, o un libro con un título extraño, y te pones a analizar, porqué ese libro entre todos los demás. Si no es el tipo de literatura que tú lees con asiduidad. ¿Será por el título? Y si te llega por casualidad una planta o una flor… ¿Por qué ésa y no otra? ¿Significará algo esa planta? ¿Tendrá un nombre especial? ¿Un significado?

Entonces te quedas pensando y te traumatizas porque tu mente intenta descifrar la psique de alguien que no eres tú y que no sabes cómo funciona. Mandas pings que no reciben respuesta. Y analizas esa falta de respuesta. ¿Estará ocupado? ¿Estará pasando de ti? ¿Le estarás molestando? ¡Dios mío! ¿Estará hablando con otra y por eso no te responde?

Entonces te dice que está ocupado… Y piensas… Ah bueno. Pero acto seguido empiezas a divagar. ¿Está ocupado? ¿O quizás está dándome largas y diciendo que le deje en paz? Pero si el otro día tenía tiempo…

¿Qué es lo que hace que te pongas a pensar en todo eso, y a analizarlo todo hasta llegar al borde de la locura y la extinción neuronal?

Creo que estamos acostumbradas a darnos falsas esperanzas, o a buscar la mínima señal a la que aferrarte, para hacer que un sentimiento crezca, aunque a veces sea estéril e infructuoso. O incluso destructivo.

Creo que a veces, estás tan desesperada por ver lo que quieres ver, que buscas en cada recodo un sitio donde aferrarte desesperadamente, y no renunciar a lo que sientes, esperando que un día sea recíproco.

Piensas que como muchas veces, tú dices y haces cosas que en realidad implican mucho de lo que pueden aparentar, tal vez todo el mundo lo haga. Pero en el fondo solo estás intentando que crezca una rosa en un desierto sin agua, y lo único que vas a conseguir es que no nazca nunca, o tal vez, en el mejor de los casos que muera rápido nada más crecer, porque está condenada de antemano.

Partes de la base errónea, de “si yo hiciera eso, lo haría porque…”, olvidando de que no estás analizándote a ti misma, si no a un “desconocido”. Porque tú eres retorcida y estás acostumbrada a que las mujeres quieran decir mucho más con sus palabras delo que realmente dicen. Porque solo quieres buscar la forma de ver lo que deseas ver, o la manera de que que cambien las cosas a tu favor.
Pero, ¿qué te empuja, en realidad? ¿Es obsesión? ¿Una fijación insana? ¿El gusto por la caza? ¿El reto de lo imposible? ¿Desesperación? ¿Soledad? ¿Miedo?

Y aun así, cuando es del todo imposible, nosotras jamás queremos tirar la toalla hasta el último momento, y sin embargo es tan difícil decidir cuándo es el instante preciso de hacerlo.

¿Cuándo es? ¿Antes de volverte loca? ¿Antes de no poder dormir por las noches? ¿Antes de que tu cabeza no pueda ánsar en nada más que no sea eso? ¿Antes de decidir hacer una locura? ¿Cuándo? Pero normalmente sigues ahí, cavilando y cavilando, tejiendo redes imposibles y compendios gigantescos sobre el comportamiento masculino.

Buscando excusas que perdonan o hacen que sus gestos parezcan cosas que no son, siempre a tu favor. Engañándote, hasta que olvidas, y muchas veces solo olvidas, hasta que aparece un tercer espécimen del que analizar sus segundas intenciones, quizás nuevamente inexistentes.

Es muy, pero que muy agotador ser mujer.
En el curso de toda mi vida, son contadas las ocasiones en que me he sentido atraído por mujeres bellas en el sentido general del término. A veces he ido andando por la calle con un amigo que de improviso comentaba: “Has visto? ¿Te has fijado en lo guapa que era esa chica?”, pero yo, cosa extraña, no lograba recordar el rostro de esa “hermosa mujer”. Tampoco me han fascinado jamás las actrices guapas, ni las modelos. No sé por qué, pero es así. Ni siquiera en la adolescencia, cuando la frontera entre el mundo real y el de los sueños es tan imprecisa y los anhelos exhiben su fuerza de una manera casi prodigiosa, jamás me gustaron las chicas guapas por el hecho de serlo.

Lo que me atraía no era la belleza externa cuantificable e impersonal, sino algo más absoluto que se hallaba en el interior. De la misma manera que hay quien ama secretamente los diluvios, los terremotos y los apagones, yo prefería ese algo recóndito que alguien del sexo opuesto emitía hacia mí. A ese algo voy a llamarlo aquí “magnetismo”. Una fuerza que te atrae y te absorbe, te guste o no te guste, quieras o no.

Quizás pueda compararse a un perfume. […]
Tal vez haya un aroma que atraiga a cincuenta personas entre cien. Y quizás exista otro distinto que atraiga a otras cincuenta. Sin embargo, también hay uno que hechiza sólo a una o dos personas en este mundo. Es un aroma especial. Y yo era capaz de percibirlo claramente. Sabía que era letal. Podía distinguirlo a la perfección desde muy lejos. En esas ocasiones, yo quería acercarme a las mujeres que lo exhalaban y decirles: “Lo he notado, ¿sabes? Quizá los demás no, pero yo sí”.

“Al sur de la frontera, al oeste del Sol”.
Haruki Murakami

7 comentarios:

Anarelion dijo...

Estas chalada :P Vive y se feliz.

Ysondra dijo...

Nerf gathering plants!

Nerf!

Nerf!

xDDDDD

Si pudiera lo haría, pero hay que reconocerlo: estoy chalada, vivo, pero feliz... Requiere más práctica xD Aunque soy feliz teorizando y divagando xD.

Nerf! Nerf!

Lilian Córdova dijo...

Tu lo has dicho entender al otro es bien dificil...pero no tanto como entenderse a uno mismo... a veces estamos sedientos de algo que no sacia ...

Raza dijo...

hjkldsnhcskdhxdmcksd hnbjclns

pero por Dios... ahora sí entiendo porque ves pinos con escarchas.

¿sabes? a veces es bueno subir la pared, ver el paisaje que rodea nuestros laberintos, tomar un poco de aire fresco, escupir al que esta caminando del otro lado, bajar nuevamente la pared y seguir nuestro rumbo. Si el puto letrero dice 85km para Roma es porque son 85 kilómetros para Roma.

No todo el mundo es un ente complejo, algunos somos sencillamente básicos y elementales.

Saludos Saranna.

Raza dijo...

Puta moderación... significado, traducción, segunda intención o como quieras decirle... "puta moderación" significa.... ta ta ta ta... "PUTA MODERACIÓN"

Ysondra dijo...

xD No te exaltes Raza xD =) Ya sabes que le doy demasiadas vueltas al coco siempre...

Nas Li, yep... Es como morirte de sed y beber cocacola cuando deberías beber agua.

En fin, solo pensaba en voz alta ^^ Como siempre =)

AsHa dijo...

eh yo también le doy mil vueltas... que identificda me siento con lo de la sal

Me apunto al club de las pedorras :D