7/14/2009

¿Vacaciones? Sí, gracias

OMFG!

Estoy de un mal humor estos días que me subo por las paredes. Voy a tener que ponerle remedio el finde o en algún momento.

No estoy muy segura de a qué es debido, pero lo que sí es cierto es que ni yo me aguanto, y para que yo lo note... Estoy a la que salto por cualquier cosa. Creo que me irán bien unas vacaciones y desconectar del multiverso.

Tampoco ayuda que el libro que me pillara ayer, "Nocturna", tenga una puta mierda de traducción, y que me haya ido directa a Fnac a comprar el libro en inglés. No deberían dejar traducir a gente como ese personaje. Es un atentado contra la literatura.

Para colmo, ayer estaba en el tren cómodamente sentada disfrutando de mi libro, cuando se me sentó una pareja al lado con bebé chillón incluído. En momentos como este pienso en porqué no se aniquilará a la especie humana, o en su defecto, al menos porqué no los esterilizan. Y por si no fuera bastante tortura, tampoco conocían el concepto de "higiene" y tuve que aguantar el jodido hedor que emitían sus cuerpos, en un vagón donde el aire acondicionado brillaba por su ausencia.

Joder... Un día cojonudo.

Supongo que también debe contar que me he quedado sin las cenas de los jueves, o bueno, de algún día en la semana.

Se me hace bastante pesado eso de pasar por delante de una mesa vacía en la oficina, con su desocupada silla a juego... Pensando que en cualquier momento alguien vovlerá a sentarse en ella como si simplemente se hubiera ido de vacaciones de verano. Sé perfectamente que no es así. Que no está de vacaciones, que es un traslado y los traslados no tienen marcha atrás.

Es solo que... No me acostumbro.

No es que me lleve particularmente bien con todo el mundo, ni que me guste contarle toda mi vida a la gente que me rodea, cosa curiosa teniendo en cuenta que llevo un blog como el que llevo... Pero es que jolines... Con mi compi podía hablar la mar de bien. Y me reía, y me divertía, y me gustaba salir a cenar y yo qué sé...

Le echo mucho de menos y sé que no volverá.

Entiendo que para él es mucho mejor como están las cosas, y que debería alegrarme de que haya vuelto a casa después de siete años... Pero bueno podía no sé... Haber esperado siete más, puesto el caso...

Me arrepiento de la cantidad de mañanas que por orgullo no dije nada de bajar al desayuno.

En el fondo no es nada grave. Quiero decir: no se ha muerto. Solo se ha mudado como a ochocientos quilómetros. Siempre cabe la posibilidad de escaparse un finde de visita. Pero eso no quita que en el día a día, esa silla vacía me ponga de mala hostia y que intente pasar por ahí delante con pasos rápidos y decididos, intentando estar los mínimos segundos necesarios en la zona.

A veces pienso que en cualquier momento aparecerá como un fantasma y podré volver a llamarlo pequeño desagradable o a meterme con él. Tampoco me apetece mucho ir al restaurante porque no tengo ni ganas de ver la mesa donde cenábamos siempre. En fin.

Tengo ganas de coger las vacaciones y desconectar, y que cuando venga haya otra persona sentada ahí, en esa silla, para que aunque me enfade, no me sienta tan triste como cuando noto ese vacío en la oficina.

Debería ponerme a pensar en excusas plausibles para aparecerme por el norte.

1 comentario:

Bienve Prieto dijo...

Estoy contigo: hay gente que debería dejar las manos quietas y dedicarse a otra cosa que no sea la traducción. A ver, pocos son los profesionales que no sepan de su trabajo y logren un resultado realmente bueno, pero los pocos que son malos como un dolor de barriga, deberían tener amigos que les dijesen "oye, mejor déjalo correr"...

En cuanto a los niños que gritan, yo tampoco lo aguanto. No tengo nada en contra de esas pequeñas personitas, pero no deja de molestar su constante griterío. De hedores, mejor ni hablar, que lo más flojito que he olido últimamente en el metro ha sido un tufillo a ágrio. Qué asco...

Vacaciones, y tanto. Yo también las necesito!