Hay quien considera la prostitución uno de los trabajos más vejatorios a los que puede verse empujada una mujer. No vengo a discutir sobre eso.
No obstante, es una profesión vieja como el tiempo, o por lo menos vieja como los machos y sus necesidades barriobajeras. Lo único que hace el género femenino es aprovecharse de su impetuosa fogosidad, y de que, literalmente, piensan con la polla. No hay más.
Tampoco hay que desdeñar al gremio.
No son muchas las personas que puedan jactarse de cobrar lo que algunas de ellas cobran. La vida de escort, comparada con la de ama de casa que se muere de asco llevando las zapatillas de su marido, es (de lejos) muchísimo más atractiva.
Así que… Al parecer es una obscenidad y una vejación vender el cuerpo de uno. Dejar que otros te utilicen por dinero, para mantener relaciones.
Imagino que no todos los clientes serán “lo más” en la cama, y que no todos son Richard Gere, claro. Que también los hay feos y viejos y brutos y desagradables. No obstante… Un hombre se corre en menos que canta un gallo, así pues… Cobrar X euros por aguantar un tío encima de ti quizás una hora… No es tampoco tan malo. Hay algunas personas que, desgraciadamente, cobran 3 euros la hora con lo que no se llega ni a malvivir en la urbanita Barcelona.
¿Y que hay de la mente? ¿Y de las capacidades intelectuales y profesionales de cada uno?
¿Acaso no es igualmente denigrante estar trabajando como un burro 10 horas al día por una mierda de sueldo? ¿Es que tal vez valemos tan poco que tenemos que contentarnos con las migajas que te quieren ofrecer en un mercado laboral repleto de incompetentes?
Pues yo casi diría que me duele más prostituir mi mente y mi experiencia laboral que mi cuerpo. Para el caso, digo yo que algún orgasmo que otro se consigue como prostituta, más de lo que puede decirse del placer prodigado por la silla giratoria de la oficina y la atención telefónica.
Sí, estoy indignada. Lo sé.
Pero mira, es lo que toca: joderse y aguantar.
Ya vendrán tiempos mejores. Eso lo tengo clarísimo.
Porque: o vienen, o los fabrico yo.
10/19/2006
Pablo Neruda - Los versos del Capitán (II)
TU RISA
Quítame el pan si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.
No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de planta que te nace.
Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mí
todas las puertas de la vida.
Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.
Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.
Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.
(Energúmeno)
Pablo Neruda - Los versos del Capitán (I)
TÚ VENÍAS
No me has hecho sufrir
sino esperar.
Aquellas horas
enmarañadas, llenas
de serpientes,
cuando
se me caía el alma y me ahogaba,
tú venías andando,
tú venías desnuda y arañada,
tú llegabas sangrienta hasta mi lecho,
novia mía,
y entonces
toda la noche caminamos
durmiendo
y cuando despertamos
eras intacta y nueva,
como si el grave viento de los sueños
de nuevo hubiera dado
fuego a tu cabellera
y en trigo y plata hubiera sumergido
tu cuerpo hasta dejarlo deslumbrante.
Yo no sufrí amor mío,
yo sólo te esperaba.
Tenías que cambiar de corazón
y de mirada
después de haber tocado la profunda
zona de mar que te entregó mi pecho.
Tenías que salir del agua
pura como una gota levantada
por una ola nocturna.
Novia mía, tuviste
que morir y nacer, yo te esperaba
Yo no sufrí buscándote,
sabía que vendrías,
una nueva mujer con lo que adoro
de la que no adoraba,
con tus ojos, tus manos y tu boca
pero con otro corazón
que amaneció a mi lado
como si siempre hubiera estado allí
para seguir conmigo para siempre.
AUSENCIA
Apenas te he dejado,
vas en mí, cristalina
o temblorosa,
o inquieta, herida por mí mismo
o colmada de amor, como cuando tus ojos
se cierran sobre el don de la vida
que sin cesar te entrego.
Amor mío,
nos hemos encontrado
sedientos y nos hemos
bebido toda el agua y la sangre,
nos encontramos
con hambre
y nos mordimos
como el fuego muerde,
dejándonos heridas.
Pero espérame,
guárdame tu dulzura.
Yo te daré también
una rosa.
SIEMPRE
Antes de mí
no tengo celos. (1)
Ven con un hombre
a la espalda,
ven con cien hombres en tu cabellera,
ven con mil hombres entre tu pecho y tus pies,
ven como un río
lleno de ahogados
que encuentra el mar furioso,
la espuma eterna, el tiempo!
Tráelos todos
adonde yo te espero:
siempre estaremos solos,
siempre estaremos tú y yo
solos sobre la tierra
para comenzar la vida!
(1) Qué mentira más gorda... Por lo menos en mi caso ¬¬', aunque ojalá no los tuviera.
LA PREGUNTA
Amor, una pregunta
te ha destrozado.
Yo he regresado a ti
desde la incertidumbre con espinas.
Te quiero recta como
la espada o el camino.
Pero te empeñas
en guardar un recodo
de sombra que no quiero.
Amor mío,
compréndeme,
te quiero toda,
de ojos a pies, a uñas,
por dentro,
toda la claridad, la que guardabas.
Soy yo, amor mío,
quien golpea tu puerta.
No es el es el fantasma, no es
el que antes se detuvo
en tu ventana.
yo echo la puerta abajo:
Yo entro en toda tu vida:
vengo a vivir en tu alma:
tú no puedes conmigo.
Tienes que abrir puerta a puerta,
tienes que obedecerme,
tienes que abrir los ojos
para que busque en ellos,
tienes que ver cómo ando
con pasos pesados
por todos los caminos
que, ciegos, me esperaban.
No me temas,
soy tuyo,
pero
no soy el pasajero ni el mendigo,
soy tu dueño,
el que tú esperabas,
y ahora entro
en tu vida,
para no salir más,
amor, amor, amor,
para quedarme.
EL DAÑO
Te he hecho daño, alma mía,
he desgarrado tu alma.
Entiéndeme.
Todos saben quién soy,
pero ese Soy
es además un hombre
para ti.
En ti vacilo, caigo
y me levanto ardiendo.
Tú entre todos los seres
tienes derecho
a verme débil.
Y tu pequeña mano
de pan y de guitarra
debe tocar mi pecho
cuando sale al combate.
Por eso busco en ti la firme piedra.
Ásperas manos en tu sangre clavo
buscando tu firmeza
y la profundidad que necesito,
y si no encuentro
sino tu risa de metal, si no hallo
nada en qué sostener mis duros pasos,
adorada, recibe mi tristeza y mi cólera,
mis manos enemigas
destruyéndote un poco
para que te levantes de la arcilla,
hecha de nuevo para mis combates.
EL POZO
A veces te hundes, caes
en tu agujero de silencio,
en tu abismo de cólera orgullosa,
y apenas puedes
volver, aún con jirones
de lo que hallaste
en la profundidad de tu existencia.
Amor mío, qué encuentras en tu pozo cerrado?
Algas, ciénagas, rocas?
Qué ves con ojos ciegos,
rencorosa y herida?
Mi vida, no hallarás
en el pozo en que caes
lo que yo guardo para ti en la altura:
un ramo de jazmines con rocío
un beso más profundo que tu abismo.
No me temas, no caigas
en tu rencor de nuevo.
Sacude la palabra mía que vino a herirte
y déjala que vuele por la ventana abierta.
Ella volverá a herirme
sin que tú la dirijas
puesto que fue cargada con un instante duro
y ese instante será desarmado en mi pecho.
Sonríeme radiosa
si mi boca te hiere.
No soy un pastor dulce
como en los cuentos de hadas,
sino un buen leñador que comparte contigo
tierra, viento y espinas de los montes.
Ámame, tú, sonríeme,
ayúdame a ser bueno.
No te hieras en mí, que será inútil,
no me hieras a mí porque te hieres.
SI TÚ ME OLVIDAS
Quiero que sepas
una cosa.
Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.
Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.
No me has hecho sufrir
sino esperar.
Aquellas horas
enmarañadas, llenas
de serpientes,
cuando
se me caía el alma y me ahogaba,
tú venías andando,
tú venías desnuda y arañada,
tú llegabas sangrienta hasta mi lecho,
novia mía,
y entonces
toda la noche caminamos
durmiendo
y cuando despertamos
eras intacta y nueva,
como si el grave viento de los sueños
de nuevo hubiera dado
fuego a tu cabellera
y en trigo y plata hubiera sumergido
tu cuerpo hasta dejarlo deslumbrante.
Yo no sufrí amor mío,
yo sólo te esperaba.
Tenías que cambiar de corazón
y de mirada
después de haber tocado la profunda
zona de mar que te entregó mi pecho.
Tenías que salir del agua
pura como una gota levantada
por una ola nocturna.
Novia mía, tuviste
que morir y nacer, yo te esperaba
Yo no sufrí buscándote,
sabía que vendrías,
una nueva mujer con lo que adoro
de la que no adoraba,
con tus ojos, tus manos y tu boca
pero con otro corazón
que amaneció a mi lado
como si siempre hubiera estado allí
para seguir conmigo para siempre.
AUSENCIA
Apenas te he dejado,
vas en mí, cristalina
o temblorosa,
o inquieta, herida por mí mismo
o colmada de amor, como cuando tus ojos
se cierran sobre el don de la vida
que sin cesar te entrego.
Amor mío,
nos hemos encontrado
sedientos y nos hemos
bebido toda el agua y la sangre,
nos encontramos
con hambre
y nos mordimos
como el fuego muerde,
dejándonos heridas.
Pero espérame,
guárdame tu dulzura.
Yo te daré también
una rosa.
SIEMPRE
Antes de mí
no tengo celos. (1)
Ven con un hombre
a la espalda,
ven con cien hombres en tu cabellera,
ven con mil hombres entre tu pecho y tus pies,
ven como un río
lleno de ahogados
que encuentra el mar furioso,
la espuma eterna, el tiempo!
Tráelos todos
adonde yo te espero:
siempre estaremos solos,
siempre estaremos tú y yo
solos sobre la tierra
para comenzar la vida!
(1) Qué mentira más gorda... Por lo menos en mi caso ¬¬', aunque ojalá no los tuviera.
LA PREGUNTA
Amor, una pregunta
te ha destrozado.
Yo he regresado a ti
desde la incertidumbre con espinas.
Te quiero recta como
la espada o el camino.
Pero te empeñas
en guardar un recodo
de sombra que no quiero.
Amor mío,
compréndeme,
te quiero toda,
de ojos a pies, a uñas,
por dentro,
toda la claridad, la que guardabas.
Soy yo, amor mío,
quien golpea tu puerta.
No es el es el fantasma, no es
el que antes se detuvo
en tu ventana.
yo echo la puerta abajo:
Yo entro en toda tu vida:
vengo a vivir en tu alma:
tú no puedes conmigo.
Tienes que abrir puerta a puerta,
tienes que obedecerme,
tienes que abrir los ojos
para que busque en ellos,
tienes que ver cómo ando
con pasos pesados
por todos los caminos
que, ciegos, me esperaban.
No me temas,
soy tuyo,
pero
no soy el pasajero ni el mendigo,
soy tu dueño,
el que tú esperabas,
y ahora entro
en tu vida,
para no salir más,
amor, amor, amor,
para quedarme.
EL DAÑO
Te he hecho daño, alma mía,
he desgarrado tu alma.
Entiéndeme.
Todos saben quién soy,
pero ese Soy
es además un hombre
para ti.
En ti vacilo, caigo
y me levanto ardiendo.
Tú entre todos los seres
tienes derecho
a verme débil.
Y tu pequeña mano
de pan y de guitarra
debe tocar mi pecho
cuando sale al combate.
Por eso busco en ti la firme piedra.
Ásperas manos en tu sangre clavo
buscando tu firmeza
y la profundidad que necesito,
y si no encuentro
sino tu risa de metal, si no hallo
nada en qué sostener mis duros pasos,
adorada, recibe mi tristeza y mi cólera,
mis manos enemigas
destruyéndote un poco
para que te levantes de la arcilla,
hecha de nuevo para mis combates.
EL POZO
A veces te hundes, caes
en tu agujero de silencio,
en tu abismo de cólera orgullosa,
y apenas puedes
volver, aún con jirones
de lo que hallaste
en la profundidad de tu existencia.
Amor mío, qué encuentras en tu pozo cerrado?
Algas, ciénagas, rocas?
Qué ves con ojos ciegos,
rencorosa y herida?
Mi vida, no hallarás
en el pozo en que caes
lo que yo guardo para ti en la altura:
un ramo de jazmines con rocío
un beso más profundo que tu abismo.
No me temas, no caigas
en tu rencor de nuevo.
Sacude la palabra mía que vino a herirte
y déjala que vuele por la ventana abierta.
Ella volverá a herirme
sin que tú la dirijas
puesto que fue cargada con un instante duro
y ese instante será desarmado en mi pecho.
Sonríeme radiosa
si mi boca te hiere.
No soy un pastor dulce
como en los cuentos de hadas,
sino un buen leñador que comparte contigo
tierra, viento y espinas de los montes.
Ámame, tú, sonríeme,
ayúdame a ser bueno.
No te hieras en mí, que será inútil,
no me hieras a mí porque te hieres.
SI TÚ ME OLVIDAS
Quiero que sepas
una cosa.
Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.
Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.
10/03/2006
Baúl de los recuerdos
Finalmente, me he decidido a subir algunos de mis dibujos a "Mis lienzos".
Supongo que en los próximos días iré subiendo más de esas cosas que uno tiene perdido de la mano de dios en algún CD olvidado.
Me ha hecho mucha gracia ver todo eso de nuevo =)
Supongo que en los próximos días iré subiendo más de esas cosas que uno tiene perdido de la mano de dios en algún CD olvidado.
Me ha hecho mucha gracia ver todo eso de nuevo =)
10/02/2006
El ombligo del universo
Siempre he pensado que soy el centro del mundo mundial.
Siempre he hecho las cosas pensando en mí en primera instancia.
Supongo que esta forma de ser tiene un nombre, y éste es: “egoísta”.
Nunca es algo que me haya preocupado demasiado, me lo ha dicho hasta mi madre: Que soy egoísta y miro nada más que por mí. Y en cierta manera, siempre me he sentido orgullosa de ello.
Quizás es que no me gusta dejar que la gente se acerque a hacerme daño. Eso no es una justificación, no estoy buscando excusas, porque no tengo nada de lo que avergonzarme. Y estaría mintiendo si dijera que soy de otra manera.
No quiero decir con esto que no tenga otras cualidades, pero no voy a engañar a nadie –empezando por mí misma- diciendo que lo que mueven mis acciones es el bien de la comunidad. Mentira. Lo que me mueve es el deseo de estar siempre bien yo (aunque a veces no lo consiga).
De todas formas, nunca había sido tan consciente como ayer de lo centrada que estoy en mi persona. Siempre es “yo, yo, yo”, “quiero, quiero, quiero”, “más, más, más”. Y no me he parado a pensar en que quizás con eso hago sentirse mal a alguien, y si me he parado y lo he hecho, es que realmente en el fondo me importaba tres carajos.
A ver, no me malinterprete nadie, cuando digo “alguien” me refiero a personas que son importantes para mí. Lo demás no vale nada.
Por una de esas cosas asombrosas en la vida, de esas sobre las que harían un documental y no me las creería, hay gente que piensa mucho en los demás. Que incluso se desvive por que los seres queridos de su entorno estén siempre bien. Como mi único ser querido soy generalmente yo, tengo poco trabajo, que se ve reducido básicamente a hacer lo que me place en cada momento.
Cuando mi pequeño círculo (que es casi un punto) se amplía, tengo alguien más de quien "cuidar". Pero aun así estamos hablando de quizás cuatro personas más una adicional. De todas formas nunca nadie me importa tanto como para enfermar por esa sensación de malestar que te produce a veces la impotencia de ver que no puedes hacer nada por ayudar al otro. No sé si porque soy incapaz de sentir nada, o porque simplemente es un mecanismo de defensa.
Independientemente, es así.
No digo que no me sepa mal a veces, pero mira, llevo casi veintiocho años siendo así. Te acostumbras a todo y lo ves lo normal.
Todo esto no es algo que piense a menudo. Pero ayer me di cuenta en serio de que hay gente que es muy distinta de mí. Gente que de verdad se preocupa por los demás. Y en serio, es admirable.
Yo soy capaz de preocuparme lo justo y necesario, pero no hago de los problemas de los demás el mío propio. Hay quien no sólo hace eso, si no que sufre sinceramente porque la gente que quiere se siente mal. O porque no consiguen sus metas, porque están tristes, porque han tenido un revés…
La verdad, en mi mundo, esas emociones son ciencia ficción.
Afortunadamente, soy dueña de mi tiempo, y la única responsable de administrarlo como me viene en gana. Normalmente me vuelco en esas poquitas personas que me importan. O sea que veo una vez a la semana a mi familia y con algo más de periodicidad a Grunttt. A veces hay alguien más. Vamos, que al salir del trabajo, mi tiempo libre se divide en tres visitas a lo sumo.
Existe la frase aquella de “no pido más de lo que doy”. Si alguien no es capaz de ofrecerte lo mismo que tu entregas, crees que no le importas lo bastante. Según esto, si yo entrego 30 horas semanales, quiero que me recompensen con otras 30 (como mínimo). En caso contrario, suelo pensar que si no me lo dan, es porque no lo valgo.
Jamás se me ocurrió pensar que quizás la otra persona no tiene 30 horas que entregarme, y que si las tuviera, de buena gana las compartiría. No valoré que quizás esas horas sueltas entre semana es la gran mayoría de tiempo libre que alguien tiene para estar conmigo. O que tal vez esa persona sacrifica muchas cosas de sí misma para dármelas.
Y me sentí muy mal, por darme cuenta –y esta vez de verdad- que siempre he sido muy egoísta, y todo está centrado en mí.
Nunca tengo bastante, siempre quiero más. Y muchas veces pienso que si la otra persona no es capaz de entregarme lo que yo entrego, es que no le importo.
Dame más tiempo.
Llámame más.
Está más por mí.
Mímame. Cuídame. Quiéreme. Entiéndeme. Sálvame.
Yo. Yo. Yo. Yo.
Hasta ayer no pensé seriamente que sólo se decir (o pensar, en su defecto) eso. Una vez me describí como un vampiro emocional. Sinceramente creo que lo soy.
Ayer entendí una de esas cosas que sabes que son así, porque todo el mundo lo dice. Pero no te has percatado bien porque no lo has visto con tus propios ojos. Las demás personas, por mucho que tú las quieras, pueden necesitar cosas de otros que tú no puedes entregar, porque no las tienes, no porque no las quieres dar. Otros puntos de vista, otras aficiones…
Supongo que los demás tienen tanto derecho como yo a disfrutar de sus amigos y sus cosas. A fin de cuentas, ¿no hago yo lo propio? Para mí la pareja no es suficiente, en el sentido de que sigo necesitando no sé… Mis gatos y a Grunttt, y a Ana, y a Montse, y a Lemon, aunque sea en medidas distintas.
Una persona no es solo las cosas buenas. Es también todas las malas. Y sus problemas. Porque a base de enfrentarse a ellos, ha crecido como el individuo que es. Porque si no hubiera visto esas adversidades y no las hubiera peleado de frente, quizás la persona que quieres sería alguien muy distinto. Quizás ya no la querrías.
Todo ese pequeño mundo que la envuelve, junto a los problemas y las alegrías, son parte de ella. La familia y los amigos también. Quizás sin esos amigos tampoco sería quien es. Así que aunque sea simplemente por eso, imagino que tengo que valorarlos y dar gracias. Quizás haya cosas que no me gusten, o que me cuesten de aceptar (a fin de cuentas, sigo siendo lo que se puede decir "una celosa de mierda"). Pero tal vez la persona que uno quiere es así gracias en parte a esos amigos y las cosas que pasó con ellos.
También hay quien dice que no ha estado X años de su vida cuidando de una persona para que venga un fulano o una fulana y la destroce. Eso lo puede decir un padre, una madre, o también, un buen amigo.
Y, si estás orgulloso de esa persona, en cierta forma, indirectamente también lo estás de ese núcleo que le envuelve. Porque gracias a eso es quien es.
No sé, todavía estoy un poco en estado de shock. Sinceramente, me impactó mucho el fin de semana pasado.
No digo que haya sido malo, todo lo contrario. Pero son muchas cosas para asimilar.
Estoy contenta por algunas cosas relacionadas con la confianza ajena. Y triste un poco por haberme dado cuenta que siempre todo lo baso en mí. Y que por tener el punto de vista tan centrado, quizás no percibí algunos detalles ni fui capaz de ver lo mucho que importan las cosas que me ofrecen y yo, sentía insuficientes, por no saberlas valorar.
Además una pareja son dos personas que comparten muchas cosas: unas risas, un paseo, un viaje, salidas al cine, aficiones, una cama, cuatro polvos… Pero no es únicamente eso, si no también las cosas las importantes.
Está claro que el concepto “importante” implica cosas distintas para cada uno. Para mí es los problemas, los malos momentos. Las crudezas de la vida. Y como no, las alegrías.
Me alegro de haber podido compartir esa idea.
Y en la parte que me toca, de “asuntos pendientes” espero que en adelante sea capaz de explicar un poco más lo que me pasa, entender lo que les pasa a los poquitos “demás” de mi mundo, y para entenderlo supongo que tendré que dejar de estar tan centrada en mí. Lo cual me va a llevar no poco trabajo, desde luego. Pero creo que vale la pena.
Estoy encantada con algunas personas, y orgullosa de ellas. Todo lo malo se pega. Espero que algunas cosas buenas también. Y lo que más me sorprende a veces es que yo les guste a algunos “alguienes”, a pesar de toda la maldad que hay en mí (como le pasa a Stich). Quizás incluso creen que no soy tan mala como creo que soy.
Puñetas.
Igual estoy perdiendo facultades y acabaré volviéndome buena persona. Dios me libre, yo quería ir a Ibiza. Ya lo dicen por ahí: “Las chicas buenas van al cielo, las malas van a Ibiza”.
En fin, siempre acabo maravillándome a mí misma, qué le voy a hacer.
P.D.: También necesito a Nashiel xD ¡A ver qué se va a pensar esta mujer! Pero entiéndeme, que no puedo ir diciendo por ahí que necesito a más de cuatro personas... A fin de cuentas, tengo una reputación que mantener, no jodamos xD =)
Nashiel dice que me gusta torturarme a veces. No es que me torture, porque hice cosas sin conocer algunos... Detalles, por así decirlo. Pero si sabes en qué has fallado o a qué no le has prestado bastante atención, puedes arreglarlo. Y eso es bueno.
¡Tonti! Que a tí también te quiero mucho.
¡Vamos de pk! xDDDDDDDD =)
Yo que quería que me quedaa un post serio... ¡Mala!
9/26/2006
Mujeres: Quien las entienda, que las compre
Sí señor, cada día que pasa lo veo todo más claro: Están todas locas.
Como una puta regadera.
No hay quien las entienda: No saben lo que quieren, son unas putas y unas guarras. Se sacan los ojos, no se fían las unas de las otras… Y sin embargo aun hay quien insiste en que: “son adorables”, “no se puede vivir sin ellas” (salvo los gays, claro, y algunas clases de animales hermafroditas o asexuados –véase algún tipo de humanos con profesiones antinaturales que incluyen el celibato y matarse a pajas-).
Y esto dicho por alguien que espera conservar la suficiente feminidad como para ser considerada mujer todavía.
Últimamente no escribo apenas, lo sé. No tengo tiempo, ni tengo casi ganas de escribir. Además, este período de abstinencia bloguera me ha servido para darme cuenta de que realmente escribo cuando me siento –de alguna manera- mal, y quiero desfogarme.
En estas semanas he empezado por lo menos seis posts, de los que –a las pruebas me remito- he finalizado con éxito cero. Un porcentaje bastante triste.
Ando muy ocupada, y dentro de nada empiezan las clases. Por si no tuviera bastante tiempo ya disponible, me he apuntado a japonés al final. Sí señor, con un par de pelotas. Y el 21 empieza la uni… E, incluso, me fui al gimnasio a ver a mi antiguo profe de Taek won do, y me decidí a volver al tatami. Martes y jueves de noche. Espero tener tiempo para respirar.
Me he dado cuenta de que aparte de que estoy irremisiblemente desequilibrada –espero que en la oficina no me tengan esto muy en cuenta ni se hayan percatado de ello-, lo que se podría llamar mi “yo” no tiene solución.
No hará tanto que escribí el megapost aquel de “Salvaje”, apología de mi independencia y mis estreses personales. Y aquí estamos, sí señor, cinco semanas más tarde (o algo así), con mi histeria a cuestas porque me he dado cuenta de que…
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Yo NO necesito TANTO espacio!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Quiero más mimos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Quiero verle más!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Todas las amigas que me conocen, me han recomendado una y otra vez que viera algún episodio de “Sexo en NY”, que me iba a gustar mucho y que me iba a identificar con la escritora (protagonista principal, me supongo). Este fin de semana he tenido la ocasión de ver un cachito en el canal Cosmo. Realmente no sé muy bien de qué iba, porque lo pillé a medias, pero me puedo hacer una idea…
La cosa es que ella se había ido a vivir con el que me figuro es su novio a un pisito, y todavía no habían arreglado la casa, así que solo tenían una habitación que se separaba del salón por una cortina, y un sofá en el “salón”, rodeado de cajas, y cajas, y cajas sin abrir. Supongo que fue un problema de espacio. Y ella al llegar a casa le dice a él que durante una hora no le hable, y la deje tranquila, y que haga ver que no existía.
Así que se encierra en el “dormitorio”, corriendo las cortinas tras de sí, y cuando no han pasado ni cinco minutos, asomando la cabecita por las cortinas le pregunta a él “¿Ha pasado la hora ya?”, y él la mira y le dice que no, que ni siquiera un cuarto de hora. Así que ella se vuelve a la cama… Para tres segundos más tarde, salir del “cuarto” y sentarse con él en el sofá, mientras su voz en off dice “lo bueno de las necesidades, es que una vez cubiertas, dejan de ser necesarias”.
Vamos, que una vez sabes que el otro es capaz de dejarte tu espacio, ya no necesitas reclamarlo, te relajas, y disfrutas tranquilamente.
Y creo que algo así me ha pasado a mí.
Jolín, a mí a veces me apetece verlo más del o que lo veo, porque encima entre semana soy medio zombie… Pero claro, no se lo digo, porque pienso que seguramente él también quiere su espacio, y para el caso, si quisiera verme más, me lo diría. Así que supongo que estamos en el punto óptimo de equilibrio que no hay que traspasar para llegar a la saturación.
También me doy cuenta de que no me conozco y a veces no sé lo que quiero. A ver, que tengo muy claro en el terreno laboral a dónde quiero llegar, y por dónde tengo que ir para alcanzar mis metas pero… El terreno afectivo es bastante más movedizo y no se puede controlar.
Perder un trabajo, es una putada. Que se acabe una relación que te importa es el fin del mundo. O al menos así lo vemos nosotras.
Últimamente me debato entre tener la guardia puesta todo el día, o bajarla y ser más yo (aunque a ratos no tengo muy claro qué cojones es “ser más yo”, pero bueno). Pero me da pánico, porque Grunttt siempre me recuerda que el amor es un juego en el que el primero que se enamora, pierde.
Es muy bonito el romanticismo, y querer y sentirse querido… Pero nadie quiere sentirse desnudo y quedar expuesto. Así que muchas veces intentas cubrirte. Lo bueno, es que si te la dan te duele menos. Lo malo, es que no disfrutas del momento, gastas una pasta en aspirinas y deberías plantearte seriamente comprar acciones de la farmacéutica que produce Almax, porque al menos a mí me pasa que la gastritis me mata cuando me atacan los nervios.
Cuesta creer a veces, que sea insegura. Pero sí, sí. A veces lo soy. Y me doy cuenta con estas cosas. Porque, si yo estuviera cien por cien segura de mí misma, no sentiría celos, no tendría miedo. Viviría tranquila y feliz (cosa que no hago).
Creo que toda esa lista abominable y maratoniana de actividades que me estoy proponiendo llevar a cabo (de la que soy consciente que igual en diciembre ya he tirado la toalla de la mitad de cosas), es simplemente para quitarle tiempo a mi cerebro, pensador inagotable. A más cosas hago, menos tiempo para pensar. A más cosas hago, más cansancio, más sueño, menos tiempo para pensar.
Creo que lo único que pasa es eso. En cierta forma me estoy escondiendo… Pero de mí. Debería haber aprendido que de mí no puedo huir. Pero lo intento con todas mis fuerzas.
No sé… Tengo miedo de enamorarme de Ese y volverme a quedar tirada, pero pienso… ¿Vale la pena vivir encerrado por el miedo? Porque seguro que así me perdería mil cosas. Además… Alguna vez tiene que salir bien, ¿o no?
Por otro lado, en serio, no me fío de las tías: unas guarras todas. Pero claro, Grunttt, en su sabiduría infinita me ha intentado inculcar más de una vez que no me tengo que fiar de tres mil millones de mujeres, si no de un hombre o de una mujer. Y punto. Que si alguien te la quiere dar con queso, tiene mil momentos y tendrá cientos de ocasiones en el futuro.
Y que no puedes estar en guardia delante de todo eso. Simplemente, tienes que creer en la otra persona.
Pero vamos a ver… ¿Quién en su sano juicio se fiaría hoy de nadie, y menos de un hombre? xD Que ya no vivimos en el paraíso, vivimos en el infierno de la competitividad. Para cualquier zorra que se digne, nada mejor que saber que un tío tiene novia, para sentirse atraída por él. Vivimos en ese mundo duro y cruel.
Además, últimamente me he acordado de otra cosa. Todos tenemos amigos y amigas, claro. Pero no todos saben cual es su lugar. Yo, por ejemplo, estoy tranquila con Grunttt, de hecho es el único hombre sobre la faz de la tierra con el que me siento tranquila de amigo. Porque de él no me esperaría jamás ninguna mariconada estúpida. Porque cada uno sabe cómo es.
Él tiene su familia y yo soy un satélite aparte. Afortunadamente, ni siquiera me atrae como “hombre” para mí es… Yo qué sé… Como un angelito: asexuado. Y yo estoy segura que para él lo importante es su familia y nada más. Así que podemos ser amigos. Porque no hay nada por el medio.
Cómo me indicó Nashiel... Igual alguna vez se puede dar que tu pareja es como un angelito asexuado para otra persona… Tendré que meditar al respecto.
No obstante, a veces pasa que tienes amistades, que se dan cuenta cuando alguien aparece que puede ser una pareja de verdad, que sienten que pierden al otro, y hacen estupideces. Normalmente, las tías. Tontas del culo (Dios… ¿Seré medio machista? xD).
Entendámonos: no es lo mismo que un amigo tuyo tenga novia a los 16 años, ni a los 18, ni a los 20, que a los 30. Porque en los tres primeros casos sabes a ciencia cierta que eso no va a ningún lado, y siempre te queda el consuelo de “yo estaré ahí, cuando esa se vaya”. Pero… Oh… A los treinta es MUY distinto. Porque eso ya puede ir en serio.
Y entonces te das cuenta de que de verdad, perdiste el coche. Y el premio gordo se lo lleva la que acabarás llamando interiormente “esa zorra”, aunque la prudencia indique que por los siglos de los siglos, le vas a dedicar la mejor de tus sonrisas, pese a que lo mejor que le deseas es “que así la parta un rayo”.
Claro que, como no quieres perder a tu amigo, serás eternamente falsa, o evitarás el contacto lo máximo que puedas, hasta que ya no aguantes más. Un ejemplo parodiado de esto se podría ver en la película de “La boda de mi mejor amigo”, de Julia Roberts.
Sinceramente opino que las mujeres no están hechas para ser amigas, como los hombres. Son muy raros los casos en los que hay amistad, y siempre se dan cuando no estás “luchando” por lo mismo. Y creedme: las mujeres están en guerra constante.
Pueden vivir en una ligera tregua, pero… El mínimo fallo diplomático, y a la mierda: misiles nucleares por todas partes destrozándolo todo, aunque ellas dos perezcan en el camino, o –lo que es peor- destrocen aquello por lo que luchaban, en ese tira y afloja. Es un hecho. Pero no te das cuenta de eso, hasta que es MUY tarde.
En muy extrañas ocasiones puede suceder que un mejor amigo y una pareja sean amigos entre sí, pero para eso tienen que no sentirse amenazados, y encontrar algún interés común lo suficientemente fuerte como para unirles, porque si no, esa relación está destinada al desastre.
El otro día estaba hablando con Éste, cosa que nos pasamos el día haciendo (entre otras, claro xD), y me di cuenta que parece que él ha crecido en otro mundo. Seguramente en un multiverso paralelo rockwelliano, porque no parece haberse sentido amenazado por nada, ni parece haber habitado un ambiente hostil. No como yo.
A veces miro a Éste, y le envidio. Su relación con su hermano, lo que cuenta de su familia, esa seguridad en sí mismo, y me pregunto porqué no la tengo yo. En mi mundo, lo que siempre he visto es cómo los demás intentan quitarte siempre lo que es tuyo, lo que tú amas, lo que proteges por encima de todo.
Así que yo aprendí a destrozar todo lo que se me planta en medio. No es la ley de ojo por ojo: Es vida por ojo. Jias jias… Matar para vivir. Jejejeje. Pues sí, eso mismo es. No digo que sea bonito, ni agradable. Simplemente: es así.
Quizás en vez de Taek won do, debería plantearme la opción del yoga (o la de fumar porros, no lo sé, todo el mundo insiste en que relajan xD, lástima que yo no fume), para tranquilizarme.
Si apenas me fío de los tíos… De las tías mucho menos. No hay más. *Amf*, me empieza a molestar el estómago. ¿No te digo? Puro nervio.
La cosa es que por más que me exaspere, y me estrese, y me ponga histérica, y me pase el día en guardia… No puedo hacer nada por evitar según qué cosas, y no gano nada estando en tensión todo el día.
Esto me recuerda una pequeña historia que Ese también conocía. A mí me la contó mi padre. Y decía más o menos tal que así:
Había una vez una tortuga (conejo en según qué versiones de la fábula), que estaba apunto de cruzar un río, cuando en esas aparece un escorpión a su lado.
- Tortuguita –le dijo el escorpión-, ¿vas a cruzar el río?
- Sí –le respondió la tortuga, mirándole de soslayo desconfiada.
- ¿Te importaría cruzarme contigo? Yo también quiero ir al otro lado –le dijo el escorpión.
- Ya pero… Pero es que tú eres un escorpión… No creo que sea buena idea llevarte en mi lomo… ¿Y si me clavas tu aguijón? –le preguntó la tortuga desconfiada.
- ¿Pero cómo iba a hacer yo eso? –le replica el escorpión a su vez-. Si te picara, te envenenaría y te morirías, y entonces me moriría yo también, porque no sé nadar.
- Ah –dijo la tortuga pensativa-. Está bien, te llevaré al otro lado conmigo, pues.
Así que la tortuguita dejó subirse al escorpión en el lomo, y se fue nadando chino-chano hacia el otro lado, mientras charlaban animosamente. En esas, la tortuguita sufrió un espasmo, y su cara se ensombreció de terror…
- ¿Qué has hecho? –le preguntó incrédula la tortuguita al escorpión- ¡Me has picado! ¿Por qué lo has hecho? ¡Ahora no podré nadar más y me ahogaré! ¡Nos ahogaremos los dos! –decía mientras notaba como sus músculos se paralizaban y se hundía lentamente en el agua.
- Lo siento –le dijo el escorpión, pesaroso-. De veras lo intenté… Pero aguijonear, está en mi naturaleza –dijo él, mientras se ahogaba tras ella en las frías aguas del río.
Y bueno, muchas veces, las cosas son así. Lo intentas, y lo intentas, y lo intentas. Intentas ser diferente, pero no lo consigues. No puedes luchar contra la propia naturaleza. Por eso muchas cosas son difíciles de cambiar. A veces me pregunto si algún día yo conseguiré ser más templada en mis emociones, si aprenderé a controlar mis iras y rencores, y la verdad es que no lo sé.
No es que no lo haya intentado. Pero… Me cuesta tanto…
¿Dónde narices está mi Almax? ¿Aspirinas, por favor?
Como una puta regadera.
No hay quien las entienda: No saben lo que quieren, son unas putas y unas guarras. Se sacan los ojos, no se fían las unas de las otras… Y sin embargo aun hay quien insiste en que: “son adorables”, “no se puede vivir sin ellas” (salvo los gays, claro, y algunas clases de animales hermafroditas o asexuados –véase algún tipo de humanos con profesiones antinaturales que incluyen el celibato y matarse a pajas-).
Y esto dicho por alguien que espera conservar la suficiente feminidad como para ser considerada mujer todavía.
Últimamente no escribo apenas, lo sé. No tengo tiempo, ni tengo casi ganas de escribir. Además, este período de abstinencia bloguera me ha servido para darme cuenta de que realmente escribo cuando me siento –de alguna manera- mal, y quiero desfogarme.
En estas semanas he empezado por lo menos seis posts, de los que –a las pruebas me remito- he finalizado con éxito cero. Un porcentaje bastante triste.
Ando muy ocupada, y dentro de nada empiezan las clases. Por si no tuviera bastante tiempo ya disponible, me he apuntado a japonés al final. Sí señor, con un par de pelotas. Y el 21 empieza la uni… E, incluso, me fui al gimnasio a ver a mi antiguo profe de Taek won do, y me decidí a volver al tatami. Martes y jueves de noche. Espero tener tiempo para respirar.
Me he dado cuenta de que aparte de que estoy irremisiblemente desequilibrada –espero que en la oficina no me tengan esto muy en cuenta ni se hayan percatado de ello-, lo que se podría llamar mi “yo” no tiene solución.
No hará tanto que escribí el megapost aquel de “Salvaje”, apología de mi independencia y mis estreses personales. Y aquí estamos, sí señor, cinco semanas más tarde (o algo así), con mi histeria a cuestas porque me he dado cuenta de que…
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Yo NO necesito TANTO espacio!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Quiero más mimos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Quiero verle más!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Todas las amigas que me conocen, me han recomendado una y otra vez que viera algún episodio de “Sexo en NY”, que me iba a gustar mucho y que me iba a identificar con la escritora (protagonista principal, me supongo). Este fin de semana he tenido la ocasión de ver un cachito en el canal Cosmo. Realmente no sé muy bien de qué iba, porque lo pillé a medias, pero me puedo hacer una idea…
La cosa es que ella se había ido a vivir con el que me figuro es su novio a un pisito, y todavía no habían arreglado la casa, así que solo tenían una habitación que se separaba del salón por una cortina, y un sofá en el “salón”, rodeado de cajas, y cajas, y cajas sin abrir. Supongo que fue un problema de espacio. Y ella al llegar a casa le dice a él que durante una hora no le hable, y la deje tranquila, y que haga ver que no existía.
Así que se encierra en el “dormitorio”, corriendo las cortinas tras de sí, y cuando no han pasado ni cinco minutos, asomando la cabecita por las cortinas le pregunta a él “¿Ha pasado la hora ya?”, y él la mira y le dice que no, que ni siquiera un cuarto de hora. Así que ella se vuelve a la cama… Para tres segundos más tarde, salir del “cuarto” y sentarse con él en el sofá, mientras su voz en off dice “lo bueno de las necesidades, es que una vez cubiertas, dejan de ser necesarias”.
Vamos, que una vez sabes que el otro es capaz de dejarte tu espacio, ya no necesitas reclamarlo, te relajas, y disfrutas tranquilamente.
Y creo que algo así me ha pasado a mí.
Jolín, a mí a veces me apetece verlo más del o que lo veo, porque encima entre semana soy medio zombie… Pero claro, no se lo digo, porque pienso que seguramente él también quiere su espacio, y para el caso, si quisiera verme más, me lo diría. Así que supongo que estamos en el punto óptimo de equilibrio que no hay que traspasar para llegar a la saturación.
También me doy cuenta de que no me conozco y a veces no sé lo que quiero. A ver, que tengo muy claro en el terreno laboral a dónde quiero llegar, y por dónde tengo que ir para alcanzar mis metas pero… El terreno afectivo es bastante más movedizo y no se puede controlar.
Perder un trabajo, es una putada. Que se acabe una relación que te importa es el fin del mundo. O al menos así lo vemos nosotras.
Últimamente me debato entre tener la guardia puesta todo el día, o bajarla y ser más yo (aunque a ratos no tengo muy claro qué cojones es “ser más yo”, pero bueno). Pero me da pánico, porque Grunttt siempre me recuerda que el amor es un juego en el que el primero que se enamora, pierde.
Es muy bonito el romanticismo, y querer y sentirse querido… Pero nadie quiere sentirse desnudo y quedar expuesto. Así que muchas veces intentas cubrirte. Lo bueno, es que si te la dan te duele menos. Lo malo, es que no disfrutas del momento, gastas una pasta en aspirinas y deberías plantearte seriamente comprar acciones de la farmacéutica que produce Almax, porque al menos a mí me pasa que la gastritis me mata cuando me atacan los nervios.
Cuesta creer a veces, que sea insegura. Pero sí, sí. A veces lo soy. Y me doy cuenta con estas cosas. Porque, si yo estuviera cien por cien segura de mí misma, no sentiría celos, no tendría miedo. Viviría tranquila y feliz (cosa que no hago).
Creo que toda esa lista abominable y maratoniana de actividades que me estoy proponiendo llevar a cabo (de la que soy consciente que igual en diciembre ya he tirado la toalla de la mitad de cosas), es simplemente para quitarle tiempo a mi cerebro, pensador inagotable. A más cosas hago, menos tiempo para pensar. A más cosas hago, más cansancio, más sueño, menos tiempo para pensar.
Creo que lo único que pasa es eso. En cierta forma me estoy escondiendo… Pero de mí. Debería haber aprendido que de mí no puedo huir. Pero lo intento con todas mis fuerzas.
No sé… Tengo miedo de enamorarme de Ese y volverme a quedar tirada, pero pienso… ¿Vale la pena vivir encerrado por el miedo? Porque seguro que así me perdería mil cosas. Además… Alguna vez tiene que salir bien, ¿o no?
Por otro lado, en serio, no me fío de las tías: unas guarras todas. Pero claro, Grunttt, en su sabiduría infinita me ha intentado inculcar más de una vez que no me tengo que fiar de tres mil millones de mujeres, si no de un hombre o de una mujer. Y punto. Que si alguien te la quiere dar con queso, tiene mil momentos y tendrá cientos de ocasiones en el futuro.
Y que no puedes estar en guardia delante de todo eso. Simplemente, tienes que creer en la otra persona.
Pero vamos a ver… ¿Quién en su sano juicio se fiaría hoy de nadie, y menos de un hombre? xD Que ya no vivimos en el paraíso, vivimos en el infierno de la competitividad. Para cualquier zorra que se digne, nada mejor que saber que un tío tiene novia, para sentirse atraída por él. Vivimos en ese mundo duro y cruel.
Además, últimamente me he acordado de otra cosa. Todos tenemos amigos y amigas, claro. Pero no todos saben cual es su lugar. Yo, por ejemplo, estoy tranquila con Grunttt, de hecho es el único hombre sobre la faz de la tierra con el que me siento tranquila de amigo. Porque de él no me esperaría jamás ninguna mariconada estúpida. Porque cada uno sabe cómo es.
Él tiene su familia y yo soy un satélite aparte. Afortunadamente, ni siquiera me atrae como “hombre” para mí es… Yo qué sé… Como un angelito: asexuado. Y yo estoy segura que para él lo importante es su familia y nada más. Así que podemos ser amigos. Porque no hay nada por el medio.
Cómo me indicó Nashiel... Igual alguna vez se puede dar que tu pareja es como un angelito asexuado para otra persona… Tendré que meditar al respecto.
No obstante, a veces pasa que tienes amistades, que se dan cuenta cuando alguien aparece que puede ser una pareja de verdad, que sienten que pierden al otro, y hacen estupideces. Normalmente, las tías. Tontas del culo (Dios… ¿Seré medio machista? xD).
Entendámonos: no es lo mismo que un amigo tuyo tenga novia a los 16 años, ni a los 18, ni a los 20, que a los 30. Porque en los tres primeros casos sabes a ciencia cierta que eso no va a ningún lado, y siempre te queda el consuelo de “yo estaré ahí, cuando esa se vaya”. Pero… Oh… A los treinta es MUY distinto. Porque eso ya puede ir en serio.
Y entonces te das cuenta de que de verdad, perdiste el coche. Y el premio gordo se lo lleva la que acabarás llamando interiormente “esa zorra”, aunque la prudencia indique que por los siglos de los siglos, le vas a dedicar la mejor de tus sonrisas, pese a que lo mejor que le deseas es “que así la parta un rayo”.
Claro que, como no quieres perder a tu amigo, serás eternamente falsa, o evitarás el contacto lo máximo que puedas, hasta que ya no aguantes más. Un ejemplo parodiado de esto se podría ver en la película de “La boda de mi mejor amigo”, de Julia Roberts.
Sinceramente opino que las mujeres no están hechas para ser amigas, como los hombres. Son muy raros los casos en los que hay amistad, y siempre se dan cuando no estás “luchando” por lo mismo. Y creedme: las mujeres están en guerra constante.
Pueden vivir en una ligera tregua, pero… El mínimo fallo diplomático, y a la mierda: misiles nucleares por todas partes destrozándolo todo, aunque ellas dos perezcan en el camino, o –lo que es peor- destrocen aquello por lo que luchaban, en ese tira y afloja. Es un hecho. Pero no te das cuenta de eso, hasta que es MUY tarde.
En muy extrañas ocasiones puede suceder que un mejor amigo y una pareja sean amigos entre sí, pero para eso tienen que no sentirse amenazados, y encontrar algún interés común lo suficientemente fuerte como para unirles, porque si no, esa relación está destinada al desastre.
El otro día estaba hablando con Éste, cosa que nos pasamos el día haciendo (entre otras, claro xD), y me di cuenta que parece que él ha crecido en otro mundo. Seguramente en un multiverso paralelo rockwelliano, porque no parece haberse sentido amenazado por nada, ni parece haber habitado un ambiente hostil. No como yo.
A veces miro a Éste, y le envidio. Su relación con su hermano, lo que cuenta de su familia, esa seguridad en sí mismo, y me pregunto porqué no la tengo yo. En mi mundo, lo que siempre he visto es cómo los demás intentan quitarte siempre lo que es tuyo, lo que tú amas, lo que proteges por encima de todo.
Así que yo aprendí a destrozar todo lo que se me planta en medio. No es la ley de ojo por ojo: Es vida por ojo. Jias jias… Matar para vivir. Jejejeje. Pues sí, eso mismo es. No digo que sea bonito, ni agradable. Simplemente: es así.
Quizás en vez de Taek won do, debería plantearme la opción del yoga (o la de fumar porros, no lo sé, todo el mundo insiste en que relajan xD, lástima que yo no fume), para tranquilizarme.
Si apenas me fío de los tíos… De las tías mucho menos. No hay más. *Amf*, me empieza a molestar el estómago. ¿No te digo? Puro nervio.
La cosa es que por más que me exaspere, y me estrese, y me ponga histérica, y me pase el día en guardia… No puedo hacer nada por evitar según qué cosas, y no gano nada estando en tensión todo el día.
Esto me recuerda una pequeña historia que Ese también conocía. A mí me la contó mi padre. Y decía más o menos tal que así:
Había una vez una tortuga (conejo en según qué versiones de la fábula), que estaba apunto de cruzar un río, cuando en esas aparece un escorpión a su lado.
- Tortuguita –le dijo el escorpión-, ¿vas a cruzar el río?
- Sí –le respondió la tortuga, mirándole de soslayo desconfiada.
- ¿Te importaría cruzarme contigo? Yo también quiero ir al otro lado –le dijo el escorpión.
- Ya pero… Pero es que tú eres un escorpión… No creo que sea buena idea llevarte en mi lomo… ¿Y si me clavas tu aguijón? –le preguntó la tortuga desconfiada.
- ¿Pero cómo iba a hacer yo eso? –le replica el escorpión a su vez-. Si te picara, te envenenaría y te morirías, y entonces me moriría yo también, porque no sé nadar.
- Ah –dijo la tortuga pensativa-. Está bien, te llevaré al otro lado conmigo, pues.
Así que la tortuguita dejó subirse al escorpión en el lomo, y se fue nadando chino-chano hacia el otro lado, mientras charlaban animosamente. En esas, la tortuguita sufrió un espasmo, y su cara se ensombreció de terror…
- ¿Qué has hecho? –le preguntó incrédula la tortuguita al escorpión- ¡Me has picado! ¿Por qué lo has hecho? ¡Ahora no podré nadar más y me ahogaré! ¡Nos ahogaremos los dos! –decía mientras notaba como sus músculos se paralizaban y se hundía lentamente en el agua.
- Lo siento –le dijo el escorpión, pesaroso-. De veras lo intenté… Pero aguijonear, está en mi naturaleza –dijo él, mientras se ahogaba tras ella en las frías aguas del río.
Y bueno, muchas veces, las cosas son así. Lo intentas, y lo intentas, y lo intentas. Intentas ser diferente, pero no lo consigues. No puedes luchar contra la propia naturaleza. Por eso muchas cosas son difíciles de cambiar. A veces me pregunto si algún día yo conseguiré ser más templada en mis emociones, si aprenderé a controlar mis iras y rencores, y la verdad es que no lo sé.
No es que no lo haya intentado. Pero… Me cuesta tanto…
¿Dónde narices está mi Almax? ¿Aspirinas, por favor?
9/11/2006
Casualidades y fantasmas
Hay veces que vale la pena, pararse un momento en el camino, y mirar atrás. Para saber de dónde vienes, y para saber hacia dónde vas.
Lamentándolo mucho, hasta mis próximas vacaciones voy a tener poco tiempo para “mí” y para escribir. Tendré que conformarme con esos ratitos libres de los que voy a disponer si quiero escribir notas del calibre a las que estoy acostumbrada, aunque seguramente en cuanto me habitúe a administrar de forma más eficaz mi tiempo, tendré un momento para todo lo que quiero hacer.
Hace unos días recibí un comentario que me hizo pensar, y por el cual me paré un poco a leer mis viejos posts, cosa que me ha servido para ver que realmente algo ha cambiado en mí y me he centrado un tanto, y me alegra mucho, mucho, ser capaz de decirlo.
Probablemente todo lo que ha pasado en los meses desde que empecé a escribir me ha hecho madurar, porque ahora ya soy al fin un ente autónomo... ¿No es impresionante? Es como volver a nacer y cortar por segunda vez el cordón umbilical que te tenía ligada a tus padres, esas personas que te llevaban en su seno y velaban por ti cada día.
Y una vez más me tocó aprender a caminar con mis piernas, a fortalecerlas poco a poco, y vale sí, es difícil, pero no imposible, y es una experiencia que a pesar de todas sus cosas malas no deja de ser maravillosa.
Con todo, me doy cuenta de que este exceso de libertad (que no aun libertinaje), me está haciendo ser más egoísta de lo normal si cabe, y siempre es todo “yo, yo, yo, yo”. Me molestan mucho las cosas cuando no salen como yo las querría o cuando no se hacen en el instante que yo quiero.
Supongo que no iba a ser siempre todo tan perfecto.
Aunque el motivo que me impulsó a empezar el blog no fue algo ni de lejos alegre, si no más bien triste y pesaroso, y fue como un grito lanzado de auxilio que solo pudieron escuchar a priori mis amigos y yo misma, he sacado muchas cosas buenas. Conocerme, desfogarme, y a lo que se ve, ayudar a alguna amiga en el camino porque sí, las rupturas son como los embarazos: una epidemia.
Empieza una de tus amigas y se propaga como la gripe intestinal. Qué le vas a hacer.
Lamentablemente, la tristeza no tiene antibióticos, pero tenemos un montón de anticuerpos, los amigos, la familia, los blogs y bueno, imagino que algunas personas meterían en el saco el alcohol.
Yo, que soy abstemia, y que ni bebo ni fumo (pero ahora ya no tengo que escuchar eso de “si no fumas, ni bebes, ni follas, ¿para que vives gilipollas?” porque al menos cumplo uno de los tres requisitos); no sabría hablar de las virtudes del estar ebrio como remedio contra la depresión, pero por lo recurrido que es, imagino que algo ayudará.
Y hoy por hoy, me alegro de haberme lanzado a escribir, porque no sólo he ido conociendo gente por el camino, si no que además ha habido algún que otro feliz reencuentro (y no es solo por le señorito Viscarri xD).
Hace unos pocos días recibí un mail de alguien que en su día fue importante en mi infancia y en mi adolescencia, de mi antiguo profesor de Taek won do, y la verdad, era una de las últimas personas que había esperado volver a encontrar y más aun de esta forma tan casual.
Un personaje de la saga de libros que ahora sigo con avidez, “Canción de Hielo y Fuego”, dijo una mítica frase: “Si vuelvo la vista atrás, estoy perdida”.
Sí, es cierto. Hay momentos en los que mirar atrás no hace si no acobardarte. Cuando estás huyendo. Pero cuando estás “a salvo”, o cuando te has enfrentado a un problema, es bueno mirar atrás para aprender.
A veces, lo que hay a tu espalda no es el Coco, ni el Hombre del Saco, a veces hay un montón de gente que te estima y esta ahí para apoyarte, o que incluso han estado ahí cuando tu siquiera fuiste capaz de percatarte.
Es bonito detenerse algunas veces y ver todo eso.
Al final, parece que es cierto que las casualidades existen... Porque si aquel no me hubiera dejado, yo no hubiera escrito, ni hubiera entrado en el foro, ni hubiera conocido a esa gente fantástica ni hubiera conocido por ende, a mi ““amigo””.
A pesar de todos mis miedos, y mis gruñidos y mis tonterías y fantasmas, al final me decidí a seguir adelante.
Hace pocos días hubo uno de esos momentos que sabes que son definitivos, que lo que hagas o dejes de hacer puede cambiarlo todo.
Realmente había tomado la firme decisión de dejarlo correr. Tenía verdadero pánico de lo que podía pasar. De lo que podía ir mal... No tengo muy claro de donde venía toda esa bomba H de pensamientos negativos, pero el caso es que estaba envuelta en un aura de pesimismo densa y asfixiante, y no veía más allá.
Estaba muy confusa, y tenía sensaciones muy contradictorias en mi interior. No cesaba de pensar que seguir adelante iba a ser un error, si ya ves, nos gustan diferentes tipos de música, nos movemos en ambientes distintos, tenemos formas de ser un poco dispares, vestimos estilos opuestos... Somos tan diferentes... Yo, que a pesar de todas mis locuras, soy la típica persona que notas no porque sea estridente, si no porque intenta ser el colmo de la perfección, del buen hacer...
Cuando salgo me gusta ir arreglada, incluso dentro del “pasotismo”. Siempre lo he dicho: Me gusta que me admiren, no que me miren porque me comporto raro. Hay diferencia...
Y sin embargo, él, a pesar de su hipotética timidez, es estridente y desenfadado, no se preocupa por lo que piensan los demás en absoluto, y eso me dio que pensar, porque comparada con él, parece que yo actúo para obtener el beneplácito de los demás.
Supongo que él es así. Es sencillo, simple, que no tonto. En absoluto. Es una persona muy inteligente. Se da cuenta de las cosas aunque creas que no te está haciendo caso. Y valoro eso más que nada.
Todo ese montón de cosas me pasaban por la cabeza hace dos domingos, cuando la única cosa que flotaba en el aire era “¿Qué hacemos?”. Y por primera vez me plantee de verdad toda la situación.
Muchas veces, cuando una situación te lleva al límite y tienes que decidir algo a vida o muerte, no sé porqué la cordura se abre paso entre toda la porquería que pulula en tu cabeza.
Y me quedé pensando que, a pesar de ser tan distintos, en las cosas que de verdad importan, somos parecidos. Y que si el podía respetar y aceptar que yo soy una manipuladora asquerosa, porqué no voy a aceptar yo que el es un energúmeno...
¿Realmente tienes que dejar pasar a alguien con quien pasas unos momentos cojonudos, con quien conversas gratamente, con quien puedes ir al cine a ver pelis en versión original o a pasear por el Mercado San Antonio y hablar hasta las tantas de la noche, sólo porque no viste de la forma adecuada, o está tan orgulloso de quien es y cómo es, que no le importa lo que piensan los demás?
¿No debería estar, en cierto modo, orgullosa yo de eso? ¿Y aun sin estarlo, no debería ser suficiente que me acepte con todos mis defectos –que hablando seriamente, no son pocos-?
Y lo único que yo veía por encima de todo eso es: se ríe demasiado, viste despreocupado, y se hace el tonto.
No me puse a pensar de verdad en todo hasta que el fantasma del “hasta aquí llegamos” estaba planeando sobre nosotros de madrugada. Cuando me di cuenta de lo que estaba pasando, me dio una pena tremenda. Y pensé que –para variar- estaba siendo una estúpida, que estaba dejando pasar a alguien con quien quizás podría llevarme muy bien, por una imbecilidad.
Y ahora que creo que la tormenta ya ha pasado (o por lo menos la primera), estoy muy contenta. E incluso pienso que me faltan horas para salir por ahí con él, o quedarnos charlando.
Me da igua que sea un "energúmeno". Tiene muchas cosas buenas, que compensan esas que para mí son malas. ¿No es eso compartirte con alguien? Aceptar el pack, sus virtudes y sus defectos y ver incluso en esos últimos, virtudes.
En fin, qué le vamos a hacer, se acabaron las vacaciones, volvemos a la vida real, al trabajo duro y las horas vertiginosas.
Dentro de nada volverán las clases de la universidad, los trabajos de clases y por si fuera poco, me matriculo a japonés. He decidido que cambio las clases de baile, de momento, por clases de japonés...
Necesito una amable pareja de baile... Quien sabe, igual la tengo ya, y yo sin saberlo.
9/06/2006
The End
Creo que Ana nunca había visto, jamás en su vida, a alguien tan contento por recuperar sus libros como yo lo estaba ayer.
Eran las nueve de la noche cuando entre las dos subíamos ocho cajas y otras tantas bolsas y bolsos a casa, haciendo viaje tras viaje del piso al coche de su padre (menos mal que trajo ése, si no hubiéramos tardado una eternidad).
Hacía ya bastante tiempo que venía posponiendo la visita definitiva a casa de mi ex a recuperar las cosas que me quedaban allí, que a mi parecer, tenían que ser bien pocas, y que al verlas ayer todas juntas, eran una reverenda burrada. Y eso, teniendo en cuenta que había hecho ya tres o cuatro viajes anteriormente, llevándome libros y libros y libros, y ropa, y peluches, y un montón más de “y…”.
Visto así, normal que el tío se acojonara porque le invadiera (y encima, literalmente) su hábitat natural.
Habíamos quedado que iba a ir anoche, porque Ana podía acompañarme, y así entre las dos hacíamos todo más rápido. Ella me decía que no le conocía, pero que le iba a poner mala cara. No vale la pena, respondía a eso yo. Total, ya ves para qué, si ya no importa.
La verdad es que me extrañó un poco picar a la puerta, llamar al móvil y que no respondiera nadie. Así que Ana –en su infinita sabiduría- me propuso ir a tomar algo mientras. Yo le dije que bueno, si eso pasábamos antes por mi casa, cogíamos unas mochilas por si las moscas, y ya después íbamos.
En esas sonó el teléfono, con una especie de voz cavernosa proveniente de ultratumba, en el más allá. Resulta que el buen hombre se había dormido. Y nada, unos minutos más tarde, volvimos a picar al timbre. (Des)ventajas de vivir a tres calles.
Contra todo pronóstico, esta vez sí que estaba en la puerta para saludar. Quizás para no quedar mal delante de mi amiga aunque más por el hecho (me figuro) de decirme que no hiciera ruido que “había gente durmiendo”.
Juas, juas, juas…
“Hay gente durmiendo”. Típica frase estúpida que dice la gente cuando no quiere decir abiertamente “tengo un/a tío/a en casa en la cama, no me jodas el polvo, ni el día”.
¿Pero con quien se ha creído el tipo este que está hablando? Que yo sé comportarme. No voy por ahí montando el numerito. Hombre.
Estaba como siempre que no se arregla: con su cara de dormido, sus pelos largos sin peinar, su barba de tres días… Con los ojos ojerosos e hinchados por la falta de sueño. Vestía una camiseta de esas de toda la vida y pantalones rollo pirata, con esas zapatillas de tiras que siempre he detestado, pero que bueno, no le había dicho nunca, porque –para el caso- era su jodido problema lo que llevara en los pies (no me refiero al cerebro, si no al calzado).
En su línea, vamos.
Ser mujer es una bendición, y una maldición a la vez. Bendición porque (en el mundo occidental y civilizado) tenemos el poder de conseguir lo que nos viene en gana con relativa facilidad, una vez aprendemos a desarrollar nuestros encantos.
Muchachas, no escandalizarse, por favor… No en vano se dice por ahí lo de “tiran más dos tetas que dos carretas”. Todas lo sabemos y lo usamos.
Y también es una maldición porque nuestra inteligencia superior nos lleva a fijarnos en todos los detalles y analizar al contrario casi de forma instintiva.
Las mujeres venimos dotadas de serie con el “escaneado instantáneo” de cualquier cosa que se nos cruza delante. En un segundo analizamos el objeto en cuestión de arriba abajo, anotando las singularidades.
Es una herramienta muy utilizada para el diagnóstico de las rivales (vulgarmente conocidas como “esa puta”, “esa guarra”, “esa zorra”), los ex (“ese imbécil ”, “ese cerdo”, “ese capullo”, “ese impotente”), y algún otro tipo de seres indeseables.
Fue precisamente ese poder mutante innato el que me hizo fijarme que llevaba una cosa que destellaba en su muñeca izquierda (sí, sí, soy capaz de recordar la muñeca correcta, porque estaba situado frente a mí, y su muñeca izquierda correspondía a mi derecha).
La prudencia y el buen gusto indicaban que mejor me quedaba calladita. Pero yo, que no puedo con mi genio, lo tuve que decir.
- ¿Llevas un no-me-olvides (también conocido como "esclava")?
Gilipollez de pregunta, por otro lado, cuya única finalidad era demostrar que me había dado cuenta de que estaba con una pava (nunca mejor expresado), y que realmente solo merecía una respuesta del tipo “¿Es que no lo ves?”, pero claro, el muchachito que tiene de malicia lo que yo de buena persona, solo dijo:
- ¿Eh? –con voz de imbécil que se asemejaba más a un “Eouh” que a un “Eh” en condiciones.
- Que si llevas un no-me-olvides –En serio, suerte que es un poco tonto, porque yo hubiera dicho “¿Es que no tienes ojos en la cara?”.
- Ah, sí –Respondió finalmente.
No es que fuera algo muy importante.
Pero me llamó la atención el hecho de que lo llevara, porque a fin de cuentas él “lo dejó” oficialmente en abril, ya no recuerdo (conste que digo “lo dejó” y no “me dejó” porque mi orgullo me impide reconocer que alguien ME ha dejado, lo cual solo prueba nuevamente que era un imbécil, porque, ¿Quién en su sano juicio iba a dejar a la octava maravilla del planeta –o sea: yo-?”.
Y los no-me-olvides son cosas que no se suelen regalar a la ligera, o sea, no te lo regalan a nada de estar con alguien. Y me puse a pensar… Igual por eso estaba raro cuando yo volvía de Madrid… Igual estaba con alguien mientras “estaba” conmigo, el muy cerdo cabrón.
Sí, lo sé, qué importará eso ahora… Agua pasada… Pero, de ser cierto: así no empine en la puta vida y se vuelva gay para que le den por culo.
Capullo.
Y no me hubiera tocado los cojones (por hablar en plata) que hubiera “alguien durmiendo” si no estuviera casi convencida que estaba ahí antes de finalizar trámites conmigo. Porque la verdad, el no-me-olvides no daba la impresión de ser muy nuevo.
Lo que yo diga: que le den por culo (y que no lo disfrute).
Aclarado ese punto, me puse a recoger mis cosas y a pedir los albornoces que había comprado. De hecho quería recuperar el mío, pero… ¿Qué cojones? Que valían 120 euros cada uno. Para que se lo quedara el tío estaba yo. Que de las gracias por el reloj binario.
Recogí mis libros de cocina y demás de la habitación pequeña que vuelve a ser trastero, y mis cojines de Burrito y Stich, las bolsitas de poutpourri del Ikea (que no eran pocas), unas botas que tenía por ahí, y los vasos azules que me había regalado mi madre.
Pero sobretodo… Mis libros: mis tesoros, los niños de mis ojos, mis cosas lindas y compañeros de aventuras que siempre están dispuestos a pasar rato conmigo.
A todo esto, Ana estaba conmigo en su casa, ayudándome a recoger. Recuerdo que cuando estábamos esperando en el portal, le di un abrazo y un beso sonoro (que no morreo, aunque cualquier día se me cruzan los cables xD), y las gracias por haberme acompañado.
Realmente no es aquello que digas que no tenía valor para ir sola, pero en serio, ese portal, esa escalera, ese umbral… Me producen una sensación extraña y contradictoria. Se mezclan todos los recuerdos de cosas buenas y malas. Es una sensación de agobio y asfixia.
De verdad, tenía ganas de acabar con eso de una vez, de pasar finalmente la página y decir: soy libre. Y libre de verdad.
Y nada, estuve buscando en la cocina mis cosas (mis tés, mi juego de palillos chinos con salsera y mantelito, la cuchara-colador para el té, mis trapos de cocina, etc.). Y joder qué rabia me ha dado que no sabe dónde está mi maquinita de hacer galletas… En fin, ya la rescataré… Y mi funda nórdica, que a saber dónde la ha metido.
Al llegar a mi casa, después de descargar las cosas, me puse a mirar caja por caja como una loca en orgasmo perenne que sólo sabía decir “¡Ooooooooh!”, “¡Ooooooooooooooooh!”, “Tesssssssssssssssoro” (¡Gollum! ¡Gollum!).
Y Ana me decía, que le encantaba verme feliz y contenta, y le dije yo “Seguro que no has visto en tu vida a nadie tan feliz con sus libros”. Estaba eufórica, pletórica. Ayer a las nueve y media de la noche, era la mujer más feliz sobre la faz de la tierra.
Estuve colocando los libros que podía en las estanterías megamasificadas, que piden refuerzo a gritos, y mis saquitos de té en la cocina, y mis perfumes y potingues en el baño.
Sí, ahora todo está donde debiera. Todo empieza a ser como tiene que ser.
Ayer fue el final de verdad. El omega de una relación, y de una etapa.
La última cosa que me recordaba que una vez fui dependiente, y que ahora ya no necesito nada de nadie: ni piso, ni coche, ni moto, ni dinero, ni ordenadores, ni migajas de cariño, ni ternura por pena, ni nada.
Ahora estoy sólo yo, y ahora sí que ya, de verdad, soy libre de ir donde quiera con quien quiera.
The End, pues, de la tristeza, de los pesares, de los rencores, de los miedos. De la primera experiencia de convivencia con alguien.
La próxima vez, lo haré mucho mejor. Estoy segura.
Me viene a la memoria el eslogan de Ikea “Bienvenid@ a la República Independiente de tu Casa”. That’s it.
Now Playing: Sean Paul Feat. Blu Cantrell - "Breath"
[Sean Paul]Sean paul and blu cantrell
remix that gona make ya head swell yo
yo hey yo BOM yo hey yo
dutty
so what's that supposed to be about baby
ya'll free up ya mind and stop actin crazy
reminisce about all the good times daily
why you try pull that got me actin shady
what's that supposed to be about baby
ya'll free up ya mind and stop actin crazy
sean paul u'll give ya the good lovin daily
now you try and pull that got me actin shady
[Blu]You say you love, say you love me
But you're never there for me, yeah, mmm...hmm...
You'll be cryin', slowly dyin'
When I decide to leave, oh, oh
All we do is make up
Then break up
Why don't we wake up
And see
When love hurts
It won't work
Maybe we need some time alone
We need to let it breathe
Breathe
Breathe
Breathe
[Sean]so what's that supposed to be about baby
ya'll free up ya mind and stop actin crazy
reminisce about all the good times daily
why you try pull that got me actin shady
[Blu]You're only lonely when your homey
Ain't got a ride or no loot, yeah, uh-huh
Then comes the drama
Some other girl is claimin' she's goin' out with you,
hmm...hmm...
All we do is make up
Then break up
Why don't we wake up
And seeWhen love hurts
It won't work
Maybe we need some time alone
We need to let it breathe
Breathe
Breathe
Breathe
Breathe (Uh...huh...)
Breathe
[Sean] so what's that supposed to be about baby
ya'll free up ya mind and stop actin crazy
shady shady shady shady
dutty yeah!my girl for the fourth time
make i make it very clear to you
your very dear to meand honor of me share to you
me not unfair to you
woman i want fah really make you know i will always draw near to you
but me know im not a fear to you
stand up like a man and not be there cuz i care for you
long time tellin you no other girl can compare to you
woman if you leave me now im gonna shed a
lot of tears for you
say you want to breathe im still not im exhalin'
say you want to leave cuz this relationship failin'
aint nobody say that it would be smooth sailin'
girl i wana know why your bailin'
Ship yo
so what's that supposed to be about baby
ya'll free up ya mind and stop actin crazy
reminisce about all the good times daily
why you try pull that got me actin shady shady baby baby
[Blu]maybe we need some time alone
so we can just breathe
let it breathe
breathe
breathe out
let it breathe
breathe
breathe
breathe
breathe
yeah yeah yeah yeah let it breathe yeah
time to breathe yo...
****
Mi Seldar favorita añade la siguiente canción.
Tú también eres prueba viviente de que son imbéciles xD. No sabe lo que se pierde... Pero eh... Ha hecho cosas buenas... Como presentarnos =)
Un beso :*
El Canto del Loco - "Puede Ser"
(Gracias al amable anónimo cuyo comment me ha sacado de mi ignorancia xD)
No sé si quedan amigos
Ni si existe el amor
Si puedo contar contigo
Para hablar de dolor
Si existe alguien que escuche
Cuando alzo la voz
Y no sentirme sóla
Puede ser que la vida me guíe hasta el sol
Puede ser que el mal domine tus horas
O que toda tu risa le gane ese pulso al dolor
Puede ser que lo malo sea hoy
Naces y vives solo (x 3)
Voy haciendo mis planes
Voy sabiendo quien soy
Voy buscando mi parte
Voy logrando el control
Van jugando contigo
Van rompiendo tu amor
Van dejándote solo
Naces y vives solo (x 2)
Algo puede mejorar
Algo que pueda encontrar
Algo que me dé ese aliento
Que me ayude a imaginar
Y yo lo quiero lograr
Y sólo quiero recordar
Y darle tiempo a este momento
Que me ayude a superar
Que me dé tu sentimiento
8/31/2006
Pastafarismo Vs Creacionismo

Pastafarismo (Wikipedia)
El pastafarismo es una religión creada como respuesta a la decisión del Consejo de Educación del Estado de Kansas (en inglés: Kansas State Board of Education) a finales de 2005 de permitir que se enseñe la teoría del diseño inteligente como una alternativa de la teoría de la evolución [1]. En agosto de 2006 la decisión fue revocada [2].
Esta «religión» se ha convertido, desde entonces, en un fenómeno de Internet que reúne a muchos seguidores del Monstruo Volador de Espagueti (MVE, en inglés: FSM o Flying Spaghetti Monster) que se llaman a sí mismos «pastafaris» (copia del término rastafaris) y proclaman haber sido «tocados por Su apéndice tallarinesco» y predican la palabra de su «Señor Tallarinesco» como la religión verdadera. El pastafarismo es fundamentalmente una invención de Bobby Henderson, licenciado en física de la Universidad Estatal de Oregón.
(Nota: El Pastafarismo es el movimiento reaccionario del Creacionismo)
He aquí otro de los motivos por los que la humanidad podría merecerse ser salvada: el innato sentido del humor.
Bien, me animo a escribir este minipost, como resultado de las conversaciones post-desayuno mantenidas con mi compi de trabajo, Agustín.
Está claro que el ser humano es estúpido por naturaleza, pero esto da lugar a ideas tremendamente hilarantes. Así que me decido a incluir el absurdo sentido del humor del hombre, como argumento adicional en la campaña “Pro Defensa de la Existencia de la Humanidad”.
De verdad, cada día me asombro más de las imbecilidades que llegan a inventar algunas personas, y de las reacciones tan inverosímiles que éstas ocasionan.
Y visto lo visto… Lo que es más increíble aun es que todo esto suceda en el país que actualmente goza de ostentar el título de “Primera Potencia Mundial”, es decir: Estados Unidos.
Cada cual que saque las conclusiones que crea oportunas… Pero para mí está claro: somos una raza de dementes.
Después vendrá algún iluminado a decirme que mi tesis de creación de las religiones con “Bruto, El Jefe” y “Liante, El Primer Sacerdote De La Historia” es una aberración…
He aquí otro de los motivos por los que la humanidad podría merecerse ser salvada: el innato sentido del humor.
Bien, me animo a escribir este minipost, como resultado de las conversaciones post-desayuno mantenidas con mi compi de trabajo, Agustín.
Está claro que el ser humano es estúpido por naturaleza, pero esto da lugar a ideas tremendamente hilarantes. Así que me decido a incluir el absurdo sentido del humor del hombre, como argumento adicional en la campaña “Pro Defensa de la Existencia de la Humanidad”.
De verdad, cada día me asombro más de las imbecilidades que llegan a inventar algunas personas, y de las reacciones tan inverosímiles que éstas ocasionan.
Y visto lo visto… Lo que es más increíble aun es que todo esto suceda en el país que actualmente goza de ostentar el título de “Primera Potencia Mundial”, es decir: Estados Unidos.
Cada cual que saque las conclusiones que crea oportunas… Pero para mí está claro: somos una raza de dementes.
Después vendrá algún iluminado a decirme que mi tesis de creación de las religiones con “Bruto, El Jefe” y “Liante, El Primer Sacerdote De La Historia” es una aberración…
Esto pasa porque no vivo en Estados Unidos, que si no, me hacían un monumento e incluso me hubieran dejado escribir en algún libro escolar (aunque en muchos estados hubiera corrido el riesgo de ser quemada por hereje xD).
P.D.1: También uno puede declararse Jediísta en algunos países... Ver para creer...
P.D.2: El hombre este, Bobby Henderson, me caería bien fijo, si le conociera xD
P.D.3: Yo quiero crear el Jack-Sparrownismo (o Sparrownismo a secas como diría Charli)
¿Somos o no somos cojonudos, los humanos?
Caminos
Cantares...
Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre el mar.
Nunca perseguí la gloria,
ni dejar en la memoria
de los hombres mi canción;
yo amo los mundos sutiles,
ingrávidos y gentiles,
como pompas de jabón.
Me gusta verlos pintarse
de sol y grana, volar
bajo el cielo azul, temblar
súbitamente y quebrarse...
Nunca perseguí la gloria.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...
Hace algún tiempo en ese lugar
donde hoy los bosques se visten de espinos
se oyó la voz de un poeta gritar
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Murió el poeta lejos del hogar.
Le cubre el polvo de un país vecino.
Al alejarse le vieron llorar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso...
Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
"Caminante no hay camino,
se hace camino al andar..."
Golpe a golpe, verso a verso.
Antonio Machado
Antonio Machado
Hace unos días iba al trabajo leyendo el segundo tomo de “Sunadokei”, publicado en España por Panini Comics, bajo el nombre de “Reloj de Arena”.
La verdad es que, siendo sincera, últimamente de comics leo casi todo shojo. Sigo tres series que me gustan bastante la arriba mencionada, después “Érase una vez nosotros” (Bokura ga Ita), y Galism. Después tengo un montón de historias en cola, cosa que subsanaré en los meses venideros, cuando sea fija en febrero ya.
Afortunadamente de Bokura ga Ita están sacando el anime, y cada semana miro el capítulo correspondiente. Suerte que me defiendo plenamente en inglés, porque eso me da la oportunidad de disfrutar de muchas series subtituladas, que de otra forma no podría entender a pesar de verlas. Esta mañana ya he encontrado el capítulo número ocho.
La típica historia shojo es chica conoce chico, se enamoran, pasan un montón de penurias y al final acaban juntos. Todo un tópico. Pero aun así, no puedo dejar de leerlas. Me encantan. Aunque sepa cómo van a acabar, y que de hecho espero que así sea, las compro y las leo. Y después las que más me gustan las releo.
Me he dado cuenta que si lo pienso fríamente, a pesar de conocer el final, lo que me gusta es disfrutar del camino que recorren los personajes hasta alcanzar su destino.
Disfrutar del camino.
Recuerdo que venía en el bus pensando justamente eso, cuando el transporte doblaba por Sants Estació y me fijaba en los edificios que han tirado abajo frente a la estación de autocares.
Grunttt me ha insistido siempre en que lo importante muchas veces, es disfrutar del camino, a pesar de saber hacia dónde conduce, e incluso cuando todavía no lo sabes. Y me puse a reír para mis adentros cuándo yo sola pensé que me gusta leer esas historias aunque sepa que los personajes acaban juntos, sólo por el hecho de disfrutar de las cosas que les pasan mientras tanto.
Soy de pensamiento rápido y raudo enlace de ideas. Unas me llevan a otras a una velocidad descomunal, de manera que en la mayoría de ocasiones cuando hablo, cambio de tema aun sin haber acabado la frase anterior. Muchas cosas que comunicar y muy poco tiempo. Ya lo he comentado alguna vez.
Me pareció un poco ridículo y triste que lo que me hubiera hecho analizar fríamente esto fuera un shojo. Precisamente porque yo siempre estoy más pendiente de a dónde me lleva todo, más que de disfrutar del momento.
Y eso en cierta medida me recordó el poema de Antonio Machado que encabeza el post. Cada uno interpreta la poesía y las historias como quiere. Muchas veces puedes leerlas una y otra vez y en cada momento decirte una cosa distinta. Por eso disfruto leyendo y releyendo algo una vez y otra, en momentos distintos de mi vida.
Intentando asimilar esa filosofía, estoy haciendo esfuerzos conscientes por degustar lo que me pasa día a día. No digo que mi mente no se disperse hacia el futuro de forma casi constante. Soy incapaz de estudiarlo todo a corto plazo. Analizo a largo, casi de forma instintiva.
Pero ahora lo que hago es, sin perder ese largo plazo de vista, pasarlo bien cada día.
Supongo que hay cosas y momentos que si no los exprimes como a una naranja, hasta la última gota, y los saboreas en el momento, pierden la esencia (como beberte el zumo de naranja del día anterior, que de Vitamina C, debe de tener bien poca ya).
Imagino que habrá una cantidad considerable de cosas que merece la pena que te sumerjas en ellas y vivas esos instantes, porque después cuando el momento pasa, no podrás volver atrás para degustarlas.
Estos días, estoy muy tranquila, y bastante contenta. Tengo mis momentos de histeria personal, claro, si no, no sería yo. Pero todo, por lo general, me parece fantabuloso.
Hay por ahí un inconsciente que se ha atrevido a intentar aguantarme (probablemente sea candidato a “Record Guiness a la Persona más Martirizada de la Historia”). Y me lo paso muy bien cuando lo veo. Para más alegría, es del grupo de gente con la que salgo últimamente.
La casualidad tiene mucho que ver con las bifurcaciones de la vida. Siempre he pensado que las casualidades no existen, pero supongo que tengo que rectificar, y decir que en ocasiones, la casualidad existe y juega un papel muy importante en los acontecimientos.
Por allá por abril, cuando comencé el blog, me registré en un foro sobre uno de mis libros favoritos (gracias “Ex”, por haberme dejado y ponerme lo bastante histérica y de mala ostia como para querer gastar mi tiempo en éste mi precioso blog y en otras actividades superfluas como los foros online; de no ser por él, no conocería a estas fantásticas personas).
Como hago siempre, tardé un tiempo entre leer y registrarme. Pero al final lo hice y me alegro mucho por ello. Un buen día por allá por junio me fui al cine con estas buenas gentes a ver X-Men III y desde entonces vamos quedando para ver películas y mantener noches de tertulia.
Me lo paso en grande.
La casualidad hizo que nos conociéramos, y que nuestros caminos se juntaran. Ignoro si el día de mañana seguiremos juntos o cada uno se irá por su lado, pero mientras tanto, disfruto de los buenos momentos, y si mañana no estamos ya juntos tendré bonitos recuerdos.
Esta semana no he escrito apenas. La verdad es que estaba muy hecha polvo, y tenía la cabeza en otros menesteres. Como suelo decir “tengo muchas cosas en mente, pero soy una mente dispersa”. Me he dedicado a la vida marmotil, ya que tenía cansancio acumulado desde el lunes pasado, y este fin de semana dormí quizás 5 horas en dos días y medio. Una animalada.
Pero fue por una buena causa.
El pasada sábado fuimos a ver “La joven del agua”. No entraré en detalles sobre la película, si bien para mí, fue una más del montón. La verdad, fue la excusa para que quedáramos en tropel. Y a la noche celebramos en cumpleaños de la que me parece es la alevina del clan.
Esas celebraciones sorpresa, compartir opiniones y una pizza guarra, hablar hasta más allá de las siete de la mañana, las risas, el jolgorio, las fotos de momentos estelares, todas esas son cosas que me hacen alegrarme cada día de haberlos conocido.
Casualidades y caminos.
Al final tendré que darle la razón a algunas (no pocas) personas, que me decían que no viviera tan obcecada pensando en lo que pasaría mañana si yo hacía hoy estoy y lo otro. Soy probablemente mucho más feliz ahora, que intento disfrutar de lo que tengo.
Supongo que como todo, debe de ser cosa de práctica.
Prácticamente magia
Superjefe sigue aun de vacaciones, y está viajando por Turquía.
Pobre hombre, eso me había parecido entender la última vez que hablamos, y me han confirmado que así es. La verdad es que me quedé un poco preocupada con el tema de los atentados, pero parece ser que está bien, y no se ha topado con ningún problema, es más: tampoco tenía muchas noticias de los atentados, no parece que sea algo que se trate mucho en las regiones que está visitando.
Me moriré, y no habré conseguido entender la estupidez supina que persigue al hombre con cada golpe de aire que aspiramos. En serio, es patético. Es tan triste ver que realmente la fuerza bruta es el recurso de quien se queda sin palabras…
Decididamente, la única excusa que puede tener la humanidad para tener derecho a seguir subsistiendo sobre la faz de la Tierra, es su asombrosa capacidad por crear cosas bellas.
Como mi blog sin ir más lejos xD, la literatura y dentro de ella la poesía, el teatro, y otros tipos de arte como la pintura, la escultura, la arquitectura… Todas esas cosas demostraciones de sentimientos.
Siempre me ha parecido que hay algo mágico en las personas capaces de emocionar con lo que han creado a partir de su sentir. Las mejores historias, las mejores poesías, los mejores cuadros surgen muchas veces de esos momentos desgarradores, maravillosos y/o irrepetibles.
A pesar de todo lo malo que somos capaces de hacer, supongo que la raza humana “merece” (aunque sería más correcto decir que se nos “perdona”) vivir porque somos capaces de crear cosas bellas y emocionarnos a veces.
Es impresionante como algunas cosas provocan que quieras escribir o dibujar y plasmar tus pensamientos, fluyendo por las yemas de tus dedos hasta convertirse en un cuadro, en la fachada de un edificio, en una historia, en tantas cosas increíbles.
Esas mismas manos que son capaces de apretar un botón y lanzar una bomba, accionar un gatillo y terminar con la vida de alguien de un disparo, sostener un cuchillo y matar al compañero. Las mismas que bailando con precisión sobre un lienzo pintan un hermoso cuadro, o que con la misma precisión estrangulan a una persona.
No dejo de sorprenderme cada día. Capaces de tantas cosas horrendas, y sin embargo sensibles aun para crear belleza.
Es muy frustrante cuando no consigues transmitir lo que tienes en mente. A pesar de ser de ciencias, mi corazón es de letras. Me encanta pasear por las Ramblas y ver cómo pinta la gente, o hacen retratos. Me encanta coleccionar ilustraciones bonitas. Me encanta leer novela o poesía. Tengo un elevado sentido de la estética y las cosas bonitas me llaman la atención como una llama a la polilla.
Cuando te emocionas con algo que te ha gustado, muchas veces sientes un calor especial. En el corazón, en la cabeza, en el alma… O como lo quieras llamar. Ese sentimiento, de por sí, ya es bastante mágico.
Hace unos meses conocí a una persona que está ligada al mundo literario, y tiene ocasión de leer muchos libros de las más variadas temáticas. Es un contertulio impresionante, y no me aburro de hablar con él.
Como es mayor que yo, tiene recuerdos de cosas en las que yo jamás había caído, y conoce historias de las que yo no he oído hablar. Conocer gente así, amplía tus horizontes.
Hemos llegado a cruzar diez o doce mails en un día, comentando libros y sucesos. Una vez recuerdo que le dije que envidiaba a algunos escritores.
Siempre decimos que no existe la magia. Pero a veces pienso que no es verdad. Porque tiene algo de mágico coger la llamada de un amigo tuyo que estaba en Barcelona, y que te llame y esté en el Estudio Ghibli, en Japón.
No es que no haya magia: es que los humanos buscamos la explicación lógica de todo, y la matamos sin darnos cuenta a patadas, cada vez que intentamos racionalizar algo.
Por poner ejemplos de magia, usaré a mis escritores favoritos de literatura fantástica: Lloyd Alexander, Andrzej Sapkowsky, George RR Martin, Louise Cooper, Margaret Weiss, Tracy Hickman…
Ellos escriben fantásticas historias para nosotros. Son nuestros ojos en otros mundos, como por ejemplo le digo a Satyro, mi amigo, que él era mis ojos en Japón estos días pasados.
Puede que para nosotros no “existan” muchas cosas que ellos nos narran, porque no hay dragones sobre la faz de la Tierra, porque no hay hadas, porque no hay brujas (de las que hechizan xD), ni princesas encantadas, ni sirenas, ni unicornios (aunque los hay cornudos xD)…
Pero hay un lugar donde de verdad Prydain pervive, donde Westeros es real, donde Yandros y Tarod luchan contra el Orden, y donde Jaskier vive aventuras junto a Geralt y Yennefer. En los corazones de todos esos fantásticos autores.
Estoy plenamente convencida de que ellos son capaces de cerrar los ojos y dejarse llevar a esos parajes. Ellos, en cierta forma, viven en sus mundos de ensueño, si no de forma habitual, son libres de ir y venir cuando desean. Son los privilegiados cronistas de tiempos y lugares que nos hacen llegar a través de sus libros.
Que muera una persona “corriente” es una pérdida.
Que muera un escritor, un artista, un “ilustrado”, es una desgracia. No desaparece sólo el, desaparece todo el mundo que ha creado, aunque haya plantado en nuestros corazones la semilla de algo hermoso y nos deje un álbum de fotos de sus mundos.
Lamentablemente, hay mucha gente que no lee, y que no escribe.
La imaginación es más potente que cualquier tarjeta gráfica que puedas llegar a tener en tu PC y no hay gráficos generados por ordenador que se puedan comparar a los que pueda plasmar tu mente. Muchas veces imaginas cosas que sería fantástico compartir con los demás, por eso yo animaría a todo el mundo que alguna vez en su vida intentara escribir.
Plantar un árbol, escribir un libro, tener un hijo.
Muchas veces no nos animamos a escribir porque nos da vergüenza. Porque pensamos que no lo haremos bien, ya que hay quien lo hace mucho mejor que nosotros. Expresar sentimientos es cuestión de práctica, como todo. Primero cuesta mucho, pero poco a poco vas más suelto.
Aunque la verdad da cierta rabia tener algo en la cabeza y no poder sacarlo de ahí. Yo por ejemplo, puedo dibujar algunas veces, pero no siempre. Tengo que sentirme realmente inspirada, y aun así no conseguiría hacer algo como el dibujo que acompañará al post. Para algunas cosas hay que tener DON.
Y me molesta bastante cuando esa imagen bonita que tengo en la cabeza no hay forma de sacarla. La mayoría de mis dibujos se quedan en bocetos. Muchas veces no me atrevo a acabarlos, porque mientras están incompletos, cada persona que los mira puede imaginarlos a su manera, los perfila con detalles que habitan en algún rincón perdido y remoto de su imaginación.
Lo mismo me pasa con las historias. Tengo docenas de posts pululando “Mis Documentos”, a la espera de que llegue ese “toque” que me lleve a escribirlos. Hay una comedia muy divertida, La Musa, que trata sobre la Inspiración, protagonizada por Sharon Stone. Animo a todo el que quiera verla a que la busque.
No puedo decir que haya escrito aun un libro (aunque he pasado este blog a documento de procesador de texto y ocupa más de trescientas páginas sin incluir los comentarios, y eso de por sí, ya es mucho). No descarto hacerlo un día de estos. Sí es cierto, en cambio, que me gusta escribir historias cortas.
Considero que soy buena narrando en primera persona, pero algo me falta que no me veo capaz de escribir un libro usando varios personajes, con sus peculiaridades. Creo que ese “algo” es lo que por ahí llaman “práctica”. Cualquier día de estos me pongo.
No he plantado un árbol, salvo que trasplantar cactus pueda considerarse como tal. Y, evidentemente, no he tenido un hijo todavía (aunque tengo dos felinos adoptivos que cuido como si lo fueran).
Pero una vez planté lirios.
Los lirios son mis flores preferidas. Me encanta la impresionante variedad de colores que tienen. Cuando se me ocurrió tener algunos, conocía los blancos con detalles amarillos, y los azules oscuros con detalles amarillos. Ahora sé que hay una gama mucho más amplia de combinaciones. Mi ilusión es poder tener un pequeño jardín algún día (y que los gatos no se coman mis plantas).
Esta chica de ciudad, que no sabía que había vacas marrones (próximamente escribiré algunas de mis disparatadas vivencias como chica de ciudad por la campiña), no sabía muchas cosas más que la gente de pueblo da por sentado, porque las han visto desde siempre.
Lo cual, ocasiona una cantidad no poco considerable de risotadas cuando explico alguna de mis anécdotas. Quiero pensar que mis amigos se ríen conmigo, que no de mí… Aunque a veces no lo veo yo muy claro…
Pues sí, pues sí…
Un buen día hará ya cosa de dos años, se me dio por ir con Grunttt a La Rambla de las Flores, a comprar semillas para plantar los susodichos lirios. Había tenido una grata experiencia con la botánica en mi ex oficina, ya que contra todo pronóstico conseguí mantener viva una plantita casi un año y tres meses. Ignoro qué fue de ella cuando me marché de allí. Espero que alguien se apiadara y la siguiera regando.
Descubrí que el secreto de tener una planta era tan sencillo como regarla cada dos días. O sea, ser constante y mantener mi compromiso de cuidarla. Después de esta observación, considero que si yo pude tener una planta viva tanto tiempo, todo el mundo puede. Evidentemente, primero era un palo ir a buscar cada día agua para regarla un poco, porque claro… ¿Quién iba a querer desplazarse siete metros desde su mesa al baño? ¡Y cada día! ¡Dios mío! ¡Qué Gran Sacrificio!
Pero decidí que como por lo menos una vez al día tenía que ir a hacer mis cosas, no era tan difícil llevarme un vasito para coger agua y regarla. Además, me producía malas vibraciones estar bebiendo cocacola con la planta delante de mí muriéndose de sed o hambre o lo que narices sea que tienen cuando no toman agua.
Era como tener alguien delante que se muere de hambre, mientras te comes un entrecot y le miras a los ojos, sin darle ni un trocito. Visto así, un poquito sádico. Que ojo, yo no digo que no sea sádica, pero una persona puede buscarse la vida, y la planta no.
He visto muchas películas de plantas carnívoras (véase “La tienda de los horrores”, y mutantes que caminan, pero la mía parecía más delicada y no muy convencida de irse al baño a buscarse el agua.
Así que visto que sé cuidar una planta, me compré mis proto-lirios. Y disfruté la experiencia como una loca (cada quien disfruta como lo que es, ya lo sé).
Ahí estaba yo, poniendo la tierra en el macetero, y colocando los bulbos, regando cada día un poquito. Y una buena mañana empezaron a brotar. De los 18 que planté al final nacieron 4, porque tres murieron creo que ahogados en su más tierna infancia, y los otros once comidos por los gatos. Pero si no, hubiera tenido muchas flores.
Y sí, también hay algo de magia en ver crecer una planta, desde que es semilla, mientras cada día crece un poco más, y un poco más, y otro poco hasta ser alta y esbelta y dar una flor.
Como los hijos.
Hablo sin conocimiento de causa, porque como ya he dicho, no tengo ninguno. No obstante, espero que cuando me muera queden por lo menos dos retoños míos para increpar a la humanidad y recordarles que “Ysondra was here!”.
Ya ves tú, van dos células, se juntan, y dejan de ser dos células para transformarse en una que empieza a multiplicarse como una posesa para un buen día dar lugar a un parásito llamado “embrión” que a los nueve meses se transforma en tu “mini yo”.
Claro que según los científicos es un hecho muy estudiado y natural, y lo han analizado hasta convertirlo en algo casi obsceno. Pero si te dijeran que es “magia”, te habrías quedado igual y también te lo hubieras creído.
Si lo pensáramos, nos daríamos cuenta de que estamos rodeados de magia. Todos tenemos algo de mágico en nuestro interior.
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