8/11/2006

La Naturaleza Humana II - Origen de las Religiones

Como pasa siempre, uno se acuerda de los malos momentos y las cosas malas lo primero. Aunque visto lo visto en televisión, es que no puedes dejar de acordarte de las cosas malas. Es un bombardeo constante.

Estoy indignada por muchas cosas. Por los incendios de Galicia, por no poder ir de vacaciones por medio a que un psicópata vuele un avión… Me pregunto en qué narices piensa esta gente, que hace una “jartá” de estupideces en pro de “Dios”.

Yo veo las religiones como un medio de control de masas. Como el perro que ladra a las ovejas y les dice con su ladrido: por ahí no.

Vamos a hacer un breve análisis del reino animal. No tengo tantas nociones de zoología como quizás requieran estas reflexiones, así que me perdone (y me ilumine) el zoólogo que me lea. Jum… Vamos a ver No sé si todos los animales viven en manada, cardúmen, rebaño y otro tipo de agrupaciones. Pero hay unos cuentos que sí.

Nosotros somos un derivado de ese “unos cuantos”.

Por lo general, los jefes de la manada o del grupo, se eligen por la fuerza.

Son normalmente los machos, los que se golpean unos a otros hasta que, uno de ellos se rinde ante las evidencias y vive como un paria o deja la manada. Pongamos el caso de los homínidos de los que descendemos. También pasa con los felinos. En ningún caso llegan a matarse.

Cuando nos caímos de los árboles…

Bueno, no: cuando SE cayeron de los árboles (porque yo tengo muy claro que desciendo de los felinos y no de los monos), los primeros hombres vivían en algo parecido a esas tribus. En condiciones precarias.

El primer jefe probablemente lo fue por fuerza bruta.

No tenían el cerebro tan desarrollado como para ser democráticos. Así que ante la promesa en firme de “si te me rebotas te arreo” se subyugaron todos a él (primera aparición del “Efecto Oveja”).

Nótese que este clarísimamente es uno de los mejores ejemplos de mal jefe que existe.

Sé que algunos hemos tenido la desgracia de sufrir un individuo de estos a lo largo de nuestra vida. Pero bueno, es un “Protojefe”: descendiente directo de los orangutanes. Y hay que hacerle el mismo caso. Supongo que también se calman con un plátano o unas peras según sus inclinaciones sexuales xD. Todo es probarlo xD.

Entonces, apareció el primer ser inteligente.

Éste no era fuerte. Pero era ambicioso. O estaba tronado. O se había comido una seta en mal estado. Vaya usted a saber.

No tengo muy claro qué le pasaría a uno de esos “hombres”, al poco de caerse del árbol, para tener unas ideas tan estúpidas -bueno, no iban a tener ideas estúpidas cuando ya razonaban, claro- y empezar con todo eso de las religiones y los rituales.

Tiene que haber algún bug en el cerebro humano que hizo que ya en aquel entonces tan lejano, alguien se pusiera a pensar en el más allá.

Aunque, también cabe otra posibilidad. Un poco más retorcida, pero bueno, como no tenemos a ningún ser de un millón de años para preguntarle, es una mera hipótesis y puedo fantasear libremente.

Pongamos que nació el primer listillo enclenque con ansias de dominar el mundo (prometo que no se llamaba Ysondra), y que un buen día, se fue a compartir un coco con el jefe de turno, aprovechando la ocasión para mirarle de reojo y constatar que su propio tamaño no era ni la cuarta parte del de él, y sus músculos dejaban mucho que desear en comparación.

Se dio cuenta de que, con fuerza bruta no iba a poder ganarle. Observó una cosa más antes de volver a su sitio: la gran y prominente cabeza con rasgos mongoloides de Bruto, El Jefe. Volviendo a su sitio algo le dijo que él era más listo que el jefe, aunque más débil.

Y no: no fue el Espíritu Santo. Ése tardaría unos cuantos miles de años en aparecer, y el Hada Madrina no se había inventado. Tampoco fueron el Angelito y el Diablito que te dicen lo que tienes que hacer, porque TODAVIA no los habían inventado tampoco. Era la Inteligencia.

Ése ser (que sería conocido como Liante) había observado que a su alrededor los demás se morían.

Seguramente empezaron a enterrarlos o a envolverlos en telas porque olían mal. No se me ocurre otra explicación.

Voy a seguir por el lado de que el proto-shamán se intoxicó con una seta por error, porque no se me ocurre nada más que le indujera a parir aberración semejante como la primera proto-religión.

Y en ese trance alucinógeno tuvo una iluminación y pensó que igual había vida después de la muerte. Aunque lo que realmente creo yo al respecto es que ése hombre prehistórico no se lo creyó, si no que pensó que podía hacérselo creer a los demás.

Salió de su trance, y volvió a la vida normal. Y empezó a comerle el tarro a sus congéneres, insuflándoles la idea de “El Más Allá”, y la vida después de la muerte.

El tipo, con el método que ha permitido que la “humanidad” subsista (que es el archiconocido “ensayo-error”) había descubierto que eso que se zampó alegremente le hacía flipar pepinillos tricolores. Y lo compartió con sus allegados. Quienes estaban más receptivos ahora a su idea de Más Allá y casi podían verlo.

Se fue a compartir un alucinógeno con Bruto, El Jefe (primera aparición de la "Caridad"), y aprovechó a decirle que él había hablado con esos espíritus que había visto flotar en el aire. Que podía comunicarse con ellos, y que le habían asegurado que cuando el cuerpo paraba de moverse, se pasaba a un “Lugar Mejor” (diferente del Lugar Mejor de las cachipollas efímeras o los pinos contadores).

Bruto El Jefe, tuvo un ligero atisbo de iluminación que se reflejó en su cara bobalicona y asintió embelesado ante la idea. Y se quedó escuchando a Liante, El Primer Sacerdote de la Historia.

Evidentemente, Liante se vio obligado a hacer cosas tan estúpidas como dilapidar cantidades considerables de comida y artilugios varios, enterrándolas con los cuerpos que empezaban a pudrirse de sus compatriotas fallecidos.

Con los años aprendieron a momificar los cuerpos (es decir, a que huelan menos mal, y porque aun no habían descubierto los desodorantes y los ambientadores, que si no, fijo, fijo, los enterraban también con ellos).

A ver quien era el guapo que les decía que se iban al Mas Allá sin víveres ni cachivaches, ahora que les había vendido la moto de La Eternidad. Así, que Liante, resignado, empezó a tirar parte de las provisiones. Total: era un precio pequeño a pagar por el Poder sobre el resto del grupo, y siempre podría recaudar nuevos víveres con el cuento de que es para el Viaje.

Al poco, Liante, acabó siendo el jefe en la sombra del colectivo.

Como suele pasar con las mentiras, el propio Liante empezó a creer en el mundo que se había inventado.

Para continuar manteniendo el poder, tuvo que hacer que la patraña perdurara por los siglos de los siglos, así que se encargó de que siempre hubiera un Liante II y Liante III y pupilos que iluminaran la vida de esos tristes homínidos de pocas luces.

Y así empezó el cachondeo de las religiones. Unos pocos débiles pero muy inteligentes que encontraron la vía de presionar e influenciar a los demás con la promesa de la vida eterna.

Con el paso del tiempo, los descendientes de Liante I, se dieron cuenta que el tinglado que habían organizado les permitía conseguir que los demás hicieran cantidad de cosas en pro de la vida eterna.

Es más, los descendientes de Liante I estaban anonadados al comprobar que el resto de congéneres estaban dispuestos a hacer sin lugar a protesta, un montón de insensateces y a dejarse llevar de las narices.

Alguno de sus pupilos o descendientes, sufrieron un acceso de buena voluntad y utilizaron su gran poder para establecer normas que permitieran que los individuos que componían sus sociedades cada vez más numerosas, pudieran vivir con cierta paz.

El fenómeno “Iluminación de Liante”, probablemente tuvo lugar en muchos puntos del planeta a la vez, y evolucionó en cada sitio hacia lo que hoy conocemos como diferentes religiones. Algunas más interesantes, otras menos.

Pero todas tienen el mismo trasfondo: Poder y Control de Masas. Porque esos pobres tontitos necesitan alguien que los guíe, y “yo lo haré mejor que Bruto”.

Y miles de años más tarde, estamos aquí sentados, delante de un PC, en el siglo XXI, a merced de las mismas arengas de los descendientes de Liante. Y lo mejor de todo es que aun hay gente, que se las cree.

La Naturaleza Humana I - Inquietud personal



Ayer por la noche, que tenía ganas de escribir, pensé en titular este post “Envidia” y la imagen que le acompañaría iba a ser muy distinta. Estaba inspirado en una de las emociones más humanas que existen. Porque ser envidioso es algo MUY humano.

Ayer, la envidia me reconcomía y no me importa reconocerlo, porque un amigo se va de vacaciones a Japón. A Japón, mi sueño dorado, la ilusión de mi vida, el sitio que querría visitar docenas de veces antes de morir.

Evidentemente, no es la única persona que conozco que se ha ido de viaje al País del Sol Naciente. Pero sí es la primera cercana que va. Y me provocó una sensación insana de envidia saber que él iba a ir y yo no, hasta dentro de un año o dos, por lo menos.

Que iré, lo tengo claro.

Pero esta mañana, como todas las mañanas, me puse a ver las noticias. Esta rutina está englobada entre mis nuevos hábitos matutinos. Realmente no sé para qué, si realmente todas las ediciones de noticieros se resumen con el término “desgracia”. En un lugar u otro del planeta, pero siempre se refieren a lo mismo.

Bueno, esto de “ver las noticias” no es del todo exacto, porque estaba arreglando la cama, poniendo la colada, etc., nada más abrir los ojos, así que aun estaba embriagada por el sopor. Por lo que me limité a ver pasar imágenes y escuchar sonidos de fondo, que con los minutos acabaron tomando la forma de palabras.

En clase de comunicación, la profesora siempre nos decía que una noticia tiene que tener varias cualidades. Entre ellas son muy destacables: actualidad, proximidad, interés humano y consecuencia. Recalcó, además, que los sucesos trágicos siempre son noticia.

Por ejemplo: Sale una persona a la calle y muere atropellada por una moto delante de su trabajo en alguna callejuela de Barcelona, y si ese día no hay nada más interesante que explicar, ése día, ése hecho será noticia de primera plana.

Sin embargo, mueren veinte personas atropelladas por un autobús delante de la Sagrada Familia, y eso será casi siempre noticia de portada, o tendrá un titular que sobresalga.

Porque es trágico ya que implica veinte muertes, por el lugar en el que ha acontecido, y porque involucra al conductor de un transporte.

No obstante, que un alguien ha pintado un cuadro hermoso en su casa y que ha sido galardonado con el premio de “Mejor pintor del barrio del Carmelo”, eso no lo sabrá nunca nadie.

No sé porqué me quejo. Porque ya he dicho muchas veces que yo soy muy egoísta. Ahora no sé decir si es porque me gusta ser así, porque llevo casi veintiocho años siéndolo, o porque aunque de pequeña no lo fuera, me volví así para sobrevivir.

No importa el motivo, eso lo tengo claro. No quiero que me exculpen. El resultado es el mismo: soy egoísta. No hay más. Y miro siempre por mí primero y por mis (escasísimos) allegados antes que por nadie más. Y supongo que eso es lo que hace toda la zona del mundo que gusta de llamarse “civilizado”, que coincide con Norteamérica, Europa y algún trozo de Sudamérica. Evidentemente que Asia es en parte civilizada, pero tienen una cultura y unos valores muy distintos.

Así son las cosas.

Entonces, con todo esto bailando en mi cabeza, de camino a la oficina pensé que no me iba a contentar hablando solo de la envidia, pudiendo hablar de la Naturaleza Humana.

Como se habrá notado ya, yo no creo en Dios, ni cristiano, ni de ningún tipo. Y no tengo conocimientos bastantes en historia de las religiones ni corrientes de pensamiento, como para decantarme por alguna de las creencias que pululan por ahí por el mundo.

Así que, para bien o para mal, vivo bastante libre de problemas. Y mi vida es mía, la vivo como quiero y no dependo de quedar bien delante de los demás. Mmmmmmmmm. Esto quizás no es tampoco muy exacto. Mal mirado, sí vivo pendiente de quedar bien delante de los demás, porque vivo en sociedad.

Pero hay ciertas diferencias. Yo vivo mi vida hoy y hago lo que tengo que hacer.

No me juzga la Iglesia, a mi me juzga la Corporación.

Mi premio no es la Vida Eterna (que estará ahí o no), es el Sueldo que me permite vivir hoy y hasta el mes que viene.

Vivo pendiente de deslizarme en la sociedad, pero soy libre de hacer y elegir comportarme como quiera, dentro de unos ciertos límites lógicos para la supervivencia de la raza humana (al modo de verlo occidental, claro), no para preocuparme de los hombres de buena voluntad.

No digo que sea mejor ni peor. Está claro que para mí, como individuo, es lo mejor, si no, viviría de otra manera. Pero no me meto en si esto sería bueno para otra persona.

Una vez escuché que alguien de mi entorno, tenía un gato como mascota. Un gato precioso de hecho. Lo que pasa es que el animalito tenía claro, “defectos de serie”. Así que le castró, le extrajo las uñas, y le limó los colmillos.

¿Dónde se quedó el gato? Encima de la mesa del quirófano y en la basura?

Me puse a pensar en los pecados capitales, a raíz de mi envidia cochina. Voy a recurrir a Google porque no los recuerdo todos, y la peli de Seven, aunque me impactó, no consiguió que yo memorizara. Veamos… Soberbia, Avaricia, Lujuria, Ira, Gula, Envidia, Pereza.

¿Son pecados capitales, o son realmente parte intrínseca de la Naturaleza Humana? ¿Son algo bueno o algo malo? Porque todos en mayor o menor medida tenemos muchos de esos atributos, y son los que nos hacen progresar en el mundo hoy en día. Salvo la pereza que no sirve para nada y solo la disfrutas si te toca el Gordo en Navidad, y la gula que sirve para que vistas una talla 60.

Está claro que yo no sirvo para cristiana. Porque no me siento para anda identificada con esta forma de pensar. Estos pecados no creo que sean tales en otras culturas. Bueno, descartamos la cristiandad.

Sobervia ante el deseo de honor y gloria. Me río yo de esto. El deseo de honor y gloria es lo más humano que hay. El reconocimiento. El ser alguien en la vida. Llegar lejos. Es el motor del mundo actual.

Avaricia ante el deseo de acaparar riquezas. Todo el mundo quiere acaparar riquezas. Todo el mundo quiere su casa grande, su coche deportivo, su tele de plasma, su casa en la playa, su casa en la montaña. Pero cuánto hipócrita suelto. Cuántos de esos tipos que pregonan según qué valores no están hasta el culo de propiedades y riquezas. Y ya no estoy hablando de la gente de a pie. Me gustaría ver las escrituras de propiedad de la “ONG más vieja del mundo” por excelencia.

Lujuria ante el apetito sexual. Sí claro, mátate a pajas. Así estamos dos mil años después que la gente se escandaliza por ver a otro ser humano en pelotas y poco menos que lo llama depravado. Me van a decir a mí que Esas personas están libres de apetito. Por favor… Hipócritas. El apetito sexual es sano. Es más, las mujeres deberían disfrutar de su apetito sexual con toda la normalidad del mundo, que en pleno siglo XXI las hay que piensan que sentir deseo es una aberración. Es lo normal. Sin él no habría Humanidad. Ostras un momento, ¡detengan el coche!. El apetito sexual es malo, aceptamos barco.

Ira ante daño o dificultad. Esto es lo más humano de todo. Desde tiempos ancestrales. La ira corre por las venas de todos nosotros, aunque ahora nos hemos domesticado para poder vivir juntos y salir todos adelante. No es malo sentir ira, es humano. Lo malo es dejarla salir de la jaula. En esto sí estoy de acuerdo. Porque sobervia, lujuria y avaricia, no son destructivos como la ira.

Y para acabar, la envidia ante bienes o logros de otro. No es mala si sabes aprovecharla. Si te sirve para mejorar y superarte. Si es “sana”. No hay que ser conformista en esta vida. El conformismo es para los perdedores. Aunque quizás haya gente que sea feliz con lo poco que tiene. Quizás son ellos más felices con ese poco que yo dentro de unos años con lo que tenga.

Porque yo siempre quiero más, soy muy ambiciosa, y eso me hace perder el norte y a veces olvido disfrutar del “ahora”. No quiero perder mi ambición, pero quiero aprender a ser feliz con lo que tengo en cada momento, sin perder de vista lo que quiero conseguir en el futuro.

Supongo que vivir pensando en el futuro es tan malo como vivir pensando en el pasado.
Hay que disfrutar el ahora. Porque como dijo Terry Pratchett en “El Segador”, “Ésta es la habitación donde el futuro se derrama hacia el pasado a través del agujero del ahora”.

8/10/2006

El Arte de Regalar



Estoy pensando seriamente en abrir una sección de buenos modales, protocolo y diplomacia.

Para que al menos la gente pueda hacer como yo: quedar mal cuando te da la gana y porque te da la gana, y no por ignorancia.

Porque hay una GRAN diferencia entre una cosa y otra.

La primera es a conciencia y porque quieres. Estás siendo descortés a posta. Y si alguien te dice que te estás comportando como un perfecto jerk, puedes replicar que sí, y eres capaz de explicar con todas las palabras por qué estás siendo borde y en qué se denota. Te llamarán idiota, pero no ignorante.

Porque para mí es peor que me llamen ignorante.

En fin, es lo que tiene escribir una cosa tras otra, que a veces se me quedan en el tintero y si no las digo, reviento.

Bueno, en pro de facilitar las buenas relaciones entre mujeres y hombres, no me iría tranquila a la cama si no escribiera este post.

Trata de los detallitos, aquellos grandes desconocidos. Y del arte de regalar. Porque… Aunque no lo parezca, y a primera vista se antoje sencillo… Regalar es MUY difícil.

Comprar algo y cedérselo a otro sin cargo alguno, es muy sencillo. Pero es no es “regalar”.

El Regalo es una cosa muy compleja.

Es un obsequio que se hace con ánimo de felicitar a otro, de premiarle, hacerle sentir querido, respetado, importante, reconocido… Es decir: persigue hacer feliz a la persona agasajada.

Bien. Para que nos quede claro a todos, vamos a hacer un repaso de lo que no es un regalo, por diferentes motivos. Al acabar de leer el post, cada uno podrá vislumbrar porqué no son regalos.

- El taladro aquel que le regalaste a tu madre por el Día de la Madre, que tanta falta te hacía.
- El conjunto de ropa interior megasexy que le regalaste a tu novia el día que hicisteis un año.
- El libro romántico que le regalaste a tu novio por su cumpleaños.
- Las entradas del concierto jevi que siempre quisiste ir a ver, que le diste a tu padre.

Y como esas, un montón más.

Cuando le regalas algo a alguien, tiene que ser algo que a ésa persona le haga ilusión. Pongamos que esa persona es un geek de la informática. Sabes que mataría por un reloj de pulsera binario. ¿Qué haces tú para vuestro aniversario?

a) Le compras el reloj binario
b) Le compras un polo rosa de Lacaste
c) Le envías a tomar por culo, porque no te quieres gastar la pasta en ella

Analicemos las posibles opciones:

Está clarísimo que la correcta es la A, porque estamos hablando que si quieres hacerle feliz, deberías regalarle eso que tanto anhela.

La B es un acto que demuestra o buena voluntad, o que se te había olvidado por completo y has entrado en la tienda de rebajas y compraste lo primero que viste en la estantería marcada con “Ofertas” en neon, pero al menos le has regalado algo.

Si has respondido la C, yo de ti me planteaba lo de continuar la relación.

El Arte de Regalar va muy ligado con el Arte de Escuchar. Aunque no lo parezca. Y con una buena memoria desarrollada.

Regalar muchas veces es sorprender.

Se puede sorprender por muchas cosas. Porque el regalo es caro, porque el regalo es bonito, porque es sorprendente.

Que sea sorprendente no implica que sea estrambótico, extravagante o de mal gusto. Estamos hablando de las sorpresas gratas. No regales un abrigo de piel de dálmata verde a topos rosas, que aparte de ser hortera, ha requerido matar a varios animales. Si no algo inesperado.

Una cosa puede ser sencilla, pero sorprender igual. Por ejemplo: hoy en día los novios no regalan flores apenas. Si no le has regalado una condenada flor en 4 años de relación, mándale un ramo de flores. Si no sabes qué flores le gustan, recurre a las rosas. Si le gustan las margaritas, mándale un ramo de margaritas. Aunque sean más baratas que las rosas. Sabrá apreciarlas igual o más.

Si sabes que a tu novio le gustan las camisetas freaks, regálale una. Busca en Google, entra en www.ropafriki.com, o www.jinx.com, o en www.thinkgeek.com Sorpréndele con una cosa de esas. Aunque a ti te parezcan horribles o estúpidas. Él lo apreciará.

No puede ser que estés rodeado de gente que quieres y no tengas ni idea de qué puedes regalarles. ¿Qué pasa? ¿Tienes problemas auditivos? ¿Estás compitiendo con Shrek por ver quien saca la vela de cera más grande del oído? Pues lávate las orejas, y aprende a escuchar.

Aprende a observar.

Cuando le veas parado delante de un escaparate, un milisegundo más de lo habitual, toma nota. Vuelve otro día y mira qué se pudo quedar mirando. Si había muchas cosas, haz memoria. Seguro que mencionó algo cuando dejó el escaparate atrás.

Escuchar sobretodo. Hacer una nota mental de las cosas que va diciendo que le gustaría tener.

Analiza a la persona.

Igual no te ha dicho explícitamente lo que quiere, pero por la forma de vestir, lo que lleva encima, lo que suele leer, la música que escucha… Todo eso son señales para intuir un buen regalo.

Cuando una mujer se queda parada delante de un escaparate, mirando un peluche, y tú le preguntes “¿lo quieres?” y tengas una conversación parecida a ésta:

- ¿Te gusta? – dices tú.
- Hombre, es bonito, no está mal –responde ella.
- ¿Lo quieres? –le preguntas.
- No, no. Da igual.
- ¿Seguro?
- Sí, sí –dice ella mientras dejáis la tienda atrás y ella mira de reojo el escaparate.

Cuando te pase eso, te vas a la tienda, cuando ella no esté contigo si quieres, y lo compras. O mejor aun, delante suyo te vas a la tienda y lo compras igualmente, por más que ella te haya dicho que no.

Porque las personas muchas veces no dicen con palabras lo que piensan de verdad, y en la mayoría de ocasiones las mujeres dicen exactamente lo contrario de lo que piensan. Somos así de “adorables”.

Si haces eso, estará encantada. No dudo de que te llamará tonto. Te dirá “qué tonto eres”, “no hacía falta”, o algo parecido. Pero pensará que eres su héroe, aunque no te lo diga. Y a la noche, seguro que lo notas xD ^^.

Los chicos… Bueno, son un mundo aparte.

Todos mis amigos son tíos y muchas veces no sé qué quieren exactamente. Pero bueno, muchas veces es un libro. Otras es una peli. A Grunttt hace poco le regalé la edición especial de Top Gun, porque la ví y pensé que le gustaría. Muchas veces sin venir a cuento, veo algo en una tienda y pienso “esto le gustaría a Fulanito”. Pues compra eso.

A tu chico le gustará muchas veces que te vistas especial para él. Pues “regálale” ese conjunto que te quedaría tan bien y hará que babee una semana. Eso sí, llévalo tú puesto. Son cortitos. Al igual va y cree que es para él y se lo pone. Mejor, llévalo puesto con antelación xD.

Hay gente que regala cosas que ella misma querría tener. Estamos perdiendo el horizonte. El regalo no es para ti. Es para el otro. No hay que olvidar eso jamás.

A veces un regalo no tiene porqué ser caro. A veces algo que sea una tontería y hayas hecho tú mismo vale más que cualquier cosa que puedas comprar.

Recuerdo un caso muy chorra.

En uno de los MUDs donde jugué, tenía un programador un amigo mío. Y me programó un conejo de peluche que se llamaba Rolo. Me encantó. Lo “llevaba” a todas partes. Un tiempo más tarde me lo compró de verdad. Me hizo más ilusión ese peluche virtual que cualquier otra cosa que me hubiera podido regalar.

Vaya chorrada, pensará alguien. Sí, pero yo sabía que lo hizo para mí. Y sólo eso, valía todo el oro del mundo.

Tengo el anti-ejemplo: un amigo, también programador, de hecho el tío por el que bebía los vientos hace tiempo, me dijo que me programaría un ìtem paraguas. Una estupidez ya ves tú. Le llevaba también, cinco minutos a lo sumo, entre hacerlo, subirlo, cargarlo, clonarlo, y dármelo. Y no lo hizo. Y pensé: “qué miserable”. Yo no valía ni cinco minutos de su tiempo.

Probablemente el chico pensó que era una chorrada y que lo estaba diciendo en broma. Y pensó que no le iba a dar mayor importancia. Craso error.

Las mujeres somos un cúmulo de detalles.

¿Qué puede ser más cutre que regalar unas plantillas ortopédicas en San Valentín? Regalar una colonia en Navidad sin tener ni idea de a qué huele y si le gustará a la persona o no.

Hay quien regala colonias como churros. MUY MAL. La colonia es de las cosas más personales que existe. Es muy curioso, pero una colonia no huele igual en dos personas distintas. Y por una razón muy sencilla: porque dos personas no huelen de la misma forma.

Por amor de Dios, no regales una colonia si no tienes ni idea del tipo que le gusta a la persona. Ni aunque te gastes medio sueldo en ella. Más vale regalar algo más sencillo que sepas que gustará. Si no, encima la otra persona estará en el compromiso de llevarla, y oler eso que no le gusta nada todo el día.

Un regalo es un premio, no un castigo.

Regala algo cuando menos se lo espere.

San Corte Inglés existe. Se celebra en varias épocas del año: 14 de febrero, 23 de abril, y del 24 de diciembre al 6 de enero.

Aleatoriamente se celebra 3 días más al año como mínimo: cumpleaños de él/los, cumpleaños de ella/s, aniversario de los/las dos. También hay quien lo celebra una vez al mes el día que empezaron a salir. Pero los días más reconocidos como San Corte Ingles son 14 de febrero y 23 de abril. No te olvides de regalarle algo en esos días, y el día de vuestro aniversario, sobretodo éste último, porque los dos primeros los tiene todo el mundo, pero vuestro aniversario es especial y ella lo recuerda cada año.

Recuerda: clonaron a la oveja Dolly, pero se murió al poco. Cuando te asesine por no haber regalado nada, no podrán clonarte, y a menos que desciendas de un felino y no de un mono, cosa que dudo, no tienes 7 o 9 vidas. Anota los días señalados.

Las relaciones se nutren de esos detalles.

Alguna vez regala algo porque sí. Porque no viene a cuento. Esos obsequios son los que valen más.

Creo que ya lo he dicho casi todo, pero antes de cerrar este pequeño curso de El Arte de Regalar, un apunte más: Los regalos que tiene que pedirse, cuando se consiguen, no valen una mierda.

Si esa persona especial, quiere una entrada del musical de “La Bella y la Bestia”, y tiene que implorarte poco menos que se la compres, cuando lo hagas, no valdrá nada. No salió de ti.

No lo olvides nunca: un regalo es para que la otra persona lo disfrute. Y esté contenta. Porque si esa persona especial está contenta, también lo estará contigo.

Haz feliz a esa persona.

Si la felicidad es tener un ramo de flores, que mañana estarán muertas, cómpreselas. Aunque pienses que es una estupidez.

Porque un montón de flores muertas son una imbecilidad, sí. Pero la sonrisa que te dirija esa persona cuando las coja, eso vale todo el dinero que puedas conseguir en una vida.

Y eso es lo que verdaderamente importa.

El Efecto Pastel de Manzana



La culpa de esto lo tuvo mi… A ver que piense… Mi tercer ex (tantos hombres de mi vida en 27 años hacen que pierda la cuenta).

Diría que todo empezó el día que se compró el móvil nuevo. Pero mentiría. No, no, no. Todo empezó casi el día que nos conocimos, que además era cuando se representaba en Madrid el musical de “La Bella y la Bestia”.

Era una de esas cosas que me hacía ilusión de morirme. Era caro para lo que yo me podía permitir gastar en aquel entonces. Pero no me importaba ahorrar para pagarlo. Porque de verdad me hacía tremenda ilusión.

Cada dos por tres, cuando paseábamos por la Gran Vía madrileña, y pasábamos por delante del teatro, le decía que si íbamos a verla. Él me decía que era muy caro.

Él estaba pagándose la universidad privada para estudiar, y se pagaba el coche y trabajaba para pagarlo. Así que no me parecía bien insistir mucho. Por el mismo motivo, tampoco le dejaba que me comprara cosas caras. Es más, no le dejaba que me comprara cosas apenas ni caras ni no caras.

Siempre he pensado que la pareja es para ayudarse mutuamente. Y que si ves que el otro está atravesando un mal momento, tienes que ayudarle. Yo sabía que andaba también mal de pasta, porque además yo vivía en Barcelona y me pagaba la mitad del vuelo siempre. Y las relaciones a distancia son caras.

Así que muchas veces, cuando me quería comprar algo, yo le decía que no, gracias.

Lo que no sabía yo, era que al decirle que no quería que me lo comprara, estaba minando su orgullo masculino. Los tíos tienen… Unas nociones terriblemente estúpidas de eso del orgullo. Animalitos ellos. Son tan terriblemente cortitos a veces. Aunque bueno también hay mujeres que… Déjalas correr (pasa que como estoy en fase lesbi, con ellas no me voy a meter =P xD).

Bueno, el caso es que Grunttt me indicó a posteriori que si algún día un hombre me quiere comprar algo, que le deje hacerlo. Que ellos se sienten importantes así. Yo lo enfoqué desde el punto de, si el chico me importa, y sé que lo está pasando mal, prefiero que guarde el dinero para la uni que para pagarme un ridículo jersey (esto dicho por alguien que se está pagando la privada antes que el coche, porque para mí la educación va primero).

Resultó que al rechazar el regalo, de algún modo extraño estaba rechazándolo a él.

Aun no entiendo muy bien el mecanismo de transmisión que les lleva de una idea a otra. Pero bueno, parece que es así. Por lo que ahora, si me quieren comprar algo, que me lo compren. Visto que encima lleva a discusión el que no le deje regalarme nada...

Quizás tiene que ver con eso que a mí tanto me cabrea, lo de “es mi dinero y me lo gasto como quiero”. Quizás él pensaba que era su dinero y era su problema si me quería regalar un jersey o no. Visto así… Tiene su lógica.

Anyway…

Total, que en aquel entonces no le dejaba que me regalara cosas, para que no gastara. Pero también había otro detalle, y es que cuando me regalaba algo era algo que le hacía ilusión a él. No digo que no me gustara la ropa interior, que me encanta gastarme la pasta de la vida en modelitos. Pero yo qué sé. Me gusta más leer.

He aquí otro concepto interesante: los regalos (me voy por los derroteros, lo sé). Bueno, analizaremos los regalos después del Efecto Pastel de Manzana.

Bueno, entre unas tonterías y otras, pasó el tiempo y llevábamos juntos dos años más o menos. Y era la última semana de representación del musical. Le dije una vez más que porqué no íbamos a verlo. El me dijo que era una pasta. Y ahí se acabó el tema.

La Bella y la Bestia, salió de la cartelera de espectáculos de Madrid.

Todo el hueco que yo tenía de ilusión por verla, se llenó con rencor y pena. Y tenía una ilusión MUY grande por verla.

No le maté porque… Yo qué sé. Pero le detesté lo indecible. Y no lo mandé a dormir a la bañera porque estaba yo en su casa xD

Pero eso no fue lo peor, no. Lo peor fue que la semana siguiente de que quitaran de cartelera la obra, fuimos a un Media Markt, porque se quería comprar un móvil. Estuvo eligiendo entre un Nokia y un Siemens.

En el complejo de naves comerciales, había un Bocatta y le dije que porqué no entrábamos a comer una tartaleta de manzana de esas que me gustaban tanto. Me dijo que vale, pero que se quería comprar el móvil primero (*umpffffffff* este tío es subnormal… ¿qué carajo estoy haciendo con él?).

Cuarenta y cinco mil pelas (antiguas pesetas, al cambio unos 270.- Euros) se gastó el tío en el móvil de las pelotas. La conversación fue tal que así:

- Es un poco caro –dijo él -. ¿Me lo compro? No sé cual me gusta más… ¿Cuál te gusta más?
- El que tú quieras. El que te guste más.
- Ya pero… Es que no sé cual llevarme –mirando los dos modelos-. ¿Tú cual te llevarías?
- No te voy a responder a eso, es tu móvil. Elige tú.
- Ya, ya, ¿pero tú que harías?
- Ya sabes lo que pienso de los consejos… En serio –cabreada y disimulando-, el que tú quieras. Es TU móvil.
- Ya pero…
- A ver –le interrumpí-… Tú lo que quieres es que te diga que te compres uno, para quedarte tranquilo, sentirte apoyado y comprártelo. Y no, yo no te voy a dar mi aprobación, porque me parece estúpido que te estés quejando todo el rato de que no llegas a la uni y ahora te gastas cincuenta mil pelas en un móvil.
- Te quería comprar un móvil a ti también…
- No, gracias, mi Alcatel One Touch Easy aun funciona. No necesito otro.
- Bueno, ya hablaremos. Qué, ¿Cuál me llevo?
- Joder, el que tú quieras. Coge uno y vámonos ya.

Unos cuarenta minutos más tarde de lo que entramos, estábamos saliendo por la puerta con el jodido móvil nuevo suyo, un siemens bastante chulo. Mi orgullo me impedía dejar que me comprara un móvil nuevo.

Se me antojó una especie de soborno, para que me calmara y no le jodiera el polvo nocturno con mi enfado. Pues casi me cabreó más intuir eso.

Salimos del Media Markt. Fuimos a comprar al Eroski, para tener la nevera llena el finde. Nos subimos en el coche.

- ¿No se te olvida nada? – le pregunté.
- No, no, lo tenemos todo.
- ¿Seguro? – insistí.
- Sí, está todo – dijo arrancando el coche, y conduciendo por delante del Bocatta.
- ¿Seguro que no se te olvida nada?
- Que no, que está todo –decía él, mientras yo miraba por la ventana, cómo el Bocatta desaparecía tras de mí y en él mi tartaleta de manzana.

Sinceramente empezaba a creer que el tío era un subnormal y encima, sordo y desmemoriado.

Y poco detallista.

Y egocéntrico.

Y…

Entonces hice algo muy típico de mí: decirle dónde la había cagado cuando ya no podía arreglarlo. Le dije que se olvidó mi jodida tartaleta, pero teníamos su puto móvil, y para colmo había costado una pasta y era como diez veces más caro que la entrada del musical que yo había querido ver y me dijo que no porque era muy caro.

Exploté.

Así que ese día, estaba realmente cabreada porque:

A) No me había escuchado. O me escuchó, pero no me atendió y no grabó en memoria lo que le había pedido.
B) No me había podido comprar mi tartaleta de manzana.
C) Teníamos un estúpido móvil encima
D) Se había gastado 5 veces más pasta en el móvil que lo que costaba la entrada que yo llevaba dos años pidiendo
E) Me había dado cuenta de que lo que a mí me importaba a él se la llevaba floja.

Estaba REALMENTE cabreada.

Y esto es el Efecto Pastel de Manzana: guardar rencor eterno por aquellas cosas que han hecho las parejas, y decirlo cuando ya no pueden arreglarlo.

Estoy trabajando duro para paliarlo, y ahora intento decir lo que me pasa en el momento que todavía se puede arreglar.

Aunque la verdad, en aquel momento eso me importaba una mierda y lo que quería era disfrutar sádicamente con su cara de idiota al saber que la había cagado y no podía arreglarlo.

Otra cosa que hará que no haya tantos Efecto Pastel de Manzana en mi vida, es que intentaré salir con subnormales que al menos sean lo bastante listos para darse cuenta de que esos detalles me importan, y que tienen que tenerlos en cuenta.

No es tan difícil coño. Yo recuerdo lo que quieren los demás.

Bueno, próximamente: El Arte de Regalar.

Vaselina



Dicen que las cosas, con jabón, entran mejor.

También es vox populis aquello de “y llévate el tubito de vaselina”, para las situaciones difíciles que son vulgarmente conocidas como “me van a dar por culo”.

Hay quien cree que algunas cosas es mejor hacerlas de forma suave.

El otro día estaba tomando un café, hablando con Nemo, y le estaba contando lo muy hasta las pelotas que estaba del cabecilla de los TzEditados. Y que alguien me había recomendado que fuera lo que fuera que le tuviese que decir, que lo hiciera de forma suave.

Nemo me dijo que las cosas se dicen normal o con contundencia. Pero que no se dicen suave. Bueno, a eso tuve que puntualizar yo, que para mi la forma normal de decir las cosas es la contundente y que decirlo como lo transmitiría alguien normal, es mi forma Light.

En mi favor tengo que decir que voy mejorando en cuanto al temple. Hace unos años, incluso unos meses atrás, nada más aconteciera algo molesto para mí, hubiera gruñido, vociferado, puesto a parir al contrario, quien se hubiera cabreado, hubiéramos roto la baraja y quizás, meses más tarde volveríamos a hablarnos.

Estoy practicando técnicas de autocontrol emocional, y ahora consigo tragarme lo que tengo que decir si pienso que la otra persona vale el esfuerzo que me conlleva.

Ha sido un paso, porque no le chillé a la cara ipso, si no que conseguí “ser razonable” diez días después. Mi cabreo fue del lunes este pasado no, el anterior, y ayer conseguí solucionarlo.

Visto que soy capaz de arreglar las cosas de una forma madura, ahora solo me falta rebajar el tiempo de respuesta. Supongo que diez días no son un plazo aceptable.

Ahora, eso sí, lo que no conseguí fue desarrollar un discurso bien organizado. Fue más bien tal que así:

Íbamos a “cenar” Lemon, Grunttt, TzEditado y yo.

TzEditado estaba fuera antes que nosotros tres. Y yo tuve que salir después. Así que me encontré en la situación que era un poco estúpido no hablarle y estar esperando ahí en silencio.

La vaselina no es lo mío, y no sé dar muchos rodeos a las cosas. Así que hice todo lo que me dijeron que no tenía que hacer.

El plan original incluía una sección que dijera “no es culpa tuya, es que yo soy muy rara, soy así, me enfado mucho, soy/estoy muy susceptible”, es decir: vaselina por un tubo y echarme las culpas de la situación, para que la otra persona no se pusiera a la defensiva y estuviera receptiva a lo que le fuera a explicar.

Bueno, no es mi estilo. El mío es directamente plantarme delante (eso sí, cuando ya no tuve más remedio, porque sinceramente, no me apetecía nada ayer hablar del tema), y decir “Estoy enfadada contigo. Desde el otro día. Por esto, por esto, por esto y por esto… Y por Esto (bala de la recámara cargada siempre, también conocida como Efecto Pastel de Manzana que ahora explicaré)”.

Tras lo cual, pasó la tormenta.

Realmente no fue algo muy difícil de hacer. La verdad es que una vez explicados los motivos por los que estaba cabreada y había deseado arrancarle a piel a tiras, perdieron gran parte de su solidez y me parecieron un poco ridículos. Ridículos y triviales.

Bueno, vale: infantiles.

Oye, ¿qué le voy a hacer?. El primer paso para arreglarlo es reconocerlo, ¿no? Pues bueno, en eso estoy: aprendiendo a reconocer mis errores y a subsanarlos. Tiempo ha, no me hubiera molestado en tender un puente, si no que hubiera volado hasta el último cachito de puente amistoso que quedara entre la otra persona y yo.

Antes que me olvide, voy a explicar el Efecto Pastel de Manzana en otro post (ales, ya está escrito).

Pues para que no pasara eso, no nos enfadáramos de forma irremediable, no le guardara rencor por los siglos de los siglos, ayer “valor y al toro” si bien todo fue suave como la seda a pesar de mi poca elocuencia y mi sinceridad.

Si lo analizo, creo que soy yo la que está rara.

Hace cosa de dos días, estuve con Grunttt comiendo en casa. Realmente si quiero comer algo decente en casa necesito invitar a alguien. Después de hacerse la manicura (nunca he conseguido hacérmela), cocinar para uno solo es lo más tedioso que hay.

Estábamos analizando todas esas estupideces cometidas por mí en los últimos días. Y las veces que me había cabreado con Ana, y con TzEditado y que casi me cabreo con Montse. Y que antes de cabrearme me piré. Resumiendo: quiero sacarle las entrañas a todo el mundo.

Entonces hizo una observación muy interesante.

- Te estás enfadando con todo el mundo –dijo Grunttt.
- No, hombre. Contigo no me enfado –me reí yo.
- Ya, pero salvando eso, con Ana, con Montse, con TzEditado… ¿Por qué conmigo no?

Porque no me siento amenazada por él. Porque es neutro. Porque somos amigos y punto. No hay más. Y lo dijimos casi a la vez. Él me respeta. Respeta mi persona, mis opiniones, mi forma de ser, mi forma de pensar, mi territorio. Y eso es la base de una buena convivencia, y de cualquier relación del tipo que sea, que se precie.

Con Ana me cabreé por lo de bueno, lo de no haber ido a Pachá al final y que me dejara colgada, dándose cuenta de ello o no, tres veces. Ella igual está enfadada porque no fui a su cumpleaños. No obstante, consideré más oportuno no ir, que ir y gruñir. A qué decir cosas de las que arrepentirme después.

Con TzEditado, por su forma paternalista de enfocar nuestra relación de amistad, y decirme (aunque igual no se dio cuenta) lo que tenía que hacer o dejar de hacer.

Con Montse, por haber dicho un comentario chorra que en otro momento no me habría molestado en absoluto. Le estaba comentando una cosa y me dijo “no me digas eso más que acabaré cabreándome”. Entonces, dejé de decirle eso. Es más, ya di por finalizada la conversación.

Y seguramente ninguno de los tres me estaba atacando de forma directa. Ni estaban metiéndose conmigo, Ni era nada personal. Simplemente expresaron sus ideas.

No puede ser que todo el mundo esté cabreado. O sea, sí, pero no todos mis amigos, que son personas inteligentes, al fin y al cabo, puesto que caso contrario, no serían amigos míos.

Así que debería enterrar el hacha de guerra que había sacado yo sola para –a lo que se ve- atizar sombras de fantasmas a mí alrededor.

Lo que hago en esos momentos, cuando me siento inestable como la Nitroglicerina (a todo esto, no recordaba el nombre del explosivo, me puse a buscar en Google y joder, la de cosas que hay al respecto… No sé yo hasta qué punto la libertad de información y tráfico de conocimientos es… Buena). A la mínima *puuuuuuuuuummmmmmm* a tomar viento todo.

Había un episodio de Pinky y Cerebro, que al final consiguen conquistar el mundo, porque se construyen el suyo propio y se van allí. Y se dan cuenta de que están solos y no es divertido reinar sin oposición. No viene a cuento, pero no sé por qué me acordé de eso ahora.

Y en esas estamos, intentando ser lo más suave posible dentro de mis capacidades, porque lo que no voy a hacer tampoco es dejar de ser yo misma. Se trata de encontrar un equilibrio entre lo que soy, lo que quiero ser y lo que se espera que sea en según qué momentos.

Aunque tengo que decir (si no lo explico exploto), que ayer llegué al cyber hecha una furia. Vamos que ni los Titanes juntos eran más destroyer que yo.

Desde hace un tiempo que tengo la lengua más suelta. A las pruebas me remito. Y lo feliz que vivo con esto. Así que digo lo que pienso y punto. Bueno, esto es algo que he empezado a hacer con los tíos que me han gustado en algún momento.

Y –atención si me lee alguna fémina, que esto es impresionante, igual ellas ya lo sabían, pero yo lo descubrí hace quince días- resultó que tíos que yo daba por sentado que tendrían que haberse percatado de que me gustaban… No lo sabían, los muy cortos.

Pero como se puede ser tan condenadamente autista en esta vida. Y sobreviven. Bueno, yo qué sé, las amebas sobreviven, las bacterias sobreviven. Supongo que los tíos también pueden sobrevivir, visto lo visto (Madre de Dios, estoy en una etapa feminista radical, qué desgracia. Ningún extremo es bueno. Supongo que la semana que viene se me habrá pasado… O no).

Pues sí. La cosa fue que a uno con el que hablo desde hace un montón, no sé cómo vino a cuento y se me presentó la oportunidad de decírselo, porque como ya no me importaba una mierda puesto que no me gustaba, quería ver qué cara ponía al enterarse. Y me dice: “te reconquistaré”. Ahí, todo galante y caballeroso, él.

Que no tío. Que no te enteras. Que la cosa iba en pasado. Que no me importas una mierda. Que no te quiero como pareja ya. Que se te pasó el arroz.

Y se queda “to frustrao”, y deja de hablarme.

Hombres.

Quien les entienda, que los compre (ya sé que también pasa con las mujeres, pero ése no es el tema xD).

Y le digo “pero tío, que no hace falta que dejes de hablar, ¿eh?”. Y ahí se acabó nuestra “relación” de amistad. Si es que no lo entiendo. Debería ser yo la ofendida.

Resultó que el tío no se había dado cuenta de que me gustaba xD. Hoy por hoy, a Dios gracias.

También repetí la misma operación con otro sujeto que tampoco se había percatado de ello.

Pero ¿cómo es posible que algo que es tan evidente para nosotras sea tan inexistente para ellos?

Conclusión: Si te gusta un chico, no des por sentado que sabe que te gusta, por muy evidente que parezca que le vas detrás. Lo más probable es que ni se haya enterado. A las pruebas me remito.

Pues la primera ameba esa en cuestión, me la crucé ayer en Barcelona. Hecho curioso si sabemos que vive en Madrid. En la esquina de mi calle. Con una bolsa de viaje cargando tras de sí. Con una tía al lado.

Le reconocí. Le llamé. Le seguí con la mirada.

Él puso cara de espanto. Hizo ver que no me vio. Y siguió caminando sin pararse.

Pero cómo se puede ser tan… Gilipollas.

No hay otra palabra que lo defina.

Y entonces me acordé de Spaceballs, esa gran película de Mel Brooks, traducida en España como “La Loca Historia de las Galaxias”, y Casco Oscuro, en ese momento que dice “¿Es que estoy rodeado de estúpidos?”.

Y efectivamente lo estaba.

Desde luego, en días como hoy, puedo comprender su frustración. Vivir rodeado de estúpidos es lo peor.

Así que… Vaselina, la justa.

8/09/2006

Kirai



La vida en la oficina en agosto es bueno... La vida en la oficinal vacacional.

O sea: prácticamente hacer la fotosíntesis y para de contar.

Así que voy por la oficina, como un fantasma en pena (y ya me han dicho que lo parezco porque para colmo hace un frío del carajo y voy con jersey y pareo al cuello, un show, si tenemos en cuenta que es pleno agosto, pero es lo que tiene la vida moderna y el aire acondicionado, que hace más frío en la oficina que fuera), preguntando si puedo ayudar a alguien y que me den cosas para aprender.

Como parece ser que ahora mismo está todo dominado, me dedico a culturizarme online, y abuscar información para las próximas jornadas de Superjefe, con ánimo de medio prepararle su discurso de octubre (ya ves tú, la de tiempo que me queda... pero es que el aburrimiento hay que combatirlo, oiga).

Así que un buen compañero de la oficina, hace unos días, sabiendo que soy una amante de Japón, me pasó el link de un blog muy interesante y curioso que animo a todo el mundo que quiera a visitar: Kirai

Son anécdotas, vivencias y puntos de vista de un español que vive en Japón y no tiene desperdicio.

Acabé allí buscando información para mi trabajo de febrero para la uni, que estará basado en Japón y el Shinto. Ahora mismo estoy leyendo un libro escrito por este muchacho, que recoge unas cuantas impresiones al respecto, y sobre como estas tradiciones forman el esqueleto de la sociedad japonesa actual. Me ha llamado mucho la atención unas cosas que ha explicado sobre el Bushido.

Y leyendo, leyendo, encontré una foto de un joven japonés dormido en la parada de metro, con el maletín y el paraguas a los pies.

Es increíble que puedan hacer esas cosas. En España te habrían desplumado. Incluso dice que puedes dejar el móvil encima de la mesa y cuando vuelves de los aseos está allí. Es fantástico.

Aquí tenemos mucho la mentalidad del yo primero, y aprovéchate todo lo que puedas, escala y no mires atrás. Yo, yo, yo, yo y más yo.

No te digo... Todos los días me llevo sorpresas nuevas....

Buena fe



A veces me sorprendo todavía, de que queden buenas personas sobre la faz de la tierra. Imagino que me llama la atención porque tengo muy claro que yo no soy una de ellas (o depende del día).

Es algo tremendamente anormal que yo haga algo (por voluntad propia) en pro de mis congéneres y sin esperar nada a cambio. Esto enraba un poco con altruismo y egoísmo.

Once upon a time, in a far, far, far away place… Estaba yo estudiando tercero en el instituto. Una de las asignaturas tenía de nombre “filosofía”, que tenía todos los números para ser galardonada con el premio “Asignatura Pastel del Año”.

Abrías el libro, y sólo eso ya daba miedo.

Yo no sé si les pasa a todos los estudiantes, pero el día más feliz después de las vacaciones para mí, era cuando iba corriendo al cole a comprar los libros nuevos y me ponía a ojearlos nada más tenerlos en mis manos. Mis favoritos en EGB eran los de mates y ciencias naturales. Después el de historia y castellano. El de catalán llegó a ser odioso en séptimo y octavo (actuales 1º y 2º de ESO).

Cada año, cuando abría los libros pensaba que como aun me quedaban días hasta el inicio del curso, podía ir adelantando cosas en casa, con los libros en la mano.

De buenos propósitos está el mundo lleno. Y el cubo de la basura supongo que también.

Era lo mismo que los cuadernillos de repaso de deberes para el verano. Sólo el año que en nuestro cole se les dio por pedir un libro Santillana, hice los deberes. Cuando daban cuadernos de repaso de los “cutres”, ni los abría. Tenía que venir mi padre detrás a decirme que los hiciera.

De todas formas, eso era para los tontos. Mi cerebro privilegiado no necesitaba hacer deberes en verano (hasta que llegué al instituto, claro, ahí me di cuenta que había algunos –pocos, claro- cerebros más privilegiados que el mío, o más acostumbrados a la vida machaca de hincar codos todos los días).

Así que cuando tenía seis o siete años, y no había descubierto la moda estadounidense de los famosísimos “propósitos de año nuevo”, había establecido mis “propósitos del nuevo curso”, que probablemente acababan en el mismo sitio que los primeros: perdidos en algún agujero negro del multiverso.

En fin. El caso es que a los 14 años, el día de recoger los libros del nuevo curso no había perdido su encanto y los abría y cotilleaba como si tuviera siete años. A pesar de que las matemáticas fueron todo un trauma, el libro de mates seguía siendo de mis favoritos, junto con el de historia y el de biología. El libro de filosofía tenía cosas muy interesantes y otras puro bodrio. Lo curioso es que además, como pasa con muchos libros, el título de la portada no tenía nada que ver con el contenido interior.

Aquello era más bien psicología. Y esos apartados me encantaron.

El profesor era muy bueno también. Aprendí muchas cosas con él. Nos enseñó a pensar, más que a leer el texto. Hacíamos debates en clase de temas diversos, a veces sobre filosofía y a veces sobre psicología.

Los temas más candentes fueron la muerte, la amistad, y el altruismo.

La muerte es algo que nadie está preparado para afrontar. Los mayores rehuyen pensar en ello, y los niños de dieciséis no son conscientes de que existe. Es como los billetes de 500 euros. Todo el mundo ha oído hablar de ellos, sabe que circula, pero no ha visto uno en la vida. Con la muerte pasa lo mismo. Cuando eres joven sabes que existe, hablan mucho de ella en la tele, pero no lo has visto de cerca. Como no lo has visto de cerca, en tu mundo no existe (por lo general).

Ya hablé hace un tiempo de la muerte, y las conclusiones principales salieron de esa charla en una mañana de primavera en el instituto. Lo que más duele es que tu “yo” se pierde. Un compañero, Sergi S. lo acertó de pleno.

La tertulia de la amistad bueno, fue toda una debacle. Fue una charla de apología de la homosexualidad, prácticamente. Lo cual, visto hoy en perspectiva, y analizando el aspecto físico del profe, me da que pensar.

Él decía que la amistad, y estaremos todos de acuerdo, es una forma diluida de amor. El decía que la amistad pura no existía, que siempre había una “atracción”.

Bueno, a ver, está claro que todos tus amigos tienen que tener algo especial que te atraiga para que lo sean. Pero él defendía que los amigos eran personas que podrían haber sido algo más, pero que por alguna circunstancia la relación no avanzó más allá.

Recuerdo que señaló a dos amigos (masculino singular) sentados juntos, pupitre contra pupitre y que eran “mejores amigos” reconocidos por todo el mundo. Y les empezó a preguntar cosas de gustos, aficiones y tal. Y que llegados a un punto les preguntó que si tanto tenían en común, tanto disfrutaban de la mutua compañía, y eran tan afines, porqué no eran pareja.

Espantados se miraron, y respondieron que “es que no me gustan los tíos”. Y claro la cosa era tal que: no te gustan los tíos, o la sociedad te ha dicho que el hecho de que te guste un tío es malo (dicho sociedad por no decir Iglesia, supongo).

Bueno, el Apocalipsis en clase. Pero yo disfruté muchísimo. Si analizo en perspectiva, muchos de mis amigos cuando los conocí // Bueno esto necesita ser explicado un poco mejor, porque Internet ha trastocado un poco esto.

Me refiero a que los amigos que hice conociéndoles a la vez físicamente, muchos fueron susceptibles de haber llegado a ser algo más. Vamos, que me atraían lo bastante. En cambio, los amigos que tengo que conocí primero en Internet, de haber hablado muchas veces con ellos, me atrajeron primero por su personalidad y forma de ver el mundo. Y después, cuando les ves físicamente se quedan en amigos, o pueden ser algo más.

Analizando la situación, yo por mi parte y siendo sincera como siempre, le daría la razón al profe. Todos tus amigos te atraen por una cosa u otra, tanto hombres como mujeres, pero algo hace que ese sentimiento no “evolucione”.

El tercer tema así candente, fue el altruismo. Aquel hombre era un moderador brillante y un brillante manipulador. Estuvo sacando opiniones de aquí y de allí. De los egoístas, de los “salvadores de ballenas”… Muy entretenido.

Era digno de ver: cómo la gente que se declaraba egoísta, era abucheada por su comportamiento por los “salvadores de ballenas”. Hasta que el profesor empezó a desarrollar un hilo de pensamiento que indicaba que el altruismo no es más que una forma más de egoísmo, ya que haces el bien a los demás no buscando su propio bien, si no por el hecho de que tú te sientes bien haciéndolo.

Que nadie es altruista sintiéndose mal siéndolo, y sin que saquen ningún tipo de provecho de esas acciones. No hablamos de provecho material, el provecho espiritual también cuenta.

Si haces las cosas bien, te espera el Cielo. Entonces, ¿Cuándo haces el bien, no estás siendo egoísta? ¿Para no ir al infierno y pasarlo mal toda la eternidad? Porque si lo que te venden según quienes fuera cierto, y cuando tu cuerpo expira “vives” eternamente, ¿no sería La Putada estar encadenado en el Infierno?

Es para pensárselo, ¿eh? Si no te portas bien 80 años, te vamos a joder el resto de la Eternidad. Hombre, si yo fuera creyente, me lo planteaba lo de portarme mal. Visto así, 80 años de sacrificio por una Eternidad de vida tranquila en tu parcelita celestial, no es tan sufrido.

Entonces, amig@s mí@s, ¿la gente es buena por naturaleza? ¿o por miedo al castigo? Ya no ni siquiera físico.

Mucha de la gente que se proclama “altruista” pertenece a la clase más baja de egoísta que existe.

En fin, que “t’emociones molt” (te emocionas mucho). Me pongo a hablar y me quedo sola.

Todo esto venía, aunque nadie se lo crea (aunque si alguien se ha leído los 69 posts anteriores ya me conoce lo bastante para saber que el vuelo elíptico de una mosca me inspira un escrito), a que me quedé sorprendida de que hará yo qué sé, un mes o así, un chico, en un Burguer King vio que al de delante se le cayó un billete de cinco euros y se lo dijo. Y el chaval, emocionado le dio las gracias.

Es que, a ver, estas cosas ya no pasan en la vida real. Son poco frecuentes.

Claro, a quien le sorprenda que yo me sorprenda, voy a explicarle lo que me dijo una amiga al respecto, para que lo entienda.

Ella comentó que si hubiera sido yo quien hubiera visto el billete primero, hubiera sido capaz de decirle al chico que por favor se apartara, que SE ME había caído un billete y el estaba pisándolo y no me dejaba cogerlo.

Y sí, realmente, yo hubiera sido capaz de tamaña treta. Y sólo por cinco euros. Por quinientos, no te cuento xD.

De hecho es legendario mi radar detector de divisas caídas. Una vez, en Valencia, en el Centro Comercial frente a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, vi en el suelo de mosaicos un billete de cinco, también, y lo cacé, mientras Grunttt me miraba y me decía que siempre que salimos por ahí encuentro dinero. Nos compramos unos helados.

Una vez me encontré también en la entrada un billete de lotería que al llevarlo el sábado estaba premiado con 45 euros.

Yo las cosas si me gustan, me las quedo. Supongo que en la categoría de “cosa” entran los hombres xD jias jias jias :_) Sí, porque aunque no se lo quieran creer, ellos también están tiraditos por el suelo, como los billetitos de cinco euros xD juas juas juas (por no decir "tiraditos en el suelo como..." algo mucho más feo y corriente jo jo jo >=) ).

Vale, nunca seré una buena columnista, porque no puedo evitar (más bien “no quiero evitar”) los juicios de valor. Boh. Qué sería de mi vida si no me metiera con ellos, pobrecitos. Bueno, qué sería de mí si no me metiera con la gente en general. Es mi pasatiempo particular cuando me aburro o estoy exasperada.

Así que el chico este, me sorprendió.

Y hoy, me han vuelto a sorprender, pero en el trabajo.

Esta mañana, he tenido que coger un taxi para venir a la oficina. Y eso que me levanté a las 6.30 am como siempre (bueno, me desperté, me levanté 15 minutos más tarde). Mucha gente me pregunta que si entro a las ocho y vivo cerca, para qué pongo el despertador tan temprano.

Porque no me gusta marchar de casa y dejar una pocilga tras de mí.

Mi rutina de la mañana es: me levanto, refunfuño (si no, no sería yo), pienso “cinco minutos más”, echo a los gatos de encima mío (que por cierto, me han dejado un arañazo en la cara, sería cuando me quisieron despertar), me levanto, voy a la cocina, les pongo la comida, friego los platos, pongo a calentar la plancha, voy al baño (y tal), vuelvo a mi cuarto, hago la cama, recojo la ropa del día anterior (si la noche de antes tenía ganas, la dejaba ya recogida) y si tengo tiempo la doblo y si no la echo al armario cual pelota. Después me arreglo, vuelvo a la cocina, plancho la ropa, recojo pipi y popo de los gatos, les pongo agua, cojo una barrita de chocolate para el “desayuno” en la oficina y me voy.

Todo eso me lleva unos 40 minutos. Normal que necesite levantarme pronto.

Si me fuera por la puerta sin recoger la casa, al volver estaría de mala ostia porque me daría cuenta de que vivo en un cuchitril. Ya me da rabia mi habitación desastre, porque no he acabado las obras… No soportaría tener mi cubículo hacho una porquería.

Para más inri, esta mañana no encontraba las llaves, que al final vi que tenía al lado de un peluche, ni la tarjeta del bus. Y me tocó mucho la moral, porque sabía que estaba dentro del libro que empecé a leer “Industria, Luz y Magia”. La tarjeta de bus suele ser mi marcador del libro. Ya eran casi las ocho de la mañana, había perdido el bus pese a todo, porque no localizaba las llaves que no estaban en su sitio habitual, ni la tarjeta.

Así que nada, a pagar taxi tocaba.

Y en esas que me llama la casera al móvil a decirme que últimamente me dejo la puerta del portal abierta. Increíble. Llamarme a las ocho de la mañana al móvil para eso. En fin.

Y nada al rato, aparece un compañero y me dice “¿sabes si alguien ha perdido una tarjeta de metro?” y le digo yo “¿tres viajes o así le quedan no?” y me dice “dos”.

Era mi tarjeta de bus. Que el encontró ayer en el pasillo de las oficinas. Y me la devolvió. Y lo bueno es que el muchacho se entretuvo preguntándole a todo el mundo si era suya, antes de que llegara a mí.

¿Hoy en día, quien narices devuelve una tarjeta de metro con dos viajes, y se entretiene en preguntar a la gente si es suya? Si casi pierdes más tiempo que dinero valen los dos viajes.

Y entonces caigo que aun hay gente con buena fe en el mundo.

Y me quedo a cuadros.

8/08/2006

El "no" ya lo tienes...



Eso me decían siempre las amigas cuando un chico me gustaba y no me atrevía a declararme. Claro que… Siempre es más fácil dar consejos, que seguirlos. Así que muchas de esas mismas amigas que me decían que el no ya lo tenía, eran incapaces de decirle nada a sus respectivos.

Así es la vida. Desde fuera todo parece más sencillo.

No obstante, con el paso del tiempo, he ido aplicando esa política en otros ámbitos de mi vida (que desde luego me parecen más sencillos que las relaciones sentimentales) como el trabajo, la búsqueda de piso, etc.

Considero que con inteligencia, mucho morro, desparpajo y buenas dosis de encanto, se llega a todas partes. Es difícil que te digan que no a según qué, si lo planteas de la forma correcta.

Ayer por la noche, volví a casa a la una de la mañana. Empieza a ser habitual volver tan “temprano” entre semana por lo menos una o dos veces. Es divertido. Había ido a ver una peli de estas antiguas. De esas que todo el mundo te habla y tú, que no sabes de qué carajo trata, te quedas off-the-topic como cuando la gente habla de Gran Hermano y no tienes pajolera de lo que comentan.

Todo empezó porque mis amigos son todo chicos, salvo escasas excepciones. Ellos flipan pepinillos tricolores con El Padrino.

Hace unos años, todo era “El Padrino” para arriba, “El Padrino” para abajo. Y yo pensaba ¿y esto qué narices es?. Porque no había visto nunca el film. Sabía que existía claro. Incluso teníamos un amigo en el mud, que se apodaba “El Padrino”. Tenía un ladrón halfling que se llamaba… A ver que no me acuerdo… Eurmal, me parece.

Era un mafioso de primera, pero mafioso de guante blanco. De los que son divertidos.

Un piratilla de tierra adentro que manejaba su clan “Garzas”, de ladrones y otros traficantes de objetos de valor. Fue tal el nivel de la organización en el juego que llegaron a tener una web propia en la que reflejaban las últimas noticias del clan. De estas anécdotas, hay un montón.

El Padrino, una bellísima persona, apodada a veces “el jalflino”, acabó ya la carrera y hace mil que no se le ve el pelo. Como a todos, supongo. Porque no podemos ser siempre Peter Pan y tenemos que dar paso a la realidad y crecer. Estaba haciendo un proyecto sobre energía renovable si no recuerdo mal. O algo relacionado con ello. A saber qué será de su vida.

Para que veáis lo que llegó a calar ese personaje ficticio en la vida de los XY que conozco.

Incluso recuerdo que una vez estuve con uno, que al final me puso las pelis y por eso las vi (no en su totalidad pero bueno xD al menos sí a trozos xD). Y a raiz de eso, a todos los varones que conozco les he preguntado en un momento u otro si han visto El Padrino y qué opinión tienen al respecto. Todos se flipan con la película. Increíble. Reaccionan como yo delante de un gofre de chocolate recién hecho. Para mí que salivan en exceso y todo.

Mi héroe de la infancia en este sentido, fue primero Gilito MacPato y después ya JR Swing. Yo lo tenía muy claro. De mayor iba a ser como él. Era mi ídolo. Era Dios.

Bueno, como ya me he redimido (o casi) respecto de esa fabulosa saga de la cosa nostra, ayer hice el segundo paso que fue ver “Uno de los Nuestros” en el cine.

¿Y cómo que en el cine? Si tiene más años que andar a pie…

Eso mismo me preguntaba yo la semana pasada. Pues porque hay un cine en Barcelona llamado Melies, que reponen películas antiguas en versión original. Hasta la semana pasada no sabía que esto existía.

Lo descubrí porque en un intento de culturizarme, alguien me llevó a ver una película titulada “Arsénico por Compasión”. Muy entretenida. Salía Cary Grant así que bueno… Muy actual no tenía que ser xD. Resultó estar filmada en blanco y negro. Lo que me llamó más la atención fue el hecho de haber sido rodada en un mismo escenario prácticamente. Muy curioso. Parecía una obra de teatro.

Me gustó la experiencia y me animé a repetir el cine.

Y así acabé ayer viendo la susodicha película de mafiosos.

Soy lo peor para recordar nombres de actores. Me suenan sus caras pero después no los sitúo. El hombre de ayer (voy a usar Google para quedar bien y poner el actor) Ray Liotta (fíjate que podría haber quedado bien sin decir que lo busqué en Google, pero para qué voy a mentir xD), tiene un inglés de pm y le entendí todo sin tener que leer subtítulos. Una alegría para la mente. Buscaré más films suyos porque al menos así, me enteraré de lo que dicen.

Cuando me senté en la butaca no tenía ni idea de que estaba basado en hechos reales. Mal mirado, qué puede ser más humano que la codicia y querer dinero fácil para llevar una vida cómoda. Y tener poder. Y de eso iba todo.

Las cosas que me quedaron más marcadas fueron: lo mucho que jode que te mientan porque te llaman imbécil a la cara (tema que recurre al blog cada tanto), lo goloso del dinero fácil (parece que una vez empiezas a ganar pasta rápida, es difícil parar), que la avaricia rompe el saco (llegados a un punto hay que saber dejar estar las cosas y no tentar la suerte), el poder corrompe (había cada mafioso más trillado que yo qué sé) y alguna más.

Es curioso ver que en esos círculos el honor y las normas están muy presentes. Mi padre siempre dice “donde se come no se caga”. Bueno, somos descendientes de italianos en la familia, así que xD No nos viene de nuevo. De hecho en Urugua, cada domingo hacíamos pasta casera entre todos. Raviolis, espaquettis y cosas así. Yo sigo haciendo gnoccis. Para el resto tengo que comprar una máquina de pasta.

Y que además tienen su código de conducta. La “vieja escuela” tenía muy claro dónde se metía y dónde no.

Me parece impresionante cómo se lía la troca hasta acabar como acaba al final.

La valoración final de la película es muy positiva, y puedo entender que a mis amigos les haya gustado tanto. Ahora ya no seré una paria cuando hablen del tema. Podré opinar con propiedad ^^.

A la salida del cine, tras una vuelta camino a casa, en Plaza España, había una furgoneta de los chicos que cambian los carteles publicitarios en las paradas de autobús.

Mi sentido arácnido femenino (el sentido arácnido en las mujeres está enfocado a detectar oportunidades provechosas de conseguir lo que una quiere, el de los hombres, a detectar cuándo están en peligro de dormir en la bañera; años de estudio de campo lo demuestra) y un breve análisis de la situación me indicó que podía llevarme ese día lo que tanto quería conseguir desde que supe que iban a estrenar Piratas del Caribe II: un póster de Jack (el-amor-de-mi-vida) Sparrow.

Así que, sin pensármelo siquiera (no se me pasó por la cabeza la posibilidad de recibir una negativa a mi petición), le pregunté al chico si no me podía dar un póster de Piratas. Él, amablemente me respondió que sí, que esperar un momento y le dije… “¿Tendrás uno de Jack Sparrow?”. Y lo encontró y me lo dio.

Era la una de la mañana, crucé Tarragona con un póster de metro veinte de largo (enrollado a lo ancho) bajo el brazo, con una sonrisa de niña feliz en la cara, como si me hubiera tocado un viaje a Disneylandia.

Porque la felicidad, a veces, son esas chorradas.

Ése póster del personaje de ficción por el que matarías, ése pastel de chocolate en un momento de bajón, ése gofre calentito, recién sacado de la plancha con su chocolate derritiéndose y cayendo a chorretones por los cuatro lados, esa cocacola en un momento de sed angustiosa.

Debería recordar más a menudo: la felicidad a veces, son esas pequeñas cosas.

Cuando salí de ver la película, salí muy excitada (en el sentido de salí con las pilas puestas, viviendo la película, y prácticamente viendo una vida de gángster para mí, sólo que yo lo hubiera hecho mucho mejor, claro xD), y no paraba de hablar, pasando de una idea alocada a otra.

La verdad es que más que a los gangsters admiro a los ladrones de guante blanco. A la gente que encuentra los bugs en las personas y aprovecha esos fallos para colarse en los recovecos de seguridad defectuosa o inexistente. La gente que consigue lo que quiere, pero sin matar a nadie en el camino, ni dañar a nadie.

Me dijo la persona esta que me altero mucho, como indicando que “lo vivo”. Y sí, yo lo vivo todo. Para mí todo es fantástico y maravilloso, o una porquería y el mundo una bazofia. No tengo término medio.

Pero cualquier cosa que consigue emocionarme provoca en mí una sensación de sobredosis de felicidad. Desde un regalo chorra e inesperado, a algo tan superfluo como un algodón de caramelo o una chocolatina en un buen momento.

Así soy yo. Doña “Montaña-Rusa-Emocional” Targaryen.

Los días buenos son fantabulosos… Pero los malos… Son malos de cojones… Gruño como Tsubasa en Karekano.

La verdad es que, salvo contadas ocasiones, siempre he creído que es bueno pensar cuando quieres algo “el no ya lo tienes”. Pero si lo pienso con calma, me doy cuenta que me atrevo a hacer las cosas partiendo de esa filosofía cuando lo que quiero conseguir es de alguien que no volveré a ver en la vida. O con las que son realmente importantes y mi supervivencia depende de ello.

Esto es: cuyas ideas u opiniones no influirán para nada en mí en un futuro. Por eso con mi mejor sonrisa y desparpajo, le dije al chico ese si me regalaba el póster. Aunque sinceramente, hay otros momentos en los que creo que debería ir más suelta y ser más franca y no lo consigo realmente xD. Es mi cruz, mi sino.

Mis películas favoritas son todas ñoñas. Para que la gente se haga una idea en mi filmoteca de Vds. originales está, entre otros títulos todo ahí mezclado: “El diario de Bridget Jones” 1 y 2, “La boda de mi mejor amigo”, “Por siempre jamás”, “Flashdance”, “Como perder a un chico en diez días”, “Jerry Maguire”, “Erin Brokovich”, “Cristal oscuro”, “Descubriendo Nunca Jamás”, “Hook”, “Legend”, “Romeo y Julieta”, Shakespeare in love”, “Nunca me han besado”, etc., etc.

También tengo otras como “La casa de las dagas voladoras”, “Tigre y Dragón”, “Hero”, “El castillo ambulante”, “La princesa Mononoke”, “Top Gun”, “Piratas del Caribe”, “Harry Potter” 1 y 2.

Pero casi siempre que estoy “plof” recurro a las primeras. Aunque claro, quizás no es la mejor de las ideas, porque la vida no es para nada como en (esas) películas. Salvo Bridget Jones, que es lo que se dice vulgarmente “la polla con cebolla”, por lo menos la primera parte xD =)

Hay una de esas pelis que dice en un momento dado, en una escena que un barco pasa bajo un puente que hay cosas que tienes que decirlas en el momento, porque si no, ese momento pasa, y ya no vuelve nunca más. Es una escena bonita. Se puede imaginar el personal que justo la frase lapidaria acaba cuando el barquito atraviesa el puente por debajo, dando a entender que el momento ya pasó.

Y sí, así son las cosas. A veces, ese momento pasa y no hay marcha atrás.

Últimamente me lo paso muy bien porque hago siempre lo que quiero. Mis rabietas más recientes están relacionadas con aquellas ocasiones que alguien o algo me ha impedido por lo que fuera, que hiciera lo que me venía en gana.

De hecho, aun tengo que hablar con cierta persona a explicarle el porqué de mi mal humor y mi peculiar forma de ser. En fin, a ver si un día de estos me pongo a ello. Ahora no tengo ganas ningunas.

Me doy cuenta de que estoy super happy, pero me aburro con facilidad de todo. De todo menos de Grunttt. A veces pienso que es la única persona que me entiende. Bueno, vale, no lo pienso a veces. Tengo la certeza de que es la única persona que me entiende.

Hay una peli, “En qué piensan las mujeres”, que no la tengo y a ver si la consigo, que es brutal. De cómo los tíos no entienden lo que nosotras pensamos, y como un afortunado llega a comprenderlas. Grunttt es uno de esos afortunados, que aprendió lo que pensamos, a base de ensayo y error y vivir rodeado de XX. Adaptarse o morir. Él se adaptó.

Tengo un amigo, pobre hombre xD, que una vez la tía que le gustaba le dijo “eres como el amigo gay que toda mujer querría tener”. Animalito… Si el tamaño medio del pene masculino es de 13’5 cm, seguro que el suyo pasó a medir -5cm automáticamente, de lo escondido que se le quedó xD Me muero de risa xD Angelito…

Grunttt viene a ser eso, pero en heterosexual. El mejor amigo que toda mujer querría tener. Yo le digo muchas veces que ponga una academia. Y no va en coña. A ver si el resto de personas saca algo de provecho. Pero nada, no lo consigo. Aunque se forraba fijo si la pusiera en marcha. Qué “Academia Axe” ni puñetas. “Grunttt’s How-To-Leave-Being-A-Jerk Training School”. Eso si que tiene futuro, con un espectro tan amplio de público objetivo xD

Analizando la situación fríamente, la mía claro, me doy cuenta de que no tengo ni pajolera idea de lo que quiero. Grunttt me dijo también que en medicina tienen una “máxima” que dice “si no sabes lo que buscas, no entiendes lo que encuentras”. Y es bastante cierto.

A veces buscas cosas, y cuando las encuentras o las tienes delante no sabes qué hacer con ellas. Es increíble, en serio.

El finde este que pasé un día y medio en Lloret y disfruté de lo lindo, podría haber durado hasta el domingo noche. Pero me estaba agobiando. A veces me agobio de la gente sin motivo aparente. Es la sensación de huir de algo y no saber de qué. Tener miedo y no concretar el objeto de tus miedos… O intuirlo y no querer hacerle frente.

Y como hay cosas que no me apetece afrontar ahora mismo, simplemente, sigo otro camino. Y me toca la pera. Porque cambio cada día de opinión. Parezco una ruleta.

Últimamente no tengo muchos problemas. Salvo los derivados de descubiertos bancarios xD pero bueno se solventan en 15 días. Y soy feliz así. Fíjate, tanto tiempo despotricando de que la gente quiere lo bonito y lo fácil, y aquí estoy yo en el mismo plan.

Es sólo que no quiero agobiarme con nada. Quiero disfrutar de los buenos momentos con todo. No quiero tener preocupaciones. Don’t Worry, Be Happy. Simplemente eso. Y justo, justo, por eso, creo que actúo de forma contradictoria, dependiendo del día, e incluso de la hora del día.

Hago en cada segundo lo que me place, lo que me viene en gana y tengo verdadero pánico a que las cosas dejen de ser así. Así que cuando intuyo algo de ese estilo, salto cual gacela.

Supongo que como recién descubrí la Libertad, y Mi Territorio, no quiero dejar nada por nada ni nadie. Hacer las cosas como me apetecen, sin pensar si me pondrán objeciones.

Dios mío… Es posible que esté loca de verdad y sea irremediable xD

Esto de la locura me recuerda una minicharla de ayer sobre las diferencias entre “normal” y “habitual”. Muy interesante. Pero ya me aburrí de escribir. Queda para otro día que tenga un momento “Real Academia Española”.

Dicit.

8/07/2006

Mil campanas




Now playing:
“Satellites” - September


Alguien recordará una de esas viejas canciones de Alaska. Sí, aquella mujer bajita, pequeñita, pelirroja, de grandes atributos, cuya trayectoria artística ha sido de lo más variopinta.

Alaska y Dinarama. Alaska y los Pegamoides. Fangoria.

La misma que sirvió de inspiración para la Bruja Avería y los Electroduendes, en aquel programa televisivo que se emitía hace tres mil años en TVE 1 los fines de semana y en vacaciones: La Bola de Cristal. Donde se veíamos series míticas que tenían a toda la familia enganchada a la tele delante de las aventuras de La Familia Monster.

Como creo que en esta vida todo es susceptible de ser mejorado, siempre llevo mi terapia de shock un poco más allá. Hace un par de semanas, me fui de paseo por la Plaza Universidad, que vuelvo a reclamar como propia. De hecho ahora ya soy capaz de quedarme sentada ahí en los bancos de cháchara como antaño.

Hacía mil que no me llevaba el mp3 que me “dio” aquel. Estaba cargado con la música que escuchábamos en casa. Hace unos meses no quería ni escucharla, porque todo eran recuerdos. Es como los aromas. Todo trae memorias a la mente. Pero siguiendo con la política de que a los miedos uno se enfrenta, me puse los cascos y me fui de paseo por todas esas zonas que había recorrido.

Fue una experiencia provechosa. Muchas de las canciones ya no significan nada para mí, otras las veo con ojos nuevos y las interpreto de forma diferente, y algunas aun me duelen.

Como una energúmena que quiere demostrar que para ovarios los suyos, delante de los amigos y se tira a un lago helado en invierno (es decir, como experiencia que se hace una vez para quedar bien), entendiendo que había cumplido mi parte de la terapia, procedí al volcado de la música del mp3 a una carpeta en algún lugar de mi HD. Unas pocas sobrevivieron en el mp3 para contarlo: “Aint no Sunshine” de Michael Jackson, “Trick Me” de Kelis, “Breathe” de Sean Paul con No-sé-quien remix de no-me-acuerdo-y-no-pienso-mirarlo, “Showbiz” de Muse, “Toxicity” de System of a Down (aunque tiene muchos números de no superar la siguiente ronda de limpieza), “La Tortura” de Shakira, y no creo que ninguna más.

Este finde estuve en Lloret un cacho del viernes y el sábado. Y quería llevarme algo para escuchar por el camino, así que junto a las canciones que han sobrevivido al exterminio, añadí unas cuantas de nueva descarga de James Blunt y otras mariconadas varias, junto con algo de dance, y unas privilegiadas de las que un amigo me había pasado ya hace un tiempo y estaban a la espera de ser escuchadas.

Y así, cascos puestos, me fui en tren a Blanes, a esperar a Montse. Me llevé el libro que actualmente estoy leyendo (uno de ellos, que espero proseguir un poco para hablar de él en el apartado de los libros, y el número 21 de Karekano del que también hablaré en El Equipaje).

Las canciones fueron sonando una tras otra. Y en una de esas saltó un recuerdo de esos viejos, viejos, viejos, relegado completamente bajo años y años de olvido. “Haces muy mal… En elevar mi tensión… En aplastar mi ambición… Tú sigue así, ya verás…”

Y algo hizo “ting” en mi interior. Y me puse a sonreír. A sonreír con aquella vieja canción de Alaska, que en su día no era para mí nada más que unas letras más que cantar cuando sonaba la melodía de moda (imaginaos cuántos eones hace de eso… para que se considerara “de moda”).

A pesar de todos los años, de esos veintidós años, recordaba la letra como si fuera ayer. Y ahí estaba yo, en el asiento del tren, canturreando una canción que poca gente ya recuerda. ¡Con falda! Sí, sí. Yo tampoco me lo creo.

Es más, hace poco que me fui de compras y adquirí no una, ni dos, ni tres, no, no: cinco faldas. Largas por eso, no me veo aun de falda corta. Pero es un paso. Si alguien me hubiera dicho (que no fuera Grunttt) que algún día iba a ir de falda por voluntad propia… Me hubiera muerto del ataque de risa.

Así es la vida. Das cosas por sentado y las consideras absurdas, y mañana… Mañana son la cosa más normal del mundo.

Y nada, cerré Karekano, me puse a mirar por la ventana, a ver pasar el mar. Contemplando las olas que rompían espumosas contra la orilla bordes blancos sobre aguas azules, con un sol de impresión brillando allí en lo alto. Y mientras miraba todo aquello, iba cantando.

Tanto tiempo sin salir a pasear a la orilla del mar, sin pisar la arena. Sin sentarme a leer un buen libro sentada en una toalla, en un pareo, o sobre mi culo enfundado en unos tejanos. Sin sentir esa brisita contra la cara y oír el murmullo del agua. Y de golpe fui consciente que podía hacer todo eso de nuevo.

Y literalmente, mientras escuchaba la canción, podía notar como si sonaran mil campanas dentro de mí. Esa sensación de alegría sin saber bien, bien, por qué. Pero que era así.

En mis días buenos puedo notar una sensación de calidez en mi interior, como si en mi corazón viviera “Calcifer”, el diablillo de “El Castillo Ambulante” que mueve la casa de Howl. Y no sabía cómo describirla exactamente, pero la verdad es que las campanitas son un buen reflejo también.

Por lo general, vuelvo a tener días muy felices.

Vuelvo a salir con las amigas, incluso aquellas que tenía extraviadas y que hacía mil que no veía. Tengo un nuevo grupo de gente para salir a frikear y ver pelis. Vuelvo a irme de vacaciones con Grunttt y ahora también con Lemon la semana que viene (nos vamos los tres y si se une Keve, con él también).

He conocido gente que me enseña cosas nuevas sobre literatura que yo no conocía, y películas antiguas. Incluso algunos que... Hacen cosas raras como filmar cortos que demuestran que las posesiones demoníacas existen ¬_¬' v_v'

Es genial.

Tengo que recordar estas sensaciones en los días grises, que espero que poco a poco vayan siendo los menos ^^.



Mil Campanas (Ni Tú ni Nadie)



Haces muy mal en elevar mi tensión,
en aplastar mi ambición,
tu sigue así, y ya veras.
Miro el reloj es mucho más tarde que ayer,
te esperaría otra vez,
y no lo haré, no lo haré.
Donde está nuestro error sin solución,
fuiste tú el culpable o lo fui yo
ni tú ni nadie, nadie, puede cambiarme.
Mil campanas suenan en mi corazón,
que difícil es pedir perdón,
ni tú ni nadie, nadie puede cambiarme.
Vete de aquí no me supiste entender
yo sólo pienso en tu piel,
no es necesario mentir.
Que fácil es atormentarse después,
pero sobreviviré
sé que podré, sobreviviré.
Donde está nuestro error sin solución
fuiste tú el culpable o lo fui yo
ni tu ni nadie, nadie, puede cambiarme.
Mil campanas suenan en mi corazón,
que difícil es pedir perdón,
ni tú ni nadie, nadie puede cambiarme.
Mil campanas suenan en mi corazón,
que difícil es pedir perdón,
ni tú ni nadie, nadie puede cambiarme.
Donde está nuestro error sin solución
fuiste tú el culpable o lo fui yo
ni tú ni nadie, nadie, puede cambiarme.
Mil campanas suenan en mi corazón,
que difícil es pedir perdón,
ni tu ni nadie, nadie puede cambiarme.

(Alaska y Dinarama, 1984)
Now playing: “She will be Loved” - Maroon 5

Libre Albedrío



Wikipedia (
http://es.wikipedia.org/wiki/Libre_albedr%C3%ADo)

El libre albedrío es la creencia de aquellas doctrinas filosófales que sostienen que los humanos tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones. (El concepto ha sido extendido en ocasiones a los animales y a la inteligencia artificial de las computadoras). Dicha creencia ha estado apoyada como importante en juicios morales por muchas autoridades religiosas y criticadas como una forma de ideología individualista por escritores tales como Baruch Spinoza y Carlos Marx. La frase es usada comúnmente y tiene connotaciones objetivas al indicar la realización de una acción por un agente no-condicionado íntegramente ligado por factores precedentes y subjetivos en el cual la percepción de la acción del agente fue inducida por su propia voluntad.

El principio del libre albedrío tiene implicaciones religiosas, éticas, psicológicas y científicas. Por ejemplo, en la ética, puede implicar que los individuos pueden ser responsables de sus propias acciones. En la psicología, implica que la mente controla algunas de las acciones del cuerpo. En el reino científico, el libre albedrío se puede concretar que las acciones del cuerpo, incluyendo al cerebro, no son determinadas enteramente por la causalidad física.

****

Sigo pensando, cuando a veces las cosas se me tuercen un poco y me quejo, que es de puro vicio, como siempre.

Hace nada, Superjefe me dijo que me daba 4 días de vacaciones, y que a partir del pasado lunes, no hacía falta que viniéramos por la tarde. Eso me deja con todas las tardes de agosto libre.
Pensamiento de t= 0s tras oír la noticia: “¡Yupiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! ¡Biennnnnnnnnnnnnnnnnnnn! ¡Tardes libres! ¡Guay!”

Pensamiento de t=3s: “Bien… Tardes libres… Pero… ¿Y para qué?”

Tantos años sin tardes libres, tanto tiempo deseando más tiempo (valga la redundancia) para mí, y en el momento que me lo dan… La vergonzosa realidad es que no sé qué hacer con él. Así que el lunes por la tarde, después de las 15:00, cuando la empresa me dio el visto bueno para irme a mi casa… Me encontré con que no tenía ni idea de qué hacer, a dónde ir, ni a quien llamar.
Así que, bueno, como pasa siempre en estas circunstancias, acabé dando tumbos por la Illa, y después me fui a casa, llamé a un amigo y me fui a dar una vuelta.

Tengo que decir que durante el transcurso de la tarde, me di cuenta de una cosa importantísima, que no habría pensado jamás que me fuera a pasar por la cabeza: no tengo intenciones de dejar de hacer nada que me plazca por nadie. Y eso incluye algo tan estúpido como dejar de ir a las rebajas a ver una tienda de Mango.

Me cabreé lo indecible, porque yo quería ir, mi acompañante puso cara de ni en broma, tras lo que se me pasó por la cabeza decirle “pues te vas tú a ver tus cosas y yo a ver las mías, y quedamos luego –o no-“. Pasa que la prudencia me indicó que estaba más guapa calladita, y que precisamente cuando estás ofuscado no es el mejor momento para mantener una conversación, fría y calmada con nadie. Así que me callé, tomé nota mental, pensé “yo contigo, es que no saldría ni en pintura”, y un momento de compras por Gigamesh me alegró la tarde.

Adquirí los comics de Dabel Brothers de “Wyrms” y “Magician Apprentice” 1 y 2.

Bueno, la verdad es que la tocada de cojones empezó a primera hora de quedar con esa persona, cuando dando una vuelta por Fnac me dijo: “¿Y para qué quieres ver nada? ¿Con qué dinero lo vas a pagar?”. Y ahí ya entré en bk3. Pues lo pago con el dinero que me sale de la XXXXX, y si no me queda pasta, siempre está el recurso de la prostitución. En cualquier caso, son mis compras, son mis hobbies, es mi pasta, y me la gasto como quiero.

Es que consejos no me da ni mi padre. Mi padre hace “comentarios”.

Acabé en el caber, esperando que llegara Grunttt, para ir a dar una vuelta y pasear y pasear y pasear, que es lo que hace que me calme (sin contar lo de romper todo lo que se me pone delante).

Anyway. Eso fue el lunes.

El martes, fue algo más tranquilo y llevadero. Nuevamente, tarde de paseos con Grunttt, charla sobre las vicisitudes varias de la vida, y sobre lo jodido que es tener ese tiempo que siempre quisiste para ti, y darte cuenta que no sabes qué hacer con él. Acabé de ver el “Club de los Poetas Muertos”. Y empecé “Cómo perder a un chico en diez días” y ahí la dejé.

El miércoles, “uséase”, ayer, limpieza de la casa, intento de seguir con “Cómo perder a un chico en diez días” y la cambié por “Novia a la Fuga”.

La verdad es que, a pesar de todas mis reivindicaciones, no consigo quitarme de encima el “modo gallina on”, que me hace escaparme de cualquier tío más o menos decente que se me acerca. Cada vez que conozco a alguien así guay… Un resorte salta y me hace huir de la persona desesperadamente. Y ya da lo mismo lo guay que sea, que no fume, que no beba, que sea culto… Me da igual… Es la sensación esa de querer huir, no saber a dónde, pero tener muy claro que quieres un huequito para esconderte. Abrumadoramente estúpido.

Espero que se me pase en algún momento antes de no sé… La próxima glaciación y deshielo.


El primer día que se me dio por meditar seriamente a cerca de qué pasa cuando te dan libertad para hacer lo que te viene en gana y puedes elegir… Fue en un sitio tan tonto como el restaurante donde desayunamos muchas veces, cerca del trabajo.

Es un lugar que me enseñó un compi, y que por 2,85 te sirven el bocadillo que te viene en gana, bebida y café por 2’85€. Un chollo.

El primer día que pregunté qué había, la mujer me dijo: “de todo, lo que tú quieras”. Y creo que sufrí un “compilation error”, y mi cerebro se quedó todo tirado esperando un reset. ¿Y yo qué sé lo que quería? Lo primero que pensé es: “dame la carta, enséñame todas las posibilidades”. Pero no tenían carta y ella no se acordaba de todo.

Así que bueno, tuve que tomar la decisión con una información sesgada y deficitaria.
Un mes más tarde, para evitar que los clientes les hiciéramos ir locos, que prepararan 30 bocatas distintos, con sus consiguientes permutaciones de bocataUtipo_bebidaUtipo_café, redujeron la combinación a 3 o 4 bocatas fríos al día, más tres o cuatro calientes, más bebida y café.

Cuando ya nos acostumbramos a eso, viene una compañera a desayunar un día con nosotros, llegamos al bar, y nos dice la camarera “como hoy no hay nadie, podéis coger lo que queráis”. Y se produjo otra vez el estrés momentáneo de “dios mío, dios mío, ahora qué elijo”.

Nada.

Por más que digamos, a más posibilidades, a más diversidad a la hora de elegir… Peor, más tiempo tardas, porque quieres más y más información para tomar la decisión correcta, y más lapsado te quedas decidiendo. Aunque, ojo: ya me está bien.

Es solo que no me había puesto a pensar en ello antes.