7/25/2007

A New Dawn

(c) Haruhiko Mikimoto

Cuando era pequeña (o sea, más pequeña, porque padezco el síndrome de Peter Pan y espero morir con él encima xD), adoraba una serie: Macross.

No sabía cómo titular el post, pero me vino a la cabeza “A New Dawn”, que es justo el título de un capítulo de la serie que con tanta maestría plasmó en su película y sus comics Haruhiko Mikimoto, y me va que ni pintado.

Por que sí, es un nuevo amanecer =)

Supongo que la vida va así, ¿no?

Por ciclos. Con sus días buenos y los malos, los momentos alegres y los tristes... Esos en los que estás pletórico o te hundes en la miseria.

Supongo que en los grises, tienes que recordar los días de felicidad y batir las palmas para reanimar las hadas que pululan por ahí.

Sí, esas que me esconden el mando de la tele en casa, y por lo tanto que no lo encuentre y me obligan a leer más xD

Pues sí, pues sí…

He estado paseando por la web del campus de la UOC, y tienen muchísimos apuntes colgados. Puedo visitar los de casi todas las carreras, sin estar matriculada en ellas. Es simplemente genial, como una gran biblioteca.

Y tengo la sensación dentro de mí, que cada paso que doy, cada cosa que leo, cada día que estudie y cada día que ahorre, de que estaré más y más cerca de ese gran viaje, que es lo que ahora mismo me hace más ilusión.

Estaba mirando mis últimos posts, tan llenos de vitalidad, y los dibujos que los acompañan, porque me gusta representar lo que pienso o siento con un dibujo siempre, y me doy cuenta de que son más vivarachos, con colores más cálidos… Así que creo que dejé atrás otro de esos malos momentos de la vida.

Aprendí muchas cosas en el camino, buenas y malas…

  • Esperar la puñalada del sitio más insospechado
  • Invertir en tiritas y mercromina
  • Buscar la felicidad en mí misma y menos en los demás
  • Caminar sola
  • Valorar a mi familia
  • Recordar que siempre hay más gente y puedes hacer nuevos amigos
  • No bajar la guardia, pero intentando no quedarme aislada
  • Hacer las cosas para mí
  • Disfrutar de lo que tengo

Y después de estos cuatro meses, creo que no he salido tan mal parada.

Ya sabéis lo que dicen: “Lo que no te mata, te hace más fuerte”, “Después del invierno llega la primavera”, y todo eso.

Así que nada, a disfrutar la vida, que son cuatro días, y ojalá que la peor vivencia que tenga que superar sea algo como esto… Aunque me da que no va a ser así…

Pero, eh… Todos los gatos (salvo los que están pegados por el lomo al lado enmantecado de una tostada, y aun no se sabe lo que pasa xD) caen de pie =)

Quedan dos semanas para las vacaciones… Esta tarde no tengo que volver a la oficina…Hace un sol genial y me voy a ir de paseo por ahí =)

Con un poco de suerte ha salido el nuevo número de Peach Girl o Nana... O quien sabe, igual hasta Crimson Hero*^-^*

7/24/2007

Relaxing Time

(c) Studio Ghibli - My Neighbor Totoro

Pues sí…

Ya es martes, el día ese que va después del lunes y antes del miércoles, y como ya me había prometido, volví al gimnasio, pero Light y una semana más tarde de lo previsto.

De momento, a la piscina, a tomar el sol al mediodía xD y leer un rato. Y es que estoy enganchadísima a “Casa Atreides”, de la saga de Dune. Me tiene absorta.

Estoy encantada de la vida: no hago más que repetirlo.

Con la casa arreglada, sí señor =) De hecho este fin de semana pasado inauguré el piso con mi madre y mi hermano, pero mi padre no pudo venir porque se levantó a las 4 am para trabajar (sí, en domingo…), aunque a pesar de todo le envié unos cuantos sándwiches triples, empanada de jamón y queso y pasta frola.

Este sábado noche repitón, pero con amigos.

Ya he formalizado el pago de la matrícula de Asia Oriental. Había pensado no hacerlo hasta febrero pero me hace ilusión y quiero empezar cuanto antes. Quiero conocer lo máximo posible y preparar mi viaje, por que sí: me voy a ir a Japón, está decidido, y va a ser sola o con quien se venga, pero en cuanto tenga el dinero yo me voy.

Quiero ver cosas, quiero ver mundo, quiero conocer gente. Quiero ver que hay vida fuera de la oficina y disfrutar.

Y a pesar de que acabo de empobrecerme en 500 euros, me hace muchísima ilusión saber que en nada llega septiembre y empiezan las clases ^^ Sí, porque estudiar no es solo eso que se hace para aprobar, si no que también puede ser un hobbie más, y se puede disfrutar y paladear lo que aprendes =)

Estudiar no es un castigo, puede ser una diversión más.

Quedan dos semanas escasas para mis vacaciones, 21 días de paz, tranquilidad, playa o piscina, y si la VISA quiere (que hoy en día es la versión moderna del “si dios quiere”) un par de escapadas.

Estos días, en que el trabajo baja bastante, me dedico a leer más seguido los diarios, y también visito blogs.

Gracias a un paseo por el de Kirai, descubrí el de otro chico que vive en Japón y que a diferencia de muchas personas, se fue sin conocer el idioma y sin un frikismo incipiente, a la aventura.

Me encanta leer sus peripecias, sobretodo los primeros días. De hecho, el que me haya decidido a viajar hasta allí al final, es un poco resultado de leerle, porque todo lo que cuenta es tan vívido que te inundan unas ganas tremendas de viajar.

Me puse a pensar… ¿Quien soy yo, que con mi edad no he salido apenas de España y los únicos viajes que hice fueron con mis padres siendo una renacuajo? Tengo que explayar mi mundo y ver cosas nuevas, y quizás aprender por el camino.

No quiero tener ochenta años, mirar atrás y ver que lo único que hice con mi vida fue trabajar. Quiero mirar atrás y pensar que fue divertido, y que dejé las menos cosas pendientes =)

Quizás no pisaré la luna, pero pienso pisar Japón xD =)

También he estado meditando bastante, y estoy trabajando para paliar mi “yo” egoísta, porque me doy cuenta de que no sé compartir, me cuesta muchísimo. Siempre estoy maquinando para ser el centro del universo, y para obtener lo que deseo, pero no me paro mucho a pensar qué es lo que arrollo en el camino.

Este fin de semana, el domingo, de hecho, cuando estaba con mi madre y mi hermano, yo cociné casi todo, con la salvedad de los sándwiches, que me ayudó mi madre. Y mientras yo estaba jugando un rato y mi hermano en mi cuarto leyendo Love Hina.

Nada más llegar a casa me dice “Tata, ¿puedo leer Love Hina un rato?”, y claro yo le dije que sí. Y dejó de lado su PSP recién comprada y se puso a leer.

A pesar de que esto parezca un dato ridículo, tengo que decir que mi hermano no lee casi nunca, y el hecho de verle pedirme ni siquiera un comic me llenó de emoción. Es más, mi madre se fue a casa a descansar, mi hermano se quedó conmigo, y ni se le oía en el piso. Simplemente leía.

Cuando se fue me pidió para llevarse dos tebeos más, pero mi yo egoísta estuvo a punto de decirle que no. Afortunadamente me controlé y le dije que claro, porque ahora que ha empezado a coger el gustito, hay que animarlo.

Me cuesta tanto compartir las cosas… Pero quizás mientras mi hermano adquiere pasión por la lectura yo puedo aprender a compartir. Y tal vez poco a poco me vuelvo menos avariciosa xD

El viernes pasado fuimos a ver “Harry Potter y la Orden del Fénix”. Nos encantó, y me lo pasé genial con él. Disfruté muchísimo de la película, y después era gracioso comentarla con el renacuajo ^^

*** Thinking: Cualquier día me giro y soy tía. Aunque tal como son los niños de precoces hoy en día, no es un gran logro xD ¬¬’

Ejejeje…

Y mañana tarde libre en la oficina… Sí señor, esto es vida ^^

7/12/2007

Vientos de cambio

(c) Estudio Ghibli - Nausicaä

Como ya había pronosticado hace un tiempo, el lunes se acaba mi excedencia del gimnasio. Ya no tengo ninguna buena excusa para no ir, y sinceramente lo echo de menos. No es que haya perdido esa figura de Schieffer (que nunca tuve, por otro lado xD), pero mi espalda está pidiendo a gritos que me movilice.

A pesar de que no soy una forofa de estar encerrada entre pesas, sí que me gusta mi ratito de paz y tranquilidad diario. Es como si toda la mierda que llevas dentro se quedara por ahí flotando en alguna parte. Y también echo de menos la piscina.

Así que nada, salvo que caiga un meteorito o algún acontecimiento similar… El lunes al mediodía retomo mis hábitos diarios.

Estos días, en los que ya puedo decir que tengo mis necesidades básicas cubiertas, me aslatna algunas ideas que tenía pululando desde hace ya un tiempo.

Tengo una compañera, que se va a China de viaje dentro de unos días, a pasar tres semanas, y me había invitado a ir yo también. Mi primer impulso fue decir que sí, pero más tarde, razonando con calma que mi presupuesto vacacional de 2007 es algo inexistente pensé que mejor no.

Me dio bastante pena, por otro lado rechazar la propuesta, pero en su día elegí solucionar primero mi entorno y todo lo demás quedó en segundo plano, pero he tomado la firme resolución del ahorro para irme de viaje, solo que mi primer destino no será China, si no que me haría mucha ilusión ir a Japón.

El único handicap con el que me encuentro es que en mi pequeño círculo de amigos, hay pocos interesados en un viaje así, y de esos pocos son incluso menos los que ahorrarían para ir. Así que me estoy planteando la posibilidad e ir yo a mi aire, y estoy preguntando a gente que esté allí sobre la viabilidad de la idea.

Como retomo los estudios de Asia Oriental en Septiembre, tras desistir de Protocolo, espero también haber adquirido conocimientos de geografía y cultura. El idioma será una pequeña, pero la aventura es la aventura.

Hace poco vi en La Vanguardia un anuncio de ESPRI, la escuela de protocolo en la que estaba, y me dio mucha rabia. No puedo hablar por la enseñanza presencial, porque solo he podido hacer las modalidades de mixto o distancia, pero desde esa perspectiva solo puedo calificar la enseñanza de timo.

Sí, me sigue gustando el mundo del protocolo, pero no encuentro para nada la mínima relación calidad-precio en ese centro, por el momento. Quizás presencial es algo muy distinto, pero por lo que me comentan tampoco están muy contentos.

Espero que ya que en Barcelona, la escuela es joven, dentro de un tiempo mejoren y quizás me planteo volver, pero hoy por hoy me parece tirar mi tiempo y mi dinero, y sinceramente no sé qué me duele más.

También he estado analizando mi vida en los últimos meses, y sinceramente creo que tengo que hacer más cosas y que viajar sería algo positivo para mí. He estado demasiado tiempo encerrada en Barcelona. Por eso es que a la mínima que puedo, me escapo para fuera.

A ver si este agosto puedo ir un par de días a Granada a ver a un amigo, y de paso hacer turismo.

Supongo que las cosas son así, conforme vas cubriendo unas necesidades, te asaltan otras xD =)

Suelo leer casi a diario algunos blogs como el de Kirai, y la verdad, me muero de ganas de ver esas cosas con mis ojos ^^

También hay varias cosas que estoy revisando en mi vida rutinaria. Por ejemplo, cada mes tengo lo que llamo “Mi día mensual de paz espiritual” (la visita a la esteticien xD), los viernes de tarde son para la entrenadora del gimnasio…

Pero la semana pasada hice algo que no había hecho nunca… Me llevé a mi hermano que ya tiene doce años al cine, y nos fuimos los dos a ver “Transformers” xD =) Bueno, salimos encantados de la película.

En algún momento que evidentemente pasó desapercibido para mí, la cosa esa coñona y cojonera creció, y ahora es algo así como un proyecto de humano xD

Yo siempre le había hablado como a un crío, pero ahora me doy cuenta de que razona y que tenemos muchas cosas en común. No sé cómo, vio mis viejas cintas VHS de Macross, y ahora es un forofo de la serie xD =) De hecho ayer le pedí que busque Macross Flashback 2012, a ver si lo encuentra y podemos verla.

Estoy pensando en dedicar a estar con él los viernes de tarde porque el resto de la semana sigo con mi horario de 8 de la mañana a 8 de la noche. El próximo viernes vamos a ir a ver “Harry Potter”, y nos queda pendiente “Shrek 3” y “Las Tortugas Ninja”.

La verdad es que me reí bastante, y pro el hecho de que me fui de casa y he pasado bastante tiempo a mi aire, mi hermano todavía un extraño y eso hay que solucionarlo, y pienso que aprovechar las cosas que tenemos en común es un buen principio.

7/11/2007

Welcome Back!

(c) Rumiko Takahashi - Lamu

Buenos, llevo algo así como tres mil años sin escribir.

¿Qué puedo decir?

He estado más liada que un ovillo de lana, y han pasado tropochocientas mil tropochocientas cosas.Después de un año y cinco meses, he conseguido arreglar mi gatera de alquiler, casi no puedo creerlo. Ayer llegué a casa, tengo pintura, tengo parqué, tengo aire acondicionado... ¡Tengo salón! Y lo que es más brutal: tengo muebles en el salón (porque antes también existía la habitación, pero estab llena de cajas), y una tele de 32" (lo cual es una mejora considerable, teniendo en cuenta que la última tele que vi fue hace año y medio y era de 15").

Ahora eso sí, estoy endeudada hasta las cejas los próximos siete años xD Pero bueno, la vida es para disfrutarla, ¿no? No me voy a pasar el día trabajando diez horas para nada. No señor ^^

He sido bastante culo inquieto.

Conseguí ir a Port Avenura con mi clan de Warcraft a pasar el día. La única conclusión que sacamos, es que estamos viejos, porque nos montamos en pocas atracciones y ya estábamos rotos.

En mi haber confieso que dormí 2 horas la noche antes, por hacer un Mechanar (quien juegue a Warcraft sabe lo que es), yendo a dormir a las cinco de la mañana (a todo esto, putos alis que a las cuatro de la mañana de la madrugada de un domingo no tenían nada mejor que hacer que campear el cementerio).

A las siete estaba en pie haciendo una empanada casera de jamón y queso, y dos pasteles de piña para celebrar el cumpleaños de unos amigos del clan, ya de paso en el marco de Port Aventura. Brutal el Furious Baco ^^

El fin de semana siguiente me fui a Alicante por San Juan, a ver a Nashiel.

Llevaba desde septiembre u octubre del año pasado diciéndole "el mes que viene voy a verte", y así, nueve meses más tarde (todo un parto) aparecí en Hogueras.

Cuando me dijo que fuera para allá en hogueras pensé... Bueno, no tengo mejores planes para San Juan... Y total, para ver cuatro palos quemarse, me da lo mismo Barcelona que Alicante (made mía, que falta de mundo me noto a veces). Y ella me dice hiper animada "Eso, eso, vente a hogueras y vamos por ahí de fiesta por las barracas".

Yo pensando, pero dónde carajo quiere ésta llevarme... ¿Hogueras y barracas?

Lo que no le había contado (y quizás ahora lo lee xD) es que había hecho siete sreservas de billete de tren porque siempre pasaba algo que o bien me impedía recoger el billete, o bien simplemente me olvidaba (con todo esto de ultimar las obras en el piso).

Finalmente consigo un billete para Alicante, cómo no Renfe sale con retraso por el Euromed ese famoso que volcó y entorpeció el transporte 4 días. Llego a Alicante con una hora de retraso, pero llego... Y en el tren conocí a 3 chicos que iban de fiesta para allá (muy gracioso, uno de ellos llevaba megáfono en el tren y se puso a usarlo como si fuera el revisor, qué peligro) y comentaban que estaba muy bien y que era como fallas.

Yo, ignorante de mí, seguía pensando "Tanta cosa para cuatro maderas quemando..." Y cuando llego allí me encuentro con que las hogueras son estatuas similares a las fallas O_O

Todo Alicante precioso, iluminado como si fuera Navidad, con chiringuitos (barracas) en medio de la calle, música, tapas... Increíble. Y le digo a Isa "ah, son como las fallas de Valencia, pero aquí", y ella me responde "Mejor no repitas eso, si no quieres que te hinchen un ojo xD".

Dos días chulísimos, paseando por la ciudad, comiendo tapitas, bailando y viendo hogueras. A ver si Nashiel me pasa alguna foto y la cuelgo.

Después ya me encontré de pleno metida en el trajín de arreglar la gaticueva.

Ha quedado todo (para mi gusto, claro) precioso: el pasillo lila claro, el salón verde manzana, la biblioteca rosa y mi cuarto repintado de azul. Sin manchas, sin grietas, con el estucado restaurado.

¡Tengo suelo! Ya no hay baldosas rotas. Está genial. Y puedo dormir por las noches sin morir por el calor. Claro que dada la temperatura de estos días, ni falta que hace el aire.

Está siendo un verano de lo más llevadero ^^

Cuando llegue fin de año, y revise la lista de cosas que quería hacer el año pasado, veré que lo tengo casi todo listo. Estoy encantada. Estoy súper contenta ^^

Respecto a mi vida... Sigo sin hablarme con mi "ex-mejor" amigo. En el trabajo dijeron que sólo a una mujer se le podría ocurrir acuñar ese título "honorífico". Pero bueno, es la verdad. Son cuatro meses o cinco sin él en mi vida. Y oye, estoy genial. Aunque aun ahora sigo teniendo flashbacks que me enfadan. Pero así son las cosas: levántate y anda =)

Afortunadamente, siempre conoces gente maja.

Respecto a mi ex, el marinero. Bueno. Qué decirte. Cuando se marchó, me puse un calendario en la mesa. Desde entonces tacho cada día con una cruz. Las primeras cruces las marcaba bastante triste. Más que nada anhelaba que volviera. Ahora simplemente las marco por ver los días que quedan hasta fin de año xD =) Un cambio muy positivo. Cuando vuelva, pues mira, somos amigos ante todo. Pero ya no siento que me muero. Es genial volver a estar bien ^^

Sí señor. Se puede sobrevivir a la ex-pareja. Tod@s lo hacemos =) Aunque siempre pesnamos que no (me remito a los 300 posts anteriores al respecto xD). Mirando hacia atrás con perspectiva, me ha ayudado mucho escribir este blog. Tal como ya predije con mi sabiduría, un año antes, me ha servido de mucho mirar atrás: ver que ya sobreviví antes y que lo mismo hice ahora, y por lo tanto nada hace suponer que no lo haga la siguiente.

Me doy cuenta de que he estado bastante enganchada a Warcraft esta última temporada. Lo cual, aunque es divertido, tengo que vigilar. Que es verano, y existe a playa. Tengo el problema de ser muy competitiva y no soportar perder en nada, lo cual incluye también los juegos. Tengo que hacer el esfuerzo mental de recordar que es un "puto juego" y no dejar que eso me obceque.

La verdad, me puse a pensar muy en serio al respecto, estos días que estuve muy atareada caja arriba y caja abajo. Ayer, por ejemplo, me dieron las dos de la mañana desmontando cajas, cargando cajas vacías y basura a la calle (parecía un camionero xD) para arreglar el salón y la biblioteca. En otras circunstancias, un martes a esa hora hubiera matado por estar haciendo tries a Terestian... Pero oye... Hay más días que aceitunas xD =)

Acabé muy tarde de recoger (la cocina sigue pareciendo un infierno postnuclear, hay un desorden de la muerte), pero cuando miré el salón, se me puso una sonrisa de oreja a oreja. Lo miraba, y pensaba "Esto ya sí que es casa". Ahora el salón contiene la biblioteca literaria friki, y el cuarto que era biblioteca será la biblioteca "seria" de estudio, y la comicteca =) (tengo que comparr más estanterías xD jajajajaja los comics y libros en mi casa se multiplican como un virus, jajajaja).

No puedo creerme acabe de comprar 3 estanterías más y ande sin sitio de nuevo.

Vale. No tengo que comprar más estanterías. tengo que pedir que me prohiban el acceso a Fnac, Gigames, el Mercado San Antonio, y cualquier tienda de libros o dvds a buen precio xD Y quizás acabo antes.

Sí, porque es una diarrea... En las últimas dos semanas he adquirido varias pelis: Millenium Actress, Ghost in the Shell Edición 10º Aniversario, De Profundis (de Miquelanxelo Prado), Patch Adams, My fair Lady, y ni me acuerdo. Me he aficionado a leer Peach Girl, y para colmo antes de ayer descubrí por casualidad el shojo de "Crimson Hero".

*** NOTA MENTAL: Pedir que me denieguen acceso también a las tiendas de comics xD

Vale, este verano no hay vacaciones fuera de Barcelona para mí, a lo sumo unos días en casa de un amigo en Madrid, estilo okupación.

A todo esto, siguiendo en mi racha de culo inquieto, si consigo encontrar la entrada (soy lo peor) del Summercase de Barcelona, este fidne estaré bailando hasta caer comatosa en cama el domingo. Con todo esto de las obras no recuerdo dónde guardé el ticket >_< xd =")

6/13/2007

Los niños perdidos


Muchos días me reconcome saber a ciencia cierta que no soy la mejor hija del mundo, y soy bastante desapegada. Así que intento ver a mis padres por lo menos una vez a la semana y llamarlos cada tanto.

Parece mentira que les vea tan poco viviendo como lo hacen a 9 minutos andando tranquilo de mi casa.

El domingo pasado fui un rato a caminar con mi madre, y pasamos por delante de mi colegio que por cierto sigue igual, el mismo color, más bonito porque está restaurado, pero en silencio porque era festivo y no habían niños.

Mi madre me dijo que ahora abren los fines de semana el patio para que los niños del vecindario puedan disfrutar de los juegos.

Y mientras lo miraba yo lo único que pensaba es que parece que fue ayer que estaba yo ahí dentro jugando, y aprendiendo y sobrellevando mis primeros problemas sociales (que se reducían a “¡Señu! ¡La Vanessa me ha pegado!”, “Mami, La Mireia no me ajunta”). Qué vida esa. Y por un momento sentí nostalgia y quería que me dejaran volver para adentro.

Le decía a mi madre que yo no me veo distinta, que no me noto diferente, y que aunque el año que viene cumpliré los treinta, no me siento para nada “mayor”. Y curiosamente, mi madre me respondió “Yo tampoco”.

Creo que en el fondo todos seguimos siendo niños, y guardamos un cachito de ilusión (exactamente no sé dónde, porque con la cantidad de mierda y problemas que absorbes al día, parece mentira que aun puedas estar ilusionado con algo).

Yo sigo siendo como era antes, solo que mi habitación ahora ya no tiene doce metros cuadrados, si no que se ha visto ampliada a cuarenta y dos, y tiene baño incorporado. Me siguen gustando los cuentos de hadas, me siguen gustando los peluches, me siguen gustando las cosas a todo color y quien pise mi casa a partir de agosto seguramente creerá que soy amiga personal de Agatha Ruiz de la Prada.

Sigo leyendo cómics, sigo jugando a juegos de fantasía, y sigo imaginando mundos plagados de dragones. Y en mi camino, encontré gente bastante parecida a mí a la que ahora tengo apego.

Les doy mucho la brasa.

A algun@s no les conozco personalmente, aunque me muero de ganas. A otras les vengo prometiendo desde hace casi un año que iré a Alicante de visita (me resarciré para San Juan). Y supongo que como ell@s queda aun más gente por conocer.

Y lo que más me gusta de tod@s ell@s es que aun conservan ese niño en su interior y no son personas grises. Aun somos capaces de emocionarnos por cosas tan “estúpidas” a ojos de la gente de a pie como puede ser un montón de ceros y unos que se transforman en un murloc rosa, o un vermis de maná.

Incluso mis padres, esos que parecen a ratos tan serios o cuya presencia me imponía el mayor de los respetos de pequeña, tienen ese sitio en su interior que les permite seguir riendo como enanos y si me descuido me quitan el ordenador para jugar.

4/12/2007

Hermano de armas, Compañero de batallas (I)

Capítulo 1 .- A la carrera

Cabalgan bajo un cielo extraño, ajenos a la vigilancia constante de esas lunas imposibles que cuelgan de la nada, embellecidas por miríadas de estrellas y el halo misterioso de una aurora boreal perpetua. Parece que fue ayer cuando sus ojos, verde esmeralda, contemplaran el paisaje por vez primera.

Cabalgan raudos, los cascos de las monturas repiqueteando contra el suelo con fuerza, con altivez, entonando un tétrico canto de guerra un paso tras otro.

Cabalgan, apretando los talones a los flancos de sus bestias, obligándolas a aumentar su velocidad atravesando el aire cargado de aromas conocidos: miedo, sudor y sangre.

Irrumpen sin aliento las murallas de la avanzada, dejando a su espalda una estela de polvo rojizo. Han cambiado sus tierras repletas de foresta por la esterilidad de unas rocas en un paisaje que les es ajeno y poco familiar.

Se encaminan sin mediar palabra alguna a la posada, en busca de algo de reposo. La figura más menuda de las dos, se acerca a una de las hamacas para descansar.

Los trolls que regentan el lugar no se caracterizan por su gusto en la decoración, prefieren los habitáculos austeros y funcionales, como los orcos, así que en Thrallmar no encontrará las bellezas ni lujos de Silvermoon, pero no importa: su piel, está tan repleta de magulladuras y cortes por todo su cuerpo que no sería capaz de distinguir ahora la suavidad de las sábanas de seda de araña. De hecho, la manta cuyo tacto en poco difiere del esparto, es lo suficientemente cálida y acogedora como para hacerla caer en el sueño.

La otra figura, más fornida, inequívocamente masculina, se sienta al borde de la hamaca de su compañera, bebiendo fervorosamente de la bota de agua draénica para recuperar la vitalidad necesaria, curar sus propias heridas, y las de la elfa que se halla dormida ya.

Con el cansancio reflejado en el rostro y un movimiento puramente mecánico, se quita el yelmo y lo deja a su lado, en el suelo. Tendrá que llevarlo a reparar, y habrá que bruñir nuevamente la superficie una vez más. Está tan magullado que no refleja ni la luz de la antorcha sobre su cabeza, pero después de haber comprobado en varias ocasiones la pericia de Rohok, el gran maestro herrero local, no tiene duda alguna de que su atavío quedará como nuevo.

Debajo de la capa raída por las inclemencias del duro viaje, lleva su caparazón de acero, vestimenta característica de aquellos que nacieron, crecieron y viven para ser paladines de Silvermoon. Emisarios de un honor corrompido, que pocos recuerdan en estos días aciagos.

Él lleva orgulloso sus armas. Él levanta su escudo para defender principios tan cubiertos de polvo para la gente como el suelo de la posada en la que descansa. Él viste su armadura en la batalla que es la única posesión que le queda en este continente vagabundo.

Sale de su ensoñación, y su pensamiento vuelve al presente, para contemplar a la compañera que tiene al lado. Levanta sus brazos en una plegaria a uno dioses simbólicos, hasta que las palmas de sus manos crepitan de energía. Lentamente al principio, y con la fuerza de un torrente más tarde, nota como la fuerza surge de él, para envolver a la elfa.

La carne rota se restaura, las heridas cesan su sangrar y cicatrizan.

La joven que duerme a su lado se despereza, con la jovialidad iluminando su rostro.

- “Tan feo como siempre… ¿Será posible que alguna vez cuando despierte podamos ver algo más que ese rostro ceniciento que llevas?” -se mofa ella en tono jocoso, después de estirarse.

- “Y tú, como siempre tan simpática, con tu encantador sentido del humor. Poco más y no lo cuentas. Deberías darme las gracias, mocosa.”

Ella lo mira realizando una burla. El paladín se gira, mientras ella le saca la lengua a sus espaldas.

- “No tengo ojos en la nuca, niña, pero te conozco lo bastante como para advertirte. Cualquier día pierdes esa lengua tuya, origen de tu perdición.”

- “Habló el entendido” -le replica-… “Pues que sepas que tu sentido de la orientación no es mucho mejor que el mío, Señor del Unicornio Despistado. Repite ahora aquello de que tu caballo no sabía el camino hasta Avanzada del Halcón, listillo”.

Un par de orcos y una troll los miran de reojo divertidos. Pelea de enamorados, piensan.

La elfa le salta encima, por la espalda, y se le sube a caballito.

- “¡Ánimo, Sardinilla! ¡Vamos corriendo a ver al intendente!” –le increpa-“Tenemos un informe que reportar, y me muero de ganas de coger la recompensa entre mis manos. Estás hecho todo un viejo, ¿lo sabías? ¡Pierdes facultades! ¡Eres tan lento que para cuando llegues, me habrán salido canas!”

Su risa cristalina resuena en la posada mientras sale a la carrera por la puerta, después de lanzarle la típica pulla a modo de reto.

No ha alcanzado el umbral siquiera, cuando un tirón de pelo la detiene a medio brinco en el aire.

- “¡Aaaaaaaaaaaaaaaaau!” –Aulla- “¡Eres un bestia! Quítame las zarpas de encima, tú hijo de una draenei apareada con enano. Tienes los modales de un gnomo descarriado, ¿lo sabías?”
- “La culpa es tuya, insolente” –le dice- “Y a todo esto, a ver cuándo aprendes a comportarte como la señoritinga que se supone que eres. Cuando voy contigo mi reputación tiembla. A este paso no se va a fijar en mí ni una elfa.” -Y rompe a correr- “¡El último en llegar es un moco de jade!”

Ella se ríe, mientras le deja ventaja.

- “Corre, chico, corre “–murmura mientras cuenta para sus adentros-. “Uno… Dos… Tres…”

Sus dedos trazan rápidamente unos signos en el aire, un aura blanquecina envuelve sus manos, para dejar escapar un rayo veloz y claro que impacta en su compañero. El elfo no tiene tiempo a molestarla con su bramido porque lo único que acierta a pronunciar es un amenazador… ¿Balido?

La muchacha se detiene a su lado, irguiéndose más de metro y medio sobre su amigo, que ahora es una bola de lana blanca y morro sonrosado.

- “Y tienes suerte” –le dice-. “¡La próxima vez igual te transformo en un precioso cerdito!”

Sigue corriendo hacia los cuarteles, pero antes de que se pierda a toda velocidad en el interior del edificio, el sufrido paladín escucha:

- “¡Breez! ¡Eres un lento! ¡Oveja el último!”

Las risas de la elfa de pelo índigo se pierden entre las piedras.

- “Cualquier día la mato… O mejor aun… Que la masacre algún bicho, que haré ver que no la salvo a tiempo… Igual hasta me cree capaz.”

El efecto de oveja desaparece. Ahora es su turno de ir a la carrera.

- “¡Saranna! ¡Cuando te pille no te vas a sentar en una semana! ¿Me oyes? De la azotaina en el culo que te voy a dar.”

Pero ella ya no le oye porque está reportando a los jefes de la avanzada, y de todas formas, él se reía tanto que no se podía entender muy bien lo que decía.

4/02/2007

Sombras


(c) Uildrim


Con un suave chasquido se abre la ventana, dando paso a una sigilosa figura que se desliza entre las sombras, agazapada cual felino en la oscuridad. Tan sólo la ondulación en las cortinas delata su entrada.

Merodea por la estancia, con la familiaridad que otorga haber estado allí más de una vez.

La luna se vislumbra por oriente, parpadeando tímidamente entre nubes que ocasionalmente protegen al intruso, o a capricho lo desamparan delatándolo al fulgor.

A un escaso metro de la ventana, en la cama cercana descansa un bulto entre las mantas, la mano colgando cerca de la mesa de noche de la izquierda.

La figura se gira para dar la espalda a la luna. ¿Quién querría observarla, estando aquí? ¿Quién querría mirarla, teniéndole en frente a él? Se arrodilla despacio al lado de la cama, silueta recortada en la luz blanquecina que traspasa la ventana.

Con cariño, extiende la mano para destapar suavemente el rostro del durmiente. Con dulzura, l e estudia, le contempla… Le duele tanto mirarle… Y sus ojos empiezan a escocer. No debería permitirse sentir nada.

Mira frente a la cama. A dos metros escasos un armario con recuerdos sobre el altillo: muñecos de tiempos lejanos, de aquellos tiernos años de infancia, cuando todo era alegría y despreocupación. Se pregunta… "¿Dónde estará el regalo que le hice yo, aquel irrisorio gato de peluche?" Pero solo alcanza a distinguir un viejo y pequeño oso de trapo que le devuelve su mirada vacía, desde las alturas.

La distracción dura un breve lapso de tiempo.

Poco a poco, lentamente, esperando que en cualquier momento fuera a despertar, acerca su mano para acariciar esa mejilla tan familiar y tan extraña a la vez. La mejilla de alguien con quien antaño compartiera el lecho. La mejilla de alguien que ahora es un desconocido para ella.

Recorre el contorno limpiamente, con el pulso tembloroso y la certeza de saber que el contacto con cada milímetro de su piel, es un dolor agónico para su espíritu. Cientos de recuerdos encerrados claman por salir con la fuerza de un huracán desatado que a duras penas puede contener.

Nunca le pareció la mejor de las ideas apartarse de su vida y contentarse con observarle desde lejos, resguardada entre las sombras como la asesina en la que él la convirtió. Sí: porque ella era pacífica, porque ella era inocente, y porque aprendió el oficio que él ejercía a la perfección.

Por eso está esta noche aquí, aprovechando su descuido. Porque aprendió bien de su maestro y le superó. Dicen que no hay nada más peligroso que una mujer herida, rechazada o despechada. Ella es las tres cosas a la vez…

Secretamente anhela que en algún momento despierte y la detenga por favor, aun sabiendo que no será así.

Rodea la cama sin dejar de mirarle, recordando cómo era dormir a su lado. Es tiempo ya de que esto acabe, de ser libres nuevamente.

Los dos son ahora asesinos.

Los dos lo saben. En su situación él haría lo mismo, porque él, también comprende.

No pueden dejar nada a sus espaldas, ni un sentimiento, ni una debilidad.

Y solo existe un camino posible.


****

Ya no brilla la luna en el cielo encapotado, ya no entra la luz en la habitación. Las cortinas serpentean de nuevo al borde de la ventana.

Se marchó por donde vino, pues ya nada la retiene más aquí.


****


Se despierta con un escalofrío en el cuerpo, con un ligero espasmo. La humedad se cuela en la habitación con la misma facilidad que penetra su cuerpo, mientras se cuestiona cómo es esto posible.

Los postigos de la ventana golpetean al son del viento que se ha levantado. No recuerda haberla dejado abierta, pero tampoco se molesta en acercarse, prefiere quedarse contemplando el techo, escrutando los rincones de un mar de recuerdos.



El insomnio le acecha cual lobo hambriento sin intenciones de soltar a su presa, y es entonces cuando percibe algo que pensó que no volvería a sentir jamás.

La edad le ha vuelto descuidado. Eso, y las cervezas en la taberna de la noche anterior. Aun puede recordar las risas de la joven posadera, exuberante en plena edad de merecer. Ha visto tantas como ella… Ha tenido tantas a sus pies, que ha perdido todo el interés por la caza.

Sin embargo, esa fragancia que flota en el aire, le atrapa como jamás podría hechizarle otra cosa en el mundo. Ese aroma fresco que tenía olvidado en algún rincón de la memoria.




Sus labios dibujan la mueca más parecida a una sonrisa que son capaces de formar. No es la primera vez que ha venido a merodear mientras él duerme y se cree al amparo de la noche. Pero la deja hacer. La deja continuar con sus visitas nocturnas, la última de ellas, hace dos años.

Ella cree que no se da cuenta de que ha venido, pero él sigue siendo el maestro, y el maestro siempre guarda trucos en su haber. Sabe perfectamente que si despertara, ella huiría y entonces, para detenerla, él se vería obligado a decirle…

¿A decirle qué?

Realmente no sabe qué palabras le habría de dirigir. No son amigos, no son amantes, no son compañeros de aventuras. Pero tampoco son enemigos.

El mejor asesino del reino es tan sólo otro cobarde que no podrá jamás demostrarle nunca, a la que ha sido seguramente la única mujer que ha amado, que la necesita junto a sí.

Porque él, es un alma solitaria. Porque él, es un fugitivo. Porque él, quiere ser libre y vivir sin ataduras.

Por eso, aunque tres veces lo intentaron, tres veces la dejó con la única excusa que fue capaz de formar su mente privilegiada: "por que tú te mereces algo mejor que yo". Cuando lo único que podría decir en honor a la verdad es: "porque tengo miedo de ti, y de caer en tu embrujo". Así que simplemente, hace lo que todo bueno asesino sabe hacer: huir con el mayor de los sigilos, sin volver atrás.

Mas, aun así, aunque el orgullo le domina, se hace el dormido para ni que sea, notar su presencia. Porque en cierta forma le colma de calidez saber que el tiempo pasa y ella se preocupa por saber de él.

¿Cuándo volverá? No lo sabe, pero volverá a "dejarse" la ventana mal cerrada, para que su díscolo felino pueda pulular, creyéndose a sus anchas.



****

Se incorpora en la cama para desperezarse, y es precisamente en ese gesto, cuando su brazo está cayendo, que su mano encuentra algo sobre la mesita. Con curiosidad recoge tantea. Parece un estuche alagartado, envuelto por una funda de terciopelo suave al tacto.

Sentado en la cama, y levemente sorprendido, coloca el paquete en su regazo, mientras lo inspecciona con la clara luz del amanecer. Nunca en visitas anteriores había dejado "tarjeta".

Con cuidado introduce la mano dentro del sobre, para sacar a relucir un pliegue de papel atado con cinta de seda azul.

Se recuesta acomodándose contra el respaldo de la cama, mientras despliega el papel, y empieza a leer una palabra tras otra, la carta que le ha dejado.



Sé que te extrañarás de recibir esta carta, ha pasado ya mucho tiempo, pero aun así no he dejado nunca de estar a tu lado como una sombra, de la única forma que me he atrevido a acercarme a ti. Acechándote escondida siguiendo tus pasos allí donde fueres.

Siempre has sido, eres y serás, una persona muy importante para mí. Te mentiría si dijera lo contrario. Y precisamente por eso, eres mi mayor debilidad, mi talón de Aquiles, la bomba que hace explotar mi control.

Eres, sin lugar a dudas la persona que más he querido en esta vida, y serás la persona que recuerde el día que cierre los ojos para dormir por última vez, mientras los dioses me acogen en su seno. Tú que tal vez lo intuyes, no tienes la certeza, y por eso puedes vivir tranquilamente. Pero yo vivo cada día con la carga de saber que no volveremos a estar juntos como antes nunca más.

No hay nadie como tú, con tus cosas buenas y tus cosas malas. Te tildan de huraño. De persona tajante, prepotente y con mal carácter. De bebedor y mujeriego empedernido. No seré yo quien niegue todo eso, pero puedo decir que he visto mucho más, y la intuición femenina me ha enseñado muchas más cosas sobre ti de las que me has explicado jamás.

Cuando estábamos juntos yo te escuchaba con el corazón, no con la cabeza, por eso vi muchas cosas que los demás jamás podrían intuir.

Eres fuerte, pero ocultas también tu debilidad de los demás. Te volviste roca, y en ocasiones te reías de ti mismo para que no lo hicieran otros. Yo creo que ese fue el camino que te llevó a ser el asesino que eres hoy. No te culpo, no me importa, porque tú estás hecho de todas esas cosas y quizás por todo eso, por tu pasado, por tu necesidad de cariño me enamoré de ti perdidamente.

Si tu me hubieras dicho "Vamos al infierno", no habría habido fuerza en este mundo capaz de impedirme acudir a tu lado. Siempre he tenido confianza plena en tus capacidades, y en tu inteligencia. Me fascinaste cuando nos conocimos, y me fascinas aun hoy.

Hemos pasado por muchas aventuras. Nos unió el destino y nos separaron las circunstancias. Éramos jóvenes y teníamos muchas cosas por hacer. Nos separaron también el tiempo y la distancia.

Los años pasan, y han pasado también muchas personas por mi cama, como sé que lo han hecho por la tuya, y tengo que decirte, que tu último intento con la tabernera anoche estuvo bastante falto de decoro. Pero cuando estoy sola, la única que recuerdo eres tú. Te reirías si supieras, que tu retrato aun preside la repisa sobre mi cama. Un viejo retrato robado de nuestros tiempos de aprendices, que me regaló un amigo común, sin que tú lo supieras, porque estaba seguro de que me haría ilusión.

Lo miro, y te recuerdo. ¿Te sorprende que tenga algo así sin tú saberlo? He indagado mucho sobre tu pasado. Encontré tus viejos escritos, encontré tus viejos dibujos, que aun miro cuando siento nostalgia de tu persona.

El tiempo pasa, y lo que yo recuerdo es mitad realidad y mitad fantasía, pues siempre te tuve idealizado. Proyecté sobre ti mi ilusión y te transformé en un ser perfecto de cuento de hadas. Como aquellos que nuestros padres nos contaban.

Cuando nos separamos la última vez, estaba convencida de que ya no volvería a caer en la trampa y podría seguir mi camino. Pero mírame, esta noche he venido a tu casa, me he colado en tu cuarto por la ventana, aquella que una vez señaló el principio de la mañana y que era tiempo ya de que me fuera. De tu casa, y de tu vida.

Me mentí a mí misma. Los años se suceden y siempre he estado a tu lado de alguna manera. Cuando me faltas, te busco.

No puedo separarme de ti. Pero es una tortura tenerte en mi mente cada día. Es enfermizo. Te he perseguido sin que te dieras cuenta, hasta el fin del mundo, y donde tú has estado, de un modo u otro yo estuve contigo. Siempre he encontrado pajaritos que cantaran para mí tu canción.

Necesito borrarte de mi vida, para ser libre de nuevo. Necesito volver a empezar. Necesito que desaparezcas, y por ese motivo vine esta noche escondida en las sombras, pues la única solución es la que los dos conocemos, porque parece que ya no tengo vida propia.

He estado a tu lado siempre que me has necesitado, me convertí en tu mano derecha para poder vivir contigo. Aprendí a asesinar, cuando yo siempre he valorado la vida, pero la tuya vale más que ninguna. Más incluso que la mía propia. Los dos sabemos que por ti he hecho las peores cosas que se podrían hacer por nadie. En cierta forma, debes estar orgulloso.

A tu lado levanté la Familia, por ti conquisté una ciudad. Por ti he matado y mataría de nuevo una y mil veces. Porque lo que me ha hecho siempre más daño es verte sufrir. Nunca soporté bien ver que te hacían daño, me dolía más que si me clavaran un cuchillo en mi propia carne.

Te he defendido, te he protegido siempre, salvo aquella vez.

Aun hoy puedo recordar esa noche funesta, en que te retaste en duelo y lo teníamos todo preparado para hacer caer a ese pequeño traidor que teníamos entre los nuestros, hasta que nos descubrieron y me dejaron incapacitada.

Me obligaron a contemplarlo todo.

Tuve que estar a tu lado, no para salvarte, si no para verte caer ensangrentado en el suelo, sin poder hacer nada más que coger tu cuerpo roto en mis brazos y llevarte donde te pudieran sanar.

Perseguí a esa sabandija y la apuñale con furia como nunca antes, todas las veces que pude clavar mi veneno en su cuerpo, hasta quedar vacía de rabia cobrando así mi venganza, su vida por tu sangre.

Ese día nos marcó a ambos: yo descubrí que ya no tenía el control, y que era incapaz de seguir siendo yo misma si estaba a tu lado, porque si no estás a salvo me vuelvo furia. Tampoco tú volviste a ser ya el mismo.

Cuando te curaste ya no eras el de siempre. Te habían derrocado. Ya no eras el número uno. Te habías roto, y perdiste el interés hasta que un día te fuiste.

Yo sabía que ese día se acabó todo y querrías irte para volver a empezar, porque siempre has necesitado ser el mejor, y tener el control. No soportas la derrota ni la humillación.

Controlar los entresijos de la ciudad ya no importaba sin ti. Aguanté un año y lo dejé todo atrás para buscarte: amigos, familia, riquezas, amantes. Y desde entonces voy tras de ti de ciudad en ciudad siguiendo tus pasos.

La última vez que vi tu rostro fue aquí mismo, donde te dejo esta carta. Te abracé hasta quedarme dormida. Era feliz, ¿sabes?

Esta noche he venido a poner fin.

Últimamente sentía que si no me libraba de ti, no podría hacer nunca mi vida y te perseguiría allí donde fueras, condenada a ser un cascarón vacío y obsesionado, como cuando tenía veinte años.

Vine a traerte el dulce sueño que has regalado a tanta gente, no te queda tampoco mucho tiempo por lo que veo. Te has vuelto descuidado, y cualquier día entra alguien menos agradable que yo por tu ventana. Tienes muchos enemigos y tu nueva banda a veces duda de tus dotes de líder. Eso es peligroso.

Pero cuando te vi dormido, y acaricié tu rostro, y sentí nuevamente el calor de tu piel me di cuenta de lo absurdo de mi iniciativa. Soy una cobarde, no me he atrevido a clavar la daga en tu corazón, como tampoco he podido borrarte de mi mente. ¿Qué esperanza me queda ya ahora, que me doy cuenta que el fuego sigue ardiendo en mi interior como si fuera ayer?

Porque no puedo matarte, he hecho la única cosa que es capaz de purgar mi ansiedad, y ha sido escribirte esta carta, para decirte lo que creo que tal vez ya sabes, que aun te quiero, que aun sigo a tu lado a pesar de la distancia, y que sigo velando por que estés bien aunque nuestros caminos se hayan separado.

No sé cuando volveremos a cruzarnos, siempre he sido yo la que te ha buscado, y sé que no va en tu forma de ser seguirme donde yo vaya.

Antes de irme, quiero dejarte un recuerdo, una vieja daga encantada que encontré entre los restos destrozados de golems en una antigua ciudad. Tú la sabrás utilizar mejor que yo, como en los viejos tiempos. Que sirva para devolverte tu fortaleza, y para que tal vez alguna vez te acuerdes de mí, porque yo no puedo olvidarte.

Te dejo también una rosa, mi asesino, como tú dejabas a las víctimas antiguamente, antes de entonar un canto por sus almas.

Soy probablemente la primera persona que hayas “matado” y vuelva para devolverte el detalle.



Recostado contra el cabezal de la cama, siente un escalofrío que le recorre la columna vertebral. Una necesidad imperiosa le empuja a tantear sobre la mesita hasta encontrar el papel de fumar y el tabaco. Lía rápidamente un cigarrillo, y lo prende. Esta maldita mala costumbre algún día acabará con él. A veces ha sufrido ataques de tos, debidos a su hábito malsano de fumar. Pero de algo hay que morir, y visto que hoy le han perdonado la vida, va a intentar que el tabaco termine lo que ella no pudo acabar.

Con lo feliz y tranquilo que vivía él, haciendo ver que no sabía nada… Pero esta carta ya no le permite regalarse ese lujo que es vivir bajo la máscara de la ignorancia.

No quiere la carga de tener a nadie detrás, no quiere ligarse a ninguna mujer… Y sin embargo no puede dejar de pensar en ella. De recordarla en la cama, de recordar su perfume (que aun flota en el aire esta madrugada).

Él, frío y calculador tampoco admitirá nunca que la ha echado de menos. Puede que no la haya buscado, pero sabía que nunca le haría falta porque ella siempre ha sido capaz de encontrarle.

Se despereza tranquilamente, se arregla y se viste para salir. Ha empezado un nuevo día y tiene muchos encargos por realizar.

Cuelga una faltriquera en el cinturón, donde deposita la flor. Al cerrarla, tantea para asegurarse como un niño pequeño, de que está allí donde la acaba de colocar.

Recoge la daga para observarla con detalle. Esa mujer está loca, pero siempre ha sido así, con sus regalos excéntricos o caros, y en ocasiones ambas cosas. No puede negar que le ha tratado siempre como a un rey, y le ha procurado lo mejor que ha estado en su mano. “Esta daga es excelente. Su buen gusto no ha cambiado” sonríe, mirándose al espejo.

Suspira dándole la última calada a su cigarrillo, y baja a la taberna a refrescarse la garganta.

En el camino, la jovencita de la noche anterior se le acerca contoneándose a la par que se inclina alegrándole la vista. Pero ha perdido el interés. Mujerzuelas hay en todas partes, pero él tiene una pantera negra que sigila en la oscuridad.

Se marcha tras engullir la cerveza ignorando por completo a la hija del posadero.

****

Con un ligero clack una ventana se abre a plena luz del sol. Una figura duerme descansando sobre el jergón, el cabello suelto enmarcando su rostro como si de un cuadro se tratara.

Él se acerca, a contemplarla. “Con lo bonita que está callada, y cuando duerme…” piensa mientras sonríe con su mueca típica.

Se agacha, para darle un beso en la mejilla, pero se contiene, y hace lo que ha venido a hacer esta mañana -a parte de morir por la resaca-, que es dejar un ramo de rosas en la almohada. Para ella no hay rosas negras, hay rosas rojo carmín. No tiene armas que regalarle, su mejor daga es la lengua afilada de serpiente que ha entrenado desde la niñez, pequeña desagradable.

Así que le deja lo único que tiene cierto valor para él, un sello que guarda desde la infancia, con la inicial que sus nombres comparten, y sabe que a ella le ha hecho siempre ilusión tener.

Se marcha por donde ha venido, alejándose lo suficiente para treparse a un árbol desde donde contemplarla sin ser visto. Saca un pequeño caramillo de su bolsa, entona una melodía fúnebre, no sabe por el alma de quien, si de ella, de él, o tal vez de ambos.

No sabe si volverán a estar juntos, pero tiene la certeza de que están condenados a perseguirse, por lo menos un tiempo más, así que hoy su caramillo tiene un sabor amargo, y entonar la música le duele más que cualquier puñal que ella pudiera clavarle entre las sombras.




3/21/2007

No hay dolor...

… El dolor es la pequeña muerte que mata la mente.


Pensando: Dios mío... No puedo con mi alma =_(

Madre mía… No me lo creo ni yo.

Puedo decir que ya llevo tres semanas de gimnasio, y aunque las dos primeras eran bastante Light, esta ya empiezo a notar que me duele todo… Hasta partes del cuerpo que pensaba que no tenía…

No tengo derecho a quejarme, porque pago para que me hagan sufrir y me pongan en forma xD, pero la verdad es que estoy muy contenta y pienso que el dolor trabaja para mí.

Para quien se piense que en la sala de máquinas (aun no me atrevo a pisar las de aeróbic), solo se hacen pesas… ¡ERROR! Me han puesto a hacer unos ejercicios con una cosa que se llama Bosu, que es como media pelota… Que vamos… Casi todo de equilibrio.

Lo peor es que para intentar hacerlo bien, me pongo delante del espejo, para vigilar de no doblar mucho la espalda, que después me duelen las lumbares… No puedo con ello: me pongo a reír nada más verme. Porque pongo cada cara de sufrimiento… Que quien me mire seguro que se parte también.

Sinceramente, tengo que reconocer que me da mucha vergüenza mirarme en un espejo. No entiendo muy bien porqué. No me pasa cuando me peino y eso… Pero verme de cuerpo entero, haciendo algo tan ridículo como equilibrios encima de esa media pelota… Me provoca la risa… Y claro, lo peor es que me veo riendo y es un bucle.

Reírse y mantener el equilibrio, son cosas incompatibles.

Por otro lado, me he dado cuenta que el equilibrio tiene mucho que ver con la forma física (ya, gallifante para mí). Pero como nunca me había ejercitado no me había parado a pensar en ello.

Me cansa mucho según qué ejercicios, porque los músculos no tienen la fuerza necesaria ni el aguante, para soportar esos veinte segundos con una pierna en el aire, o lo que sea.

Así que supongo que poco a poco iré mejorando.

Por otro lado, mentiría si dijera que no me está sirviendo para nada. Hace semanas que duermo de coña y que no me duele la espalda ni las cervicales por estar sentada diez horas en una silla de la oficina. Y eso solo, ya es un gran progreso. Pero cuando me miro al espejo, y no me río pienso… Joder, qué buena que estoy xD

También estoy contenta con la piscina. La semana que viene tengo mi cuarta clase y se notan mucho los progresos. Me sigo cansando cuando nado, pero empiezo a aguantar más, y a defenderme en diferentes estilos. Calculo que para octubre ya lo tendré bastante dominado.

Y por otro lado, tengo planes de vacaciones para Semana Santa ^^

Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii *^-^*

Vacaciones en Semana Santa en Gandía, cuatro días en la playa, con 4 desconocid@s y un conocido (o algo así, más bien yo le llamaría “mártir” xD).

Debe ser la época de autoinvitarme, porque el año pasado por estas fechas ya me estaba autoinvitando a la Fórmula Uno… Y este año me autoinvité a un apartamento en la playa. Será el efecto "primavera".

Sinceramente, por el precio está genial, y ya tengo los billetes reservados. Ahora solo me queda recogerlos al salir del trabajo ^^

No tengo grandes planes para esos días, más que nada marmotear, ver la tele, salir a la playa, leer libros y cotorrear un rato haciendo vida social. Recargar pilas, que se dice =)

Porque la verdad estos días entre el trabajo, el gimnasio y el WoW, ya no puedo más. En serio: el gimnasio me agota.

Primero pensaba que era un problema de falta de sueño provocado por irme a dormir a las dos de la mañana después de una sesión intensiva de WoW (¡hoy no me voy sin haber subido a 53!)… Pero llevo dos días durmiendo más o menos pronto y no hay manera. Simplemente mi cuerpo que me pide paz.

A parte de esto de Gandía, que surgió de la nada, tengo un par de viajes pendientes que espero poder hacer estos meses en los que tengo la agenda disponible.

Me hace ilusión irme unos días a la playa *^-^* ¡Kyaaaa! *^-^*

Es el primer viaje que hago en siglos, por mi cuenta.

Hay que disfrutarlo *^-^*

Además, me dijo Nashiel que ella igual también se pasa unos días por Gandía, de manera que podremos ir a romper pistas por allí, que mis próximos planes oficiales de baile son para julio, en el Summercase de Barcelona. Siempre me han comentado que está muy bien, así que este año podré verlo por mí misma ^^

Me da que hoy es otro de esos días de dormir pronto =_

(Ánimo yo, tengo que subir a 53, ánimo)

Manual rápido para el cuidado de su gato en vacaciones

(c) Roman Gunyavy


Estimado señor, aquí le dejo unas cuantas instrucciones que se serán de utilidad para el cuidado de su felino (temporal) durante esta Semana Santa.

Ante todo, darle las gracias y premiar su coraje por haber tenido la buena voluntad de adoptar nuestra fierecilla en esos cuatro días que quizás se le lleguen a antojar eternos.

Este que le dejo, no es un gato “chic”, ni “pijo”, es simplemente: raro.

Partiendo de esa premisa, lo entenderá todo con mayor agilidad. Verá que tiene hábitos curiosos para un felino, como la lectura. Quiere hacer creer que sabe leer. Ante tal situación, Ud. lo deja con su libro y el mishino, tan feliz.

También gusta del agua, pero no de que lo lancen a ella. Caso de ir a la playa, espere a que se meta en el agua por propia voluntad. Padeció traumas infantiles con un río.

El gato le será remitido por paquetería Express, mediante tren y arribará a la estación de Valencia en la mañana del jueves 5 de abril, a las 10.00h. Es suficientemente inteligente como para llegar a la localidad de destino (Gandía) por sus medios). No obstante, sería una crueldad dejarlo cargando con su ajuar (lleva en su/s maleta/s todo lo imprescindible para su estancia).


Hábitos diarios:

El gato no es alérgico a ningún tipo de medicamento, ni padece enfermedades graves, ni tipo alguno de alergia. Está sano y fuerte como un roble. Se lo entregamos en perfectas condiciones y esperamos lo devuelva en el mismo estado: sin chichones, ni arañazos, ni traumas psicológicos.

Duerme aproximadamente ocho horas al día, a veces más, a veces menos, y de tanto en tanto gusta de echarse la siesta. No molesta por las noches, y que hayamos observado no ronca, ni es sonámbulo. Aun así, nos consta que a veces habla solo cuando duerme.

Si se despierta antes que los demás por la mañana, suele estar delante de la televisión, viendo dibujitos animados, o leyendo un libro. En muy extrañas ocasiones, cocina (ya le advertimos que era un gato “raro”).
Es muy plasta y habla mucho, eso ya se lo adelanto. Dicen que es capaz de hablar incluso debajo del agua, pero no hemos hecho la prueba todavía. No descartamos hacerla en un futuro no muy lejano.

Si por cualquier cosa se cayera al agua, no sufra, sabe no hundirse. En la actualidad está apuntado a clases de “no hundimiento” profesional.

Es muy friolero y acusa las bajadas de temperatura.

En cuanto a sus hábitos nocturnos, le encanta salir de noche, si es a bares musicales con música de pachangueo, pero especialmente dance.



Hábitos alimenticios:

Podríamos decir que es “sibarita”, pero vamos a dejarlo en “excéntrico”.

No ingiere lácteos, a excepción de:

o Flanes de huevo con bizcocho de miel, marca Reina
o Queso de oveja muy curado
o Queso parmesano (en cantidades industriales)
o Queso Gruyere en barra (para sándwiches)
o No toma yogures, ni natillas, ni otras porquerías del estilo.

Frutas y verduras:

o No es especialmente amante de las verduras, no obstante tolera: alcachofas (al horno), lechuga, tomate, maiz, remolacha (en cantidades industriales, natural y sin vinagre), zanahorias, guisantes, y alguna que otra cosa más.
o No come: endivias, ni escarolas, ni alcaparras, ni alimentos con deje amargo.
o En cuanto a frutas: fresas, manzanas (starking, no ácidas), plátanos, kivis, mandarinas (alguna vez), uvas (preferentemente moscatel).
o Le gustan las ensaladas de patata (patata, remolacha, atún, maíz, huevo y mayonesa; patata, perona –judia verde larga-, huevo y mayones).

Carnes:

o Ternera únicamente. No buey, no caballo, no cosas raras.
o Pescados: come en pocas ocasiones. Amante del atún en conserva de oliva (marca Cuca). Le gustan los calamares a la romana o a la plancha con ajo y perejil (menos las patas).
o Mariscos: come alguna vez que otra, especialmente le encantan las tallarines a la plancha

Otras peculiaridades:

o Aborrece el vinagre, en las ensaladas utiliza limón en su defecto.
o Adora los dulces y el chocolate con leche (no chocolate negro, ni blanco).
o Ketchup preferentemente Heinz. No toma mostaza salvo raras ocasiones.
o Especialmente amante de la comida italiana.
o No bebe Pepsi, solo Cocacola.
o No toma agua con gas
o No toma alcohol
o Le gusta el pan bimbo
o Solo come mayonesa preparada por él mismo



Habilidades extra:

Nuestro gato tiene aficiones extrañas y se define a sí mismo con lo siguiente:

  • +2 a carisma

  • +2 a adormecer con verborrea

  • +2 a cocina

  • +2 a fiesta nocturna en garitos decentes

  • -3 a bebidas alcohólicas

Para más detalles, contactar con la dueña.

Muchas gracias por su amable ofrecimiento de hacerse cargo de nuestro gato en estas vacaciones, y que Dios le ampare.

P.D.: Un buen trozo de chocolate a tiempo, cura todos los males.

3/14/2007

No puedo perdonarte

(c) Enayla - Linda Bergkvist

Y creo que tampoco quiero.

Te diría que lo siento, pero no sería verdad en absoluto. No puedo perdonarte, ni lo siento tampoco.

Jamás entenderé el porqué de las mentiras, en su mayoría gratuitas.

Me has dado los mejores años de mi vida, pero ahora mismo siento que gran parte de ellos han sido una quimera.

Me has ayudado muchas veces, y has estado siempre a mi lado. Te doy las gracias. Pero ahora, que miro todo a través de unos ojos diferentes, no distingo la realidad de la ficción.

No dejo de recordar las cosas una y otra vez, y revivir escenas de cosa que ya han pasado... Ahora las interpreto diferente.

Me siento un poco rara… Pero aquel día, cuando leí aquello, moriste para mí. No eres la persona que yo conocía, no eres la persona que creí conocer, y no sé porqué hiciste todo lo que hiciste.

Eras mi amigo. Yo jamás te vi ni te veré de otra manera. Un amigo, no hace lo que tú has hecho, porque ese tipo de cuestiones no han lugar en la amistad. No son necesarias.

No puedo perdonarte tampoco por algunas cosas que me han hecho daño. Me hiciste creer durante mucho tiempo, que algunas cosas eran culpa mía… El día que no estaba en mi casa porque había salido, y se supone que veníais a buscarme en coche para ir de fiesta de noche, el día que se supone que alguien vio cierta conversación por msn sobre cierto pastel que dije que iba a hacer Rita…

Me hiciste creer que todo aquello era cierto, para tener un subterfugio y evitar algunas presentaciones incómodas y, hoy por hoy, imposibles. Me hiciste creer tres o cuatro años que eso era tal cual. Y era mentira. A mí me dolía haber hecho esas cosas y haber causado problemas. Y tú, jamás dijiste nada. ¿Cómo pudiste?

Eras un modelo a seguir. Eras esa persona con la que, si alguien se metía, yo te denfendía a muerte. En tu mentira, al yo creerte, te elevé por encima de todas las cosas: mi familia, mis amigos, mis trabajos, mis parejas…

Te tenía envidia sana por tener todo aquello que yo no tenía y que tal vez, jamás iba a llegar a tener. Lloré mil veces pensando que no iba a llegar nunca a ningún lado… Como tú habías llegado. Me desesperaba pensar que iba a morirme cobrando dos mil euros al mes.

No puedo entenderte. No puedo entender muchas cosas que se han dicho. Mira que lo he intentado, pero no puedo.

Siempre pensé que, si alguna vez me faltabas, me iba a morir de la pena. Hoy me faltas, y me da lo mismo. Sigo adelante, sigo caminando. Como diría Bécquer: El muerto sigue en pie.

Pienso algunas veces en ti durante el día… Me vienen flashes uno tras otro, y es un bombardeo molesto. Encuentro terceras y cuartas lecturas en todo lo que ha pasado.

Sabes que no suelo arrepentirme de las cosas… Pero me da rabia, y sí, me arrepiento de haber hecho algunas cosas que de otra manera no habrían tenido lugar. Conoces cosas de mí que tal vez no tenías derecho a conocer, sabiendo lo que sé hoy por hoy.

En tu defensa, dijiste que las mentiras no nos afectaban… No lo veo así. Los días pasan y a más cavilo más crece mi rabia.

No me he molestado en llamarte, no me he molestado en escribirte, no me he molestado en buscarte y evito los sitios comunes.

También estoy enfadada con ellos, que lo sabían, y lo intuyeron todo este tiempo… Y nadie me dijo nada por temor a lo que pudiera pasar. Lo sabía incluso la mujer a la que más rabia le he tenido en esta vida, y tuvo que venir ella a consolarme por teléfono. ¿Te imaginas mi amargura? Incluso ella, lo sabía. Me muero ante la simple idea, que al mirarme me tenía lástima por mi fe ciega en tu persona. Es humillación pura.

Y en cuanto a lo de ellos... Lo acepto, porque antes que míos, eran amigos tuyos. Pero tampoco les perdono.

Me conoces, yo no olvido. Y esto sabes perfectamente que no va a ser la excepción. Y como me conoces tan bien, sabes perfectamente además, que cuando llego a este punto solo quiero romper con el pasado, tirarlo todo a la basura, borrarlo, y hacer ver que no existió. Así soy yo: lo que me hace daño, lo rompo.

Me siento traicionada, ¿sabes? Por la única persona que pensé que no lo iba a hacer jamás. Por esa persona que pensé que estaría ahí toda la vida.

Recuerdo una vez, que te dije que no me podía fiar ni de mi padre, y me dijiste que de hecho no me tenía que fiar de ti tampoco… Y te miré… Y te dije riéndome que eso ya era el recolmo. Que el día que no me pudiera fiar de ti, apaga y vámonos… ¿Qué jodido, no? Era cierto. Lo decías en serio. Y yo, imbécil de mí, no me di cuenta.

¿Grito de auxilio o advertencia para el futuro?

Todas esas cosas… Esos regalos que te hice y que eran para que se los entregaras a otras personas… Supongo que los tienes tú guardados… Todo este tiempo, los libros que te dejé para otras personas, los tenías tú… ¿De dónde salían los pasteles de chocolate?

Me da rabia… Recordar aquella vez que me hice la permanente, porque se me giró la pinza. Y me dijiste, si te tiñeras de rubio serías igual que ella. Ahora voy recordando cosas y las detesto. Yo elijo quien soy y cómo visto.

También recuerdo cuando se me dio por cambiar de forma de vestir… Y me decías siempre ella se vestía así…

Tengo la extraña sensación de que jugabas a Pigmalión y Galatea. Un tanto masoca, por eso, crear una Galatea que sabes que nunca va a estar contigo.

Pero lo que me da más rabia por encima de todo, es pensar que tal vez, y solo tal vez… Le hayas podido decir a tus padres que yo era tu pareja… Porque a fin de cuentas, era la única persona que veían con asiduidad que iba a recogerte… En mi demencia, se me ocurre que de ahí, quizás el que nunca nos cruzáramos a tu familia… Para no responder preguntas incómodas.

Y sinceramente te digo, que si esto fuera así, y ojalá no tenga razón… No querría verte la cara en MUCHO tiempo, donde “mucho” tiende a infinito. Porque me jodería lo indecible pensar que he sido todo este tiempo la pareja de alguien sin saberlo.

No sé dónde está el límite de las mentiras y las verdades… Pero no voy a perdonarte. No voy a olvidar nada de esto, y no creo que se me pase en un futuro próximo. Tú, que me conoces, sabes que ésta es de esas cosas, que hacen que me aparte de la gente sin dudar.

Alguna vez he pensado en llamarte… Pero ahora mismo no tengo nada que decirte. Y alguien me dijo una vez “ante la duda, no hagas nada”... Y nada hago.

3/01/2007

Redecora tu vida

Estoy encantada porque ya se empieza a notar la primavera en el ambiente, y hoy hace un día fantástico y maravilloso, muy soleado.

Parece que esta es una estación de cambios, porque desde que empezó enero, no dejo de hacer cosas nuevas, y modificar puntos de mi vida. Como los gusanos de seda, que en algún momento eclosionan y se vuelven mariposa (fea, pero mariposa al fin y al cabo, oiga).

La mayor parte de las cosas, han sido para mejor. Otras… Ya se verá.

Me he pasado los últimos años de mi vida, compartiendo la existencia con alguien, como si de un gemelo se tratara. Acostumbrada a pensar siempre con dos cabezas en vez de una, a verlo todo desde dos puntos de vista diferentes, y ahora por cosas de la vida, esto ha dejado de ser así.

Es una sensación curiosa. Es como haber tenido dos brazos, y de golpe y porrazo, quedarte sin uno de ellos.

Este cambio, creo que aunque súbito e imprevisible, hará que tenga que madurar en aspectos que quizá no había trabajado nunca. Por ejemplo, la seguridad en mí misma, en ciertas cuestiones.

Ahora que mi brazo izquierdo está off, y no sé cuándo volverá, me doy cuenta de lo mucho que me había apoyado en él, y lo dependiente que era, siempre mirando por su aprobación, e intentando sacar de él la seguridad que yo no tenía.

En ese camino, no me di cuenta de muchísimas cosas que hoy, resultan obvias. Llevo pensando mucho (cómo no), desde el domingo. Reviviendo recuerdos uno tras otro, para dejarlos encajar en un puzzle muy curioso. Y a la vez que encajan, pienso sobre lo que he hecho en estos años.

Muchas veces he llorado –también, “cómo no”- desesperada ante la perspectiva insoportable de no llegar a ser nadie en la vida. Aunque visto hoy es algo estúpido, porque primero tendría que definir que es “ser alguien en la vida” para mí.

Tenía a mi brazo izquierdo idealizado. Tan idealizado que cualquier comentario ofensivo era mutilar-matar-destruir. Era mi modelo. Ahora ese modelo no está, porque necesita unas buenas vacaciones, pero me ha dejado muchas cosas buenas /y algún mosqueo). Quienes pensaban que esto pasaría tarde o temprano, y que incluso Atlas se agota de llevar el mundo a su espalda, no me lo dijeron. Me dijeron que, de haberme insinuado que esto iba a pasar, no me lo hubiera creído de todas formas.

Tenían razón. No me lo hubiera creído.

La semana pasada, ajena a todo esto, me había apuntado al gimnasio, después de muchas tribulaciones. Había intentado dos veces en los últimos cuatro años hacer deporte, pero fueron intentos fallidos. En ambos casos, necesité ir con alguien más, porque sabía que si no, no iba a acudir.

La diferencia en esta ocasión, es que yo sola llegué a la conclusión de que quería ir, y que iba a ir sola. Hacer cosas sola no es tan malo. Y quizás, es necesario. Estoy demasiado acostumbrada a hacer las cosas con alguien siempre… Tengo que ver que puedo hacer algo por mí misma.

Así que fui, me apunté, y me cogí entrenador personal de paso, para los momentos de flaqueza. Treinta y cinco euros la hora, hace que te plantees no acudir un día.

¿Cómo llegué a la idea de que tenía que ir?

El verano pasado me entró una paranoia. Resulta que la parte de mi cuerpo que menos me gusta, son mis pies… Ya sé que son alucinaciones mías, pero… Y claro, a ver quien no se pone sandalias en verano… Así que decidí ir cada mes a la esteticien a que me hiciera la pedicura. Unos cuantos meses más tarde, puedo decir que estoy bastante contenta con el resultado.

Meses.

Lo hice porque pensé… Si ahora que tengo veintisiete años no me cuido… Cuando tenga cincuenta estaré hecha una piltrafa.

Va a hacer un año que trabajo con el horario de 08 a 20h. Tenía la espalda destrozada, las cervicales me dolían un montón. Si estoy así ahora… No llego a los cuarenta sin morirme.

Claro que también quiero volver a coger forma, mentiría si dijera que no… Pero lo principal es que nací en este cuerpo, y en él me moriré, porque no hay recambio. Conclusión: tengo que cuidar de este cuerpo lo mejor que pueda. Y eso, me llevó a la idea inevitable de hacer deporte.

No puede ser que me agote subiendo escaleras, corriendo cuarenta metros, y cosas así…

Y aunque me cuesta, lo hago.

Tengo la suerte (o la desgracia) de que cuando tomo una decisión tiro para adelante. Y como esta vez, ésta es mi decisión, sé que lo haré bien.

Lo que me daba más “cosa” era estar en el gimnasio y que todo el mundo viera que lo hacía mal al principio. Una estupidez, de hecho, porque la gente no está ahí para mirarme. Pero, incluso si ese fuera el caso, ¿qué más da?

Afortunadamente, mi horario me permite disfrutar de la actividad sin toparme con casi nadie, porque de 15 a 17h, es cuando hay menos personas en las instalaciones.

Esto también incluye aprender a nadar como dios manda. Mi entrenadora me dio ayer la primera clase… Y suerte que el deporte es salud, porque hoy tengo los hombros que me muero… Pero es en mi beneficio. Este ligero “dolor” muscular, me indica que mi cuerpo empieza a despertar al fin.

Y para reforzar mi decisión y autoconvencerme más, si cabe, llegué a otra conclusión: todo es ahorro. Por que, claro:


  • Como menos, luego gasto menos en comida, y engordo menos. Además, como en el gimnasio, por lo tanto, comida sana.

  • Estoy ocupada al mediodía, por lo que no estoy de compras en la Illa, y ahorro dinero.

  • Me ducho cada día en el gimnasio (salvo festivos que de momento no voy, porque me da palo venir desde casa aquí), así que no gasto tanta agua ni gas en casa.

Todo son ventajas.

También estoy intentando controlar mis impulsos volitivos. A veces, sin venir a cuento, me vienen ganas locas de engullir dulces o chocolate. Creo que es todo psicológico. Creo que es la forma que tiene mi diablo interior de decir: “tu cuerpo quema azucar”, y eso es que todo funciona como tiene que funcionar.

Así que esta mañana, cuando me asaltó la necesidad imperiosa de devorar un baklawa de chocolate, pensé en otras cosas, porque es todo un proceso mental. El baklawa, un pastelito, y el fin de semana si eso.

Para evitar esto, me compré unas de esas galletas ligeras de chocolate… Que bueno, no es lo mismo, pero mejor eso que nada.

Otra cosa que estoy intentando ahora es practicar la costumbre del ahorro.

Este mes he cobrado un poco más por el tema de incentivos, lo cual me permite ponerme al día con algunas facturas pendientes, básicamente el móvil.

Tengo por ahí aun el vale de 4x3 de Fnac sin usar… Y estuve a punto de comprarme algunos libros que realmente no es que me llamen mucho la atención… Y reaccioné.

Hay montones de cosas que adquiero, que no las necesito para nada. Y con mi sueldo debería poder vivir a la perfección, y ahorrando. Pero siempre ando comprando pijotadas.

Lo que tengo que pagar siempre es lo básico:



  • El alquiler

  • El trío de telefónica (tele, adsl, teléfono)

  • La luz

  • El gas

  • El móvil (tampoco es imprescindible)

  • Intermon (porque total, no me va de diez euros)

  • La cuota del WoW

  • La cuota de la universidad

  • La comida

  • Los intereses de la tarjeta, que a ver si la liquido de una condenada vez. Esto de las tarjetas es el peor invento del mundo… En cuanto la liquide, la rompo.

Así que todo el resto son caprichos. En los caprichos entra (véase que el Warcraft queda señalado como necesidad vital xD):



  • El tomo del mes de Nana

  • El tomo del mes de Érase una vez nosotros

  • El tomo del mes de Reloj de Arena

  • El par de libros y dvds de rigor del mes (este mes de momento, Esperanza del Venado y la peli de Contact)

Y a partir de ahí, toda la pasta que me funda, es en subnormalidades diversas. Por lo tanto, es ahorrable. Me gustaría llegar al mes que viene con algo de dinero ahorrado. Porque esta mañana me estaba analizando, y me doy cuenta que tengo una tendencia natural a gastar todo lo que gano. Y claro, cualquier día me veo en un apuro, y no hay tu tía.

No sé, pequeñas cosas que no habría pensado antes, y no sé cómo tuve un acceso de iluminación divina este mes, y me puse con ello.

Otro tema que tengo pendiente, es la universidad.

La verdad, estoy muy desencantada con ella… Me parece una tomadura de peli, que ralla la frontera con el timo, sinceramente. Ni enseñan lo que pensaba que iban a enseñar, ni las instalaciones son como cabe esperar, ni mis ganas son lo que deberían ser.

No tengo ganas ninguna de ir a clase a firmar un papel y que pasen la lista, y la verdad… Me aburre lo que me explican. Tengo que analizar de verdad, si vale la pena pasar por todo esto para llenar una línea de currículo.

A más tiempo pasa, más veo que es todo una patraña, y que ese título no va a valer nada. Es una carrera eminentemente práctica, mientras que las prácticas escasean; y conocimientos anticuados… Es como que hoy en día enseñaran Basic a un informático para incorporarlo en el mundo laboral…

Y si a eso le sumas, que me aburro estudiando eso y se me van las ganas, porque me he dado cuenta de que me importa un pedo… Me veo cómo va a acabar esto. De todas formas, como es una rabieta generada por una nota que considero injusta, esperaré unas semanas a ver si continúo pensando lo mismo.

Otra cosa que tengo que pulir de mí, es intentar que mi ego y mis narices interfieran lo mínimo en algunas cuestiones relevantes. Por ejemplo, si realmente me doy cuenta que no quiero estudiar esto, no seguir sólo “por mis narices”, y hacer algo que de verdad vaya a disfrutar.

Así que… Aquí estoy en plena redecoración.

Por otro lado, mientras venía caminando, estaba pensando en gente que redecora su vida de otra manera, un tango distinta de la mía.

Cuando iba al instituto, se puso de moda una nueva calificación, llamada MD.

A la par surgió la moda de indicar que significaba algo distinto según la asignatura de referencia:



  • Plástica: Mejor Dibujo

  • Gimnasia: Muy Deportivo

  • Genérico: Materia Dominada

En realidad significaba: Muy Deficiente.

Pero también hay otro tipo de MD: Mentira Dolorosa, que no se puede sujetar sin ahogarse en ella.

Cuando entré en el instituto las cosas cambiaron un poco respecto del colegio. La gente bebía, la gente fumaba, y la gente fumaba porros en el baño. Eso, en el mejor de los casos, en otros se metían cualquier tipo de mierda, y esnifaban pegamento.

Hubo un chico, de los que eran conocidos como el grupito popular, de esos que hay en todos los cursos y todos los institutos. En aquella época se llevaba el rollo rapper. Había un grupito de 4 personas, dos tíos y dos tías, ellas rubitas, ellos un rubio y un moreno. Nunca les vi nada de especial, pero algo tendrían que destilar que todo el mundo quería estar con ellos.

El rubio, acabó ingresado un año por su adicción al pegamento, y no quedó demasiado bien de la cabeza. Aunque bueno, visto lo visto, muy bien no tendría que estar para hacer lo que hizo.

Todos tenemos algo de tarados en nuestro haber. Cada uno a su manera.

Conocí dos chicas peculiares también, una que se vanagloriaba de haberse liado con más de cien tíos a los quince años. Tenía mucha… “Personalidad”. Vivía con todo pagado por los tíos con los que se liaba. Comida, ropa, gimnasio, salidas… En ese momento, cuando te lo cuentan como un logro, puedes alucinar… Pero si lo miras fríamente, se llama prostitución.

Ni idea de cómo acabó la chica, que dejó bachillerato en segundo.

En el instituto también conocí a otra chica más, lo cual no deja de ser peculiar, porque nunca me he llevado demasiado bien con las mujeres, pero como iba siempre con Montse para arriba y para abajo, y ella –a diferencia mía- sí tenía amigas, tuve la oportunidad de conocer algunas.

Esta chica era repetidora, estaba con nosotros en clase, y se la veía más despierta que a los demás. Me enteré que había repetido ya un par de veces.

Cuando llegamos a primero de bachillerato, todos los que teníamos en casa un ordenador teníamos instalado el Wordstar (qué tiempos aquellos). Entregábamos los trabajos mecanografiados o impresos en aquellas impresoras de aguja que hacían un ruido infernal.

Con aquello de “menos es más”, la muchacha aquella se dio cuenta de una trivialidad que no habíamos percibido los demás: Los profesores generaban las notas con Wordstar también. Y también imprimían las notas en impresora de agujas… La única diferencia es que el sello del instituto aparecía a pie de página.

Un buen día, estábamos todas en casa de una de ellas, después de la entrega de notas. La verdad, yo no me quejaba mucho.

Después del primer suspenso de mi vida, en matemáticas, ya sabía que eso de sacar notas inferiores a cinco existía. Y mis padres no me martirizaron en exceso con ello. Así que no me vi en la necesidad de mentirles nunca.

Pero la muchacha dijo… Vamos a falsificar mis notas… Y todas la miramos alucinadas… Y cuando le comentamos que no teníamos sello para ponérselo… Misteriosamente apareció el sello en su mano. Hurtado, claro, de la secretaría. Y ella, y la chica que vivía con todos los gastos pagados se falsificaron las notas.

Pero claro, la cosa era… ¿Y qué le vas a decir a tus padres?

La solución, algo rudimentaria, era decirles que había pasado a segundo, pero que segundo lo había repetido. Con lo que esperaba repetir primero, decirles a sus padres que estaba en segundo; y después decir que repetía segundo cuando en realidad acababa de llegar al curso.

Bueno, yo me quedé flipando, y no me cabía en la cabeza porqué esa necesidad de mentir.

Sobra decir que no llegó a superar nunca segundo, y se marchó del instituto. Tampoco sé qué fue de su vida. Igual que la chica del “todo pagado”. Me contaron que a esta última la vieron años más tarde, que se había reconducido, que había acabado sus estudios y que estaba bien. Ya es más de lo que se puede decir de mucha gente.

Pero lo que más me costó asimilar fue las mentiras. Se me antojaba tedioso tener que aguantar eso día tras día y recordar lo que le has dicho a tus padres para que no se enteren que dejaste el instituto, o estabas tripitiendo. Pensé que era algo que hacía poca gente.

Más tarde, cuando llegué a la Pompeu Fabra, conocí a un chaval, con el que nos llevábamos bien mi compañera y yo. El tío, normalito, ni guapo ni feo, también montó un lío parecido.

Recuerdo que yo era delegada de clase, y él no superó las materias necesarias para conseguir la permanencia en la facultad. Le conseguí una reunión con el director a la que no acudió.

Ahora que lo pienso, nunca sabré qué era verdad de lo que me dijo… Pero bueno. A sus padres les decía que estudiaba la carrera, nosotros no le veíamos en clase, pero un buen día nos lo cruzamos con un Mazda despampanante, azul, a la salida de una de las fiestas de la universidad en Torre Melina. Dijo que se lo había comprado y que lo estaba pagando…

El lunes siguiente le vi y le pregunté que cómo le había ido la reunión, fue cuando me comentó que no se presentó… Y yo poco más y lo estrangulo. Le dije que era tonto, que no pasaba nada, que la primera oportunidad siempre la conceden, que dijera que le había ido mal, que no se había centrado y vuelta a empezar… Era así de sencillo.

El me dijo que diría que sus padres estaban en paro y que él estaba trabajando, que el suyo era el único sueldo que entraba y tal, para dar más pena… Yo lo miraba incrédula pensando… Pero tú eres imbécil… Más que nada porque ante ago así, le iban a pedir papeleo que lo demostrara… Evidentemente, eso pasó, le pidieron comprobantes que demostraran que sus padres no trabajaban, y no pudo presentarlo.

Le expulsaron, y él dijo que haría ver en su casa que seguía estudiando y que les diría que se había diplomado. A más lo escuchaba, menos me podía creer lo que estaba oyendo…

Su gran plan de vida era, mentir tres años, esperar a que saliera la orla, falsificar su foto, y colgar la orla con su foto insertada en la pared, como trofeo de guerra.

Era totalmente demencial.

Y diría que nunca se molestó en sacarse el título, o que lo había extraviado y por eso no lo colgaba de la pared. Evidentemente, no ejercería nunca, pero tampoco era relevante porque… ¿Cuánta gente acaba la carrera y no trabajo nunca de lo suyo?

No podía creer lo que estaba viendo. Yo no me he visto en situación de mentir a ese calibre a nadie. No digo que no he dicho mentiras nunca, porque no sería cierto y hay que ser muy ingenuo para creerlo. Todos mentimos. Y más para conseguir lo que queremos. Pero hay que saber dónde parar.

Una cosa es mentir para hacer pellas, y otra mantener una mentira tres años, y después, el resto de tu vida. Porque una vez empiezas algo así, ya no puedes parar.

Hay quien redecora su vida, inventando una realidad alternativa… Tampoco lo entiendo muy bien… Pero el tiempo pasa, conoces a más gente y ves que es algo relativamente frecuente.

A la larga, aunque cuesta, la mayoría vuelven a la realidad.

Cuando caes en una de estas, también toca volver a empezar.

2/23/2007

Una maga en Azeroth (II)

AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UNA MAGA EN AZEROTH

CAPITULO I - Esperanza (II)

Las horas se sucedían con calma, en el poco frecuentado lugar, hasta que a lo lejos se empezaron a escuchar unas pisadas.

Las pisadas firmes, con un resonar de cascos, demasiado contundentes para ser de caballo y poco veloces, dieron paso a la figura de un imponente tauren que ya conoció con anterioridad, de nombre Tooro y le saluda.

Le saluda, mientras él pasa por su lado, raudo, levantando una ligera brisa en su carrera, ignorándola por el camino, empuñando sus armas con una ferocidad y presteza tal, que ella había empezado a temer por su vida. Seguro que una vez más se le estaba acercando un elemental pro la espalda… No sería la primera vez que estando absorta algo la atizaba sin darse cuenta.

Se gira para contemplar la escena que día tras día lleva viviendo desde que nació… La de alianza y horda peleando entre sí, por algún pecado que tal vez hace mil años cometieron sus ancestros… Y el rencor, el odio, el despecho, les persiguen desde entonces como fantasmas famélicos, guiando sus actos como si fueran títeres carentes de voluntad alguna.

Gnomo y tauren bailan una danza al son de una música ancestral, entre estallidos y chirridos metálicos, algo que han hecho desde que eran adolescentes, porque la rabia corroe las venas de muchas criaturas en Azeroth.

Ella intenta desesperadamente detener la lid, chillando la única palabra que conoce que puede impedir este desastre. “¡No!”, dice una y otra vez, pero nadie la escucha…

Pelean, pero no ven a su enemigo. La maga está segura de que cada uno frente a sí, ve los asesinos de todos sus compañeros, las pesadillas de muchos años. Es triste, pero pelean contra recuerdos.

Lo llaman venganza, lo llaman justicia… Pero ella lo llama estupidez.

Tooro brama. “Ayúdame” le dice. “Ayúdame a matarlo”, insiste en su afan de clavar una y otra vez el hacha en el cuerpo del gnomo. Pero ella se niega mientras le recuerda “Ya sabes que yo no ataco en primer lugar… Si el te ataca yo te defenderé, pero no esperes que te siga en una cruzada que no comparto”.

Sabe que Tooro la desprecia, como la desprecian muchos más. No le importa. Nunca dejará que nadie decida por ella como tiene que vivir su vida.

La batalla termina pronto, con el cuerpo de un Tooro roto a los pies del mago. En su silencio, en la falta de respuesta, puede oír la maldición de Tooro sobre su alma. Por su traición, por haberle negado su ayuda, por su mutua incomprensión.

“Vivo en un mundo de locos, pero al menos, quiero vivir siendo fiel a mí misma”, se oye decir mientras suelta a Da Vinci en el suelo.

A la carrera llegan al lugar un elfo nocturno y un humano, a todas luces brujo, con su genio siguiéndole los pasos de cerca. Se reúnen en torno a Elmasalto, comprobando su estado, y se giran a observarla.

Cuando parece que van a tomar las armas, la voz del gnomo les detiene (¿le ha parecido entender Xaerodani? ¿será el nombre del brujo?), y ella, agradecida por su gesto, se acerca a saludarle, mas en su torpeza se resbala y ataca a su “salvador” con la vara.

“¡Por la Fuente del Sol!”, retumba el pensamiento en su cabeza, “¡no!”.

Y en ese preciso instante sabe que no tiene salvación: pagará el error con su vida.

La tristeza la embarga mientras Elmasalto formula algo que ella conoce bien, cono de frío.

La tristeza la embarga al observar las facciones que destilan de desprecio del humano y el nocturno, que a buen seguro recriminarán a su compañero su buena fe, y le dirán que toda la Horda son unas sabandijas traidoras.

En vano intenta decirle que no ataque, que ha sido un error… Como antes, no pueden comunicarse.

Ella no se defiende, no le ataca, le deja hacer sin más… Acepta su error, y permitirá que su espíritu vuelva al lugar de donde surgió. Quizás esta vez consiga hacerse entender.

Con un último mordisco helado, la carne da paso al alma, y se desprende etérea de su cáscara mortal.

Contempla su cuerpo de muñeca doblado en ángulos imposibles a los pies de la alianza… Pero no siente rencor en su interior, solo lamenta el golpe que desencadenó esta tragedia. Se pregunta cuántas veces algo así habrá roto con los intentos de establecer un puente de paz entre ambas facciones.



Se despierta en el cálido abrazo del ángel de la sanación, y se regala un merecido descanso, antes de seguir la cadena de plata que une su esencia al cascarón de carne que quedó en el círculo interior.

Quiere volver y pedir disculpas, hacerles entender su error, y así lo hace.



A su regreso al megalito, todo está en calma, ellos siguen allí.

Hay un raudo cruce de miradas. Vacila al observarles con sus ojos verdes y almendrados, pero se decide a levantar la mano a modo de saludo, y como puede le intenta explicar a Elmasalto la confusión. Se sientan a compartir una bebida y reponer las fuerzas, mientras gesticulan como pueden para hacerse entender.

El tiempo pasa rápidamente, para cuando se dan cuenta ha anochecido, y el calor que emana de la pequeña pira a los pies del megalito, se hace patente. La luna brilla llena en el cielo. Puede escuchar un saludo del nocturno a su diosa, la Dama Elude. Saranna hace tiempo que no conoce dioses a quien orar.

Elmasalto y Xaerodani se levantan, para despedirse, y así se dan un último adiós. Quizás algún día, en el futuro sus caminos vuelvan a cruzarse, y espera que sea como esta ocasión. Ella recordará sus nombres, no sabe si ellos la recordarán…

Hoy, pereció, pero está contenta en cierto modo, porque hay un rayo de esperanza. Un pequeño puente permitió que tres personas vieran que no todo tiene por qué ser odio sobre la faz de estas tierras, y que no todos son asesinos de niños a los ojos de su enemigo.