2/23/2007
Una maga en Azeroth (I)
CAPITULO I - Esperanza (I)
Era media tarde de un día soleado en Tirisfal, cuando la menuda maga elfa de negros cabellos decidió ir de aventuras.
Se había hospedado la noche anterior en la posada de Undercity, y recuperarse así del cansancio de la dura jornada, en compañía de sus hermanos de batalla.
Desde hace una semana que no se le borra la sonrisa de la cara (salvo en contadas y especiales ocasiones, tras un encontronazo), feliz por haber encontrado un grupo de compañeros afines con quienes explorar el continente: han logrado formar un ameno colectivo de jóvenes locuaces y arrojados, de momento todos ellos bien avenidos. Atrás quedaron sus días compartiendo la hermandad con su buena amiga, Moony.
Saranna pasó por el banco un momento, a recoger una bolsa repleta de patas de araña, y se dirigió rauda a comprar un vuelo en el primer murciélago disponible a Hammerfall. Afortunadamente el tiempo acompaña y no tendrá que empaparse bajo la lluvia en el camino.
Se acomoda tranquilamente sobre el lomo de la bestia, mientras le acaricia el pelaje áspero, pero familiar. Cada tanto, le da un trocito de para de araña. Los pobres murciélagos recorren largas distancias, y siempre ha creído que es mejor que viajen contentos. Nunca se sabe si a última hora te podrían dejar caer en un arrebato colérico, si bien parecen animales bastante pacíficos y bien entrenados.
Murci –como ha decidido llamar a la bestia en un ataque de originalidad-, aterriza suavemente sobre las maderas cerca de la posada de Hammerfall, tras lo cual ella baja al suelo de un salto, le palmea la cabeza, le rasca detrás de las orejas y entrega la bolsa de patas a Urda -la cuidadora del poblado- para que tenga a Murci bien alimentado en su ausencia.
Pega un par de brincos, lo que provoca que su larga melena ondee tras ella, acompañando en el movimiento a sus largas orejas. Se despereza, estirando los brazos mientras mira al cielo: definitivamente, es un día fantástico para salir a explorar.
Intenta localizar mentalmente a sus amigos, pero la mayoría siguen durmiendo… “Es igual”, se dice, “iré a dar una vuelta por las zonas de elementales”. Había leído no hace mucho en el Arathi Post que por algún motivo habían aumentado la población de elementales sin motivo aparente y se pedía a los lugareños desocupados que fueran a echar un ojo.
Nunca le ha gustado mucho la soledad, motivo por el cual acabó en Defensores de Lunargenta, donde la gente es abierta y está ávida de novedades. Para ella es mucho más agradable vivir en compañía, ni que sea de Da Vinci II, su pequeña mascota, una ardilla mecánica que le regaló Evitame cuando perteneció a los Hatebreeder.
Siempre ha pensado que las construcciones de los ingenieros tienen que tener algo de mágico. Todavía no ha visto que su compañero mecánico se oxide, ni siquiera tras un día entero de llover. Es algo que le resulta totalmente asombroso.
Con Da Vinci a sus espaldas, formula un par de hechizos de protección, su sempiterna inteligencia y su escudo de maná -no es algo que tenga que pensar, es un reflejo instintivo-, y se pone al trote en camino.
Decide que su primera parada son los elementales de roca, viven en un terreno tranquilo –apara todo lo tranquilo que puede llegar a ser un territorio en disputa entre la Alianza y la Horda-.
A medio camino, se detiene a recoger unas hierbas en el suelo: pequeños tallos dulces al gusto y que dejan un aliento fresco después de masticarlos. Puede que el mundo crea que los elfos que ahora llaman “de sangre” o “sanguinarios” hacen honor a su nombre, dejando a su paso un rastro de sangre y dolor… Pero no algunos han decidido no perder el contacto con la naturaleza, y no ven la vida a través del cristal con que miran sus congéneres. Algunos, aun esperan que un día llegue la paz. Todo esto pensaba la joven mientras recuperaba el aliento en su larga carrera.
Con un pase rápido de manos, renueva su escudo, y prosigue su camino.
Asombrada, contempla la cantidad de raptores y arañas que pueblan el paraje. Se le antoja increíble que no se hayan extinguido en estos tiempos de caza indiscriminada. Parece que algunos ejemplares alcanzan la edad madura para poner huevos y criar las nuevas generaciones.
Cuando llega al círculo interior, contempla desde lo alto el monolito de piedra. Espera que, en algún lugar, la Princesa de la Tierra viva días más felices tras su liberación.
Distingue una menuda figura… Parece que un gnomo ha llegado ante que ella al lugar, a buen seguro para comprobar si es cierto que la población de elementales necesita ser controlada. Dedica unos momentos a contemplarle y analizar qué clase de posible enemigo podría ser… Deflagración arcana… Es un mago.
Suspira al aire. Qué le va a hacer.
Estos días pasados, cada vez que se ha topado con un aliado, ha tenido que luchar. Ya está cansada. No tiene ganas ningunas de matar a nadie. Tampoco parecen entenderla cuando ella habla, en un esfuerzo por explicar que es pacífica y no va a causar mal alguno.
“En fin”, se dice, “la vida es un cara o cruz… Voy a probar suerte”.
Baja a la carrera con la capa agitándose, y la falda arremolinándose a sus pies, empuñando su preciosa Vara Ilusionaria y el Encendedor de Jaina que Darkmäge le regaló. Sonríe al recordar cómo le gusta chincharle cuando se cruzan, y se encara así al elemental, con una sonrisa en la cara, pero sin perder de vista al pequeño gnomo.
Se concentra apuntando con precisión y vocalizando un hechizo que generará el cono de frío destinado a impactar en su enemigo. Sus experiencias previas le han demostrado que tiene tiempo de lanzar tres conos, antes de que el bicho la deje aturdida. Los primeros días había introducido el congelar sus movimientos en la estrategia, pero lo desestimó por pérdida de tiempo y esfuerzo mental.
Tras la deflagración del primer golem, Da Vinci chilla aterrado mientras pedazos de roca llueven a su alrededor. “Mejor será que lo coja en brazos, o le guarde en la mochila, en cualquier momento una piedra le aplasta la cola”, piensa. Así que se agacha para arropar la ardilla con un brazo.
Está segura que la visión de su estampa, ardilla en brazos, mientras contiene elementales, tiene que ser de lo más divertido para quien la pueda observar en su tarea de la tarde. No le importa, sabe que es un ejemplar raro de elfa, y así lo acepta.
Ensimismada como estaba en sus pensamientos, no se percata de la proximidad de la figura que ha llegado hasta su lado.
Por un segundo las pupilas se le contraen, presa del pánico.
No está acostumbrada a la batalla, pero ha aprendido una cosa: que si la alianza quiere acabar con ella, casi siempre lo consigue, más que nada porque suele negarse a luchar.
Nota como el corazón se le acelera y los músculos se tensan por la presión del momento. Su mano, agarrotada en torno al bastón, parece actuar por si misma intentando trazar algún hechizo… Pero su mente, mantiene la insta a mantener la calma.
El hombrecillo, intenta decir algo… Y sonríe…
La sonrisa de la Alianza es traicionera, muchos han sido los que le sonrieron y la atacaron por la espalda. No hay honor en ellos… Pero no hay honor tampoco en muchos de sus “compañeros” de la Horda. No hay honor en este mundo, y no se hable más. Es un concepto arcaico que ha caído en desuso.
El mago frunce las cejas al ver que ella no comprende… Pero se esfuerza en repetir sus palabras…
Saranna se arrepiente de no haber intentado aprender nunca común, pero no es algo que se enseñe ya en su pequeña escuela de Sunspear. Se esfuerza por leer sus labios…
“El m…”… “El mas…”…“El más alto”…
“¿El más alto?”, se pregunta incrédula “¿Me está llamando larguirucha la cosita esta?”
El diminuto mago la mira con cara de exasperación, por las dificultades que le está acarreando la diferencia de idiomas en la comunicación…
Se señala a sí mismo con el índice, apuntando a su propio pecho y repitiendo sus palabras… Y ella comprende “Ah… Es su nombre… Elmaslato… Qué gran sentido del humor tienen los gnomos” Y le sonríe en respuesta, pronunciando su propio nombre con su voz musical que en comparación a la del gnomo parece de cristal.
Elmasalto sonríe a su vez. Breves instantes más tarde, agitando su mano a modo de despedida, mientras retoma su cruzada contra los elementales, a la vez que ella hace lo propio.
El día continuaba tranquilo en un círculo iluminado por la luz del sol, radiante en su trono celeste.
El pequeño gnomo saludaba cada tanto mientras realizaba sus estudios de prospección a los trozos de elementales que se desperdigaban en la tierra.
2/16/2007
Sinceridad
Quieres que sonría y que te diga que todo está bien. Quieres verme alegre, sin tener que enjuagar mis lágrimas. No te preocupes, no lloro. Te veo y estoy feliz. Por eso, sonrío. Y porque siempre me dices que estoy más bonita así.
Ya no puedo hablarte como antes, tengo que callar gran parte de lo que pienso.
La experiencia me ha enseñado que los llantos y los celos son un arma de doble filo. Pueden ayudarte a conseguir lo que quieres, pero es un doble o nada.
Yo, que oigo tus risas, hago lo que puedo por no perderlas.
Ya no hablamos como antes, somos algo extraño a caballo entre amigos y algo más. Una vez te leí un poema de Neruda. O te lo señalé. No creo que lo leyera… Porque se me hubiera roto la voz de haberlo hecho. Así que probablemente, te lo señalé sin más.
Escucho lo que me cuentas, y comparto tus anhelos. Quiero ver que eres feliz y consigues lo que te propones. Sé que hoy por hoy, realizarse es lo que más importa al ser humano inteligente, y tú lo eres (aunque a veces también seas un tanto torpe), por eso te adoro. Si tú estás feliz y contento contigo, estarás feliz y contento para mí.
Hay pocas personas así, por eso te estimo. Me acuerdo aquel día, en la playa, cuando hablamos y me dijiste que no querías perder mi amistad… Bueno… Discutiríamos al respecto… Amistad, amor y odio… Son cosas muy cercanas. Pero bueno… Tú sabes que a mi modo loco yo te quiero… Porque si no, te hubiera enviado al baúl de los recuerdos.
No sé muy bien qué somos, pero me he dado cuenta últimamente de que no sirve de nada ponerle etiquetas a los sentimientos. No importa para nada lo que yo diga que siento, porque estaré mintiendo, como me parece que mientes tú con lo que dices.
Usamos las palabras como escudos… Y lo que de verdad importa es lo que hacemos. Nos queremos más, seguramente, que mucha de esa gente que dice que se quiere y luego se muelen a palos. Nosotros, no lo decimos, pero cuando estamos juntos lo demostramos.
No importa, está bien así. Me gusta cuando estamos juntos y lo pasamos bien. Me da igual la etiqueta que le pongamos. Somos amigos especiales, no necesitamos otro nombre. Eso me basta.
Hay quien me llama tonta por mi forma de comportarme. Me importa un comino. No son quienes para juzgarme. Me juzgo yo, y nadie más, y a este respecto si acaso me importara el juicio de alguien, sería el tuyo.
No discutimos desde hace tiempo, cuando nos vemos estamos contentos. Me conformo con abrazarte y descansar contigo, y los largos paseos… Hablarte de cómo me siento a veces y lo que me pasa, o mi mierda del día en el trabajo o lo guay que ha ido todo.
Igual esto es madurar. No tengo ni idea, porque en todo caso, es la primera vez que maduro.
Para mi próxima vida, si es que la hay, pediré que me entierren o incineren con mi blog en soporte digital. Igual me sirven las reflexiones para algo.
Soy consciente de que sabía que algunas cosas iban a pasar… Pero ahora que las tengo encima y las veo en serio… Mentiría si dijera que no tengo miedo. Me produce cierto reparo el próximo otoño. A veces pienso… Igual te olvidas de mí. Quien sabe. Igual me olvido yo.
Tienes el poco tacto de decirme que te alegrarás el día que encuentre alguien que me quiera “de verdad”. Tienes el poco tacto de decirlo en el peor de los momentos y el peor de los lugares. Piensas que es un halago y que quizás así me demuestras que me quieres mucho y quieres lo mejor para mí…
Pero los dos sabemos que es mentira. Te morirías de rabia, como me moriría yo si eso pasara… Así que tengo el buen juicio de no decirte lo mismo, porque si sucediera, hoy por hoy, me partirías el alma.
Déjame elegir a mí lo que es mejor para mi persona. Yo sé pensar por mí misma. Para mí lo mejor hoy, es divertirme contigo.
Mañana igual no siento lo mismo, mañana igual se me pasa.
La vida es muy rara. Tiene golpes de efecto y en uno de ellos nos conocimos tú y yo.
Muchas veces me pregunto qué hubiera pasado si aquel día al salir de clase me hubiera ido a dormir a casa, que es lo que hubiera tenido que hacer. Pero bueno, a veces no puedes evitar los acontecimientos. Tarde o temprano, nos hubiéramos separado.
Siento haberte hecho daño atacando una de las cosas que más querías… Pero yo también estaba dolida.
Cada vez que me decías que él era la cosa que más querías en el mundo, yo me quedaba pensando… ¿Y qué lugar ocupo yo? Pero bueno, fue una conducta infantil.
Dicen que quien más te quiere, te hará llorar… Porque es la persona que conoce a la perfección donde apuñalar. Yo lo sabía… Y te acuchillé. Quería verte sangrar, quería que te doliera como me dolía a mí. Y lo conseguí. Ahora me arrepiento, claro… Pero con eso no arreglo nada.
Cada día desde entonces me esfuerzo en enmendarlo, en hacerte olvidar que fui mala, y en olvidar tu torpeza y mis propias heridas. Como estábamos molestos, dijimos muchas cosas que no sentíamos ninguno de los dos, o que –aun sintiéndolas- no hubiéramos dicho en otro momento.
Aprendí –al fin, yo creo- que hay peleas que no vale tener, y hay que morderse la lengua antes de decir según qué cosas. Me duele una horripilación pensar que los dos aprendimos esto juntos y quizás no podamos disfrutar de este conocimiento… Porque esto lo disfruten otras personas a nuestro lado.
Si eso llega (o cuando llegue), ya no importará tampoco.
Me hago muchas veces la fuerte. No es que no esté alegre, claro. Estoy alegre porque salimos por ahí, vamos al cine, charlamos en casa… Estoy alegre porque me hace ilusión verte. Y ahora… Que soy consciente de verdad de las cosas… Me da miedo qué pasará durante la primavera y el verano.
Carece de importancia esto también. No podemos evitarlo. Pero sabes que odio todo lo que no puedo controlar.
Quizás piensas que mi forma de actuar ha sido así siempre. Porque cuando pasó lo que pasó no me aparté, y decidí seguir siendo tu amiga.
Decidí seguir siendo tu amiga por puro egoísmo, para que no me olvidaras. Claro que me dolía. Sobretodo cuando no parabas de repetir según qué cosas. Cada palabra de aquellas que los dos sabemos, parecía un dardo envenenado.
Sé que no era tu intención, pero eres tonto… Y no sabes decir las cosas de otra manera. Te llamo tonto, con todo el derecho que me da hablar de igual a igual, pues yo también lo soy en ocasiones. No te das cuenta del daño que hacen a veces las palabras.
A veces te dejo hablar, porque sé que necesitas decir lo que piensas. Un día aprenderás como yo a callar aquello que puede resultar dañino. Aquella información inútil destinada a envenenar las relaciones con la gente que quieres. Porque la sinceridad completa no es buena tampoco.
Tú, que eres como eres, seguro que conoces a Quim Monzó y sus cuentos. Igual recuerdas aquel de la pareja y el restaurante japonés. Se titularía sinceridad o algo así, y es bastante ilustrativo.
Hay que decir aquellas cosas necesarias que van a ayudar a crecer la relación… Pero aquellas que tienes dudas o piensas que van a ser dañinas, no hace falta, si mañana tendremos que pedir disculpas por ello.
Yo sé que tú eres una persona muy sincera. Eres un buen chico. Me gusta eso de ti. Por eso dices las cosas tal como las sientes. Yo, también las digo… Pero intento (ahora) buscar la mejor forma de decirlo.
Y por cierto… El poema de Neruda, aquel otro, el de “Si tú me olvidas”… Es mentira todo. Yo no habré olvidado.
Espero que allí donde te estés, te vaya todo bien, y que a la vuelta todo siga como siempre.
Ain't no sunshine when she's gone
I knowShe's gone to stay
Ain't no sunshine when she's gone
Ain't no sunshine when she's gone
I know
Ain't no sunshine when she's gone
2/14/2007
Volver a Empezar
El cielo, rojo sangre, llora cenizas en el aire carmesí cargado de calor. La temperatura sube asfixiante, provocada por los incendios de centenares de hogares. El humo todo lo invade, desprendido por la madera (en el mejor de los casos) quemada, dificultando respiración y visibilidad a la par.
Escondida entre unas ruinas, alejada en el sitio más elevado y seguro que ha sabido encontrar, apretaba fuertemente sus puños intentando en vano eludir el fragor de la batalla. Sus ojos cerrados la sumían en una falsa oscuridad, y la protegían del humo que amenazaba con hacerla llorar; proporcionándole ilusión de calma.
Poco a poco, el temblor provocado por la batalla a su alrededor la alcanza; mas continúa negándose a alzar la vista.
Tiene miedo de mirar a su alrededor, para contemplar la destrucción de su casa, los cuerpos rotos de sus amigos, de toda la gente que una vez amó.
“¿Por qué?”, se pregunta, “¿Por qué contemplar de nuevo el desolado paisaje que no desaparece de mi mente, y que quedó grabado a fuego? No necesito abrir mis ojos, para verlo de nuevo”.
Dolor en su sien. Una pequeña brecha deja escapar gotas de sangre. Está tan cansada, tan exhausta, que ni siquiera se preocupa en comprobar el estado de su herida. No sirve ya de nada. Ella lo sabe…
Algo más abajo se escuchan entrechocar las armas, y los continuos estallidos, señal de un hechizo que ha dado en su blanco. Pero para ella ya nada tiene sentido y se deja llevar, cayendo en la inconsciencia.
Su memoria vuela libremente, viaja en el tiempo a un sitio al que jamás podrá regresar. No volverá a casa porque le esté prohibido. Simplemente, no volverá a casa porque no tiene dónde. Su hogar, aniquilado, es como mucho un recuerdo vano de días felices y dulces en compañía de sus hermanos.
Llora en silencio, y sus lágrimas resbalan poco a poco sobre su tez. “Es solo el humo”, se dice. “Es solo el humo lo que me hace llorar”.
Una extraña mezcla de calor sobre la piel fría la embarga, y rememora, con los ojos cerrados días que ya no volverán.
Recuerda que hubo una vez un mundo, pequeño, poblado de compañeros con quienes vivió mil aventuras y alguna batalla. Alguna batalla, pues en aquel entonces era pequeña (y por qué no, cobarde), por lo que no se unía a la lucha más que cuando era inevitable ya.
Aquel mundo -su pequeño mundo-, tenía sus ciudades bulliciosas pero de humilde tamaño.
Tenía una brillante urbe de clérigos y paladines, enlazada por carreteras y bosques a la cosmopolita sede de magos, con sus prístinas construcciones y la refulgente torre de los hechiceros, toda ella de marfil. Ésta, se elevaba al cielo imponente, desafiante, cual si escrutando entre las nubes pudiera encontrar los secretos del universo.
La Torre, fue su hogar. El único hogar al que sabía a buen seguro que podría regresar siempre que quisiera… En aquellos días en que aun se podía pensar que había un lugar seguro donde volver. Un lugar seguro que llamar casa, donde compartir la calidez de un buen vino en compañía de los amigos.
La Torre. Con sus maestros y sus innumerables libros catalogados en la perfecta biblioteca, aquella que siempre visitaba ávida de conocimientos, donde sus mayores habían ido a buscarla si pensaban que había escapado. No: allí estaría ella al acabar sus quehaceres…
Estallido cercano, en el piso de abajo probablemente. Aun está escuchando el aullido ensordecedor de la gente que la rodea. “Espera…” recapacita “No puede ser de la gente que me rodea, ellos no chillan, ya están en un lugar donde no tienen porqué gritar”.
Dolor en su costado… Sus costillas la están matando. Se ríe. Ironía… “Mis costillas me están matando”. Se arrebuja entre los jirones de su capa un poco más… Y huye de vuelta a algún rincón de su memoria.
"Los ancianos", recuerda, "aquí nos contaban historias". A ellos, los pequeños aprendices de magos. Sobre humanos, orcos y trolls… Sobre gnomos, enanos y elfos malvados… Pero los que más le gustaban eran los cuentos sobre dríadas y las antiguas leyendas sobre los días de gloria de su raza.
Sonríe levemente al recordar cómo sus pequeñas y puntiagudas orejas temblaban de emoción imaginando cómo había sido la mítica ciudad de sus ancestros, de los que cuando ella nació, no quedaban más que ruinas escondidas en parajes boscosos.
En su juventud, la gente no hablaba con admiración de los elfos. ¿Quién podría admirar a aquellos seres escurridizos que habitaban poblados escondidos entre árboles, seguros a la vista de cualquier visitante? Sus congéneres confundieron orgullo y altanería, se volvieron hoscos.
“¿Qué importancia tiene ya esto ahora?”, se cuestiona en silencio, mientras el suelo tiembla bajo su cuerpo.
Siempre le habían dicho que llega un momento en que toda la vida pasa ante tus ojos rauda, cual pez esquivo. Seguramente debe ser algo parecido.
Se pregunta en silencio cómo pudieron todos llegar a este extremo. En qué momento la guerra se desencadenó rápidamente, como un lobo hambriento dispuesto a devorarlos a todos. A todos por igual, compañeros o enemigos. La guerra no hace distinciones.
Con los ojos cerrados podía ver a sus amigos, su familia, su marido… Su hija. A su hija le dio tiempo de mandarla lejos del infierno que era ahora su hogar. A su marido, lo perdió en algún lugar de la batalla, y sus amigos yacen a su lado.
“No”. Se corrige. “A mi lado yacen los cascarones vacíos de mis amigos. Sus espíritus volaron libremente. Ahora tienen otros nombres, otras caras, otros cuerpos”.
“Soy cobarde”, piensa. “Ni aun en el último momento tengo voluntad para luchar y contemplar la verdad ante mis ojos”. "¡Levántate!", se dice a sí misma.
A ciegas tantea a su alrededor en busca de su bastón.
Un buen mago no deja su bastón en la vida. Claro que ya no tiene fuerzas para lanzar un mísero hechizo más… Pero al menos la ayudará a caminar.
Tambaleando, se levanta. No llega a erguirse pues el dolor en su costado es muy molesto. Su precioso vestido azul, está arruinado entre jirones y manchas carmín. Cualquier pordiosera llevaría mejores harapos.
Se acerca a la cornisa, para contemplar los profanados restos de la Torre de magos. Allá abajo, las casas arden hasta reducirse a ascuas, mientras figuras enloquecidas danzan y entonan cantos de destrucción.
“Ah… Qué triste final a tanta belleza”, piensa.
Se gira para contemplar una vez más el lugar donde creció, donde aprendió a ser maga, donde se casó, donde hizo sus mejores amigos.
Mira al cielo.
Como un regalo, un golpe de aire caliente agita las nubes. A lo lejos, la luna brilla blanca y pura, ajena a lo que sucede a sus pies.
La luna la llama. Puede oírla. Como llamó a sus amigos.
Se sienta contra una pared, y se deja llevar. Está tan cansada… Ha luchado ya tanto… Y no queda ya nada más por qué pelear. Sí, quiere dormir… Quiere volver a casa, quiere otra oportunidad.
Otra oportunidad para reencontrar sus compañeros, para reencontrar a su familia. Está segura de que aunque sean diferentes, les reconocerá.
Sí.
Otra oportunidad para vivir mil aventuras y hacerlo mejor esta vez. Quizás esta vez pueda impedir una guerra.
Sí.
Cierra los ojos, se marcha despacio, para volver a empezar.
2/06/2007
Amor eterno
El verano pasado, quedé con una amiga de la uni, que hacía tiempo que no veía. Las dos habíamos pasado recientemente por momentos de esos de “los tíos dan asco”. Su novio de toda la vida, la dejo por otra tía, cerebro de mosquito, que conoció en el bar musical que los dos llevaban en común.
Años más tarde, me encontré a mi amiga en
Pasado el breve lapso me percato que alguien me dice: “hola, eh”. Me giro y lo veo. Coño. Jovencito, pero no está mal. Paso de él y sigo hablando con mi amiga, que a todo esto se estaba partiendo de risa.
- Tía… ¿Que no lo reconoces? –me dice ella.
- Coño, pues no –mirando mejor-. ¡Ostia! ¿Javi? Joder tío, cuánto has crecido. Lo último que recuerdo de ti es: “¡kankamusa! –risas-.
Pues sí, era el hermano de mi amiga. Nada, un par de risas y cada uno por su lado.Está claro que en el tiempo que había dejado de salir, algo había cambiado en el mundo. Impresionante.
Realmente no sé para qué carajo se tomaron las molestias de poner siete bares musicales, si todos ponían la misma mierda. La gracia de ir a un sitio don varios tugurios, es que al menos puedes variar el estilo de música. Pues… Es algo que allí no tenía lugar.
Ahí estábamos. Cuatro personas en Gavá. Tres chicas y un chico. Mi amiga, su hermano, la novia de su hermano y yo.
Nosotras nos perdimos por nuestro lado, y ellos por el suyo… Y mi amiga descubrió esa noche lo interesante del infanticidio. El caso es que, en esas yo le decía a mi amiga: “joder tía, por que es tu hermano… que si no… xD”. Y ella me decía “quita, quita, que es un crío y tiene novia”. Y yo le dije que a ver, lo de que era un crío de 18 no importaba porque total… Y que lo de la novia… Le duraría un breve lapso de tiempo.
Nada, ella me dirigió una mirada que no supe descifrar, nos reímos y seguimos a lo nuestro. Al final resultó que me dio clases de moral una que acabó liada con un crío de diecisiete creyendo que tenía veintiuno. Me muero de la risa xD
De camino a casa, en el coche de mi amiga, iban detrás su hermano y su novia.
Imaginemos la tierna escena: uno dormidito sobre el otro, tiernos infantes de dieciocho años (o casi). Y claro, la emocionada chavalita saca a relucir el tema del amor eterno, de lo bonito que es la pareja, blablabla…
Y a mí se me iban inflando las pelotas. No estaba el horno para bollos.
Total que va y me suelta (angelito): porque tú no te liarías con un chaval de dieciocho… Y me giró, la miro y le digo “mira, que para lo que lo vas a usar no necesitas mucho más, y si te digo la verdad, funcionan mejor que los mayores, porque están siempre más dispuestos” (que bueno, habría que verlo xD pero quería escandalizarla xD).
Por una de esas casualidades de la vida, el hermano de mi amiga se “despertó”. Cuan oportuno él.
Y claro, la cría desvió la conversación hacia lo bonito del amor. Y qué quieres que te diga. Ya no me pude contener más. Y se lo solté.
Que eso era una patraña, que no se iba a quedar con el tío que tenía al lado, que conocería a alguien más interesante. Seguiría estudiando y conocería a un tío en su entorno, se les pasaría el encoñamiento y se acabó.
Que eso de que te venden del primer amor y para siempre es una tomadura de pelo, y que el amor dura los tres años de chute hormonal. Y punto joder.
Mi amiga mirándome y diciéndome “tía, qué bestia”. Pero qué bestia ni qué pollas. Realidad, coño, realidad. Que cuanto antes lo sepan, mejor. Que hoy en día solo se quedan juntos a la primera los que no dan para más.
Es como decir que alguien se queda con su primer trabajo. Eso ya no pasa hombre… Siempre buscas un sitio mejor.
Las tías buscan un tío mejor, y los tíos no se qué mierda buscan. A saber… Su cerebro a buen seguro. Les basta con un sitio cálido y húmedo. Son tan simples…
Eso es lo que le duró su “amor para toda la vida”. El calentón de una noche de verano.
ha aterrizado en tu pelo
ha robado todos los secretos
de tu silencio.
Le has querido comprar una jaula
le has querido meter en tu cama
pero la ventanas de tu cuarto
miran al viento.
Tu sabes como viaja
y le sigues por el mapa
la ruta de tu corazón.
Date la vuelta
deja abierta la puerta
déjale volar
déjale soñar
Date la vuelta
deja abierta la puerta
ya te cansarás
de tanto llorar.
Siempre sales por el equipaje
donde el pájaro estuvo de viaje
tienes la casa llena de flores
de todo el mundo
De
de
todos los regalos son pequeños
si hay un beso.
Tu sabes como viaja
y le sigues por el mapa
la ruta de tu corazón.
Date la vuelta
deja abierta la puerta
déjale volar
déjale soñar
Date la vuelta
deja abierta la puerta
ya te cansarás.
Livin' la vida loca

El próximo 24 de febrero tengo mi examen de oratoria, que se trata de hacer un discurso de cinco a siete minutos. Y yo me dije... Si tengo que hablar todo ese rato y convencer a alguien, mejor será que hable de algo que conozco... Así que me decidí a hacer mi discurso sobre el impacto de los MMORPGS en la sociedad.
Porque, realmente, ha tenido un impacto muy grande, y que seguramente se verá incrementado en el futuro. Cualquier día de estos, veremos tesinas y estudios al respecto.
La gente de a pie (es decir, el 99'9999% del personal), se toma esto a cachondeo, piensa que estamos enfermos, que es una tontería y que sólo es "un juego". Lejos de todo eso, es también una forma de relacionarse.
Porque, como en el ajedrez, detrás de las piezas, hay un ser humano que las mueve, con sus sentimientos y sus emociones. No hay robots ahí detrás. Hay personas (en un porcentaje del 0'0001, pero las hay xD). Y cada una de ellas entiende ese juego de una manera distinta y actúa en consecuencia.
La verdad es que es un tema muy extenso, y daría para hablar mucho más de 7 minutos, pero me temo que no tendré esa suerte.
Aquí están los esbozos de lo que más o menos querré mencionar en ese rato.
Buenos días, hoy todos tenemos algo que exponer aquí delante, sin dormirnos –cosa harto difícil a estas horas de la mañana- durante los próximos cinco minutos.
Probablemente Blizzard, vislumbró (o ya sabía que éste era el camino del futuro).
Los juegos online explotan hasta la saciedad las ansias de superación, la soledad, la voluntad de pertenencia a un grupo, el afan por descubrir nuevos terrenos y sobretodo: la segunda oportunidad.
2/05/2007
La importancia de saber parecer oveja

Llevo unos días que… “Pa qué”.
Hace cosa de tres semanas que no limpio a fondo mi casa. Me dedico a dormir, a vegetar, a leer comics y libros ya jugar al World of Warcraft.
Vale… Seamos sinceros: a jugar al WoW, a leer comics, a dormir, y a vegetar por ese orden. El porcentaje más bestia de tiempo dedicado en ratos de ocio se lo lleva el WoW. Puntualmente dedico ratos a estudiar y hacer trabajos para la universidad (no más de lo estrictamente necesario).
Haciendo un repaso a la lista del día de los santos inocentes, y estando a primeros de febrero, tengo que decir de esa lista, he conseguido:
- Castrar a mis gatos
- Comprar un PC nuevo
- A falta de minicadena, me compré un Zen que llevo encima y pongo en la cocina con los altavoces. A fin de cuentas, solo quería oír la radio mientras limpiaba.
- Adquirir el WoW, edición coleccionista
Pero bueno… ¿Quién quiere Reyes, teniendo dinero propio?
En fin.
Me he percatado de que la universidad sirve para algo, a fin de cuentas. Por lo menos, para sobrevivir durmiendo una hora al día el fin de semana. Es un buen training que me ha permitido jugar los findes, durmiendo esa hora al día xD ¬_¬’ (aunque luego se requiere un período serio de hibernación).
Mi dieta sigue siendo una mierda. No hago más que comer basura. Tendré que ponerle remedio a esto. Invitar más a los amigos para cocinar para todos. Esto es un dilema… Si les invito a cenar no juego al WoW… :$
Es un dilema peliagudo xD
Me toca las pelotas vivir pendiente del teléfono. El último tío con el que estuve me dijo que cuando acabara el proyecto, me llamaría. Bueno… Eso es una crueldad. Todo tío que se precie sabe que lo peor que se le puede decir a una mujer es “ya te llamaré”. Hay que ser insensible.
Las últimas semanas, cada vez que sonaba el móvil pensé que igual era él. Oía llegar un sms y corría directa a coger el teléfono. Hay que joderse. Con lo felices que éramos sin esos aparatos…
Me toca la moral cosa indecible. Me siento un poco idiota, al estar pendiente de la mierda de aparato, y más siendo consciente de la situación. Esto me lleva a jugar aun más al WoW.
El resto de mi tiempo libre lo dedico a postear en foros, a leer libros (devoré en 8 días: “La sombra de Ender”, “La sombra del Hegemón” y “Marionetas de la sombra” de Orson Scott Card). En fin. Cuando algo me gusta, parece que no paro hasta empacharme. Ahora mismo estoy que quiero leer algo, y no sé qué.
Me he dado cuenta que soy una yonki de la lectura. No puedo estar un puto día sin leer. Es desesperante. Al final me hice el carné Fnac, en virtud de la realidad. Pero me estreso, porque creo que gasto mucho. Ahora me van llegando los extractos de puntos… Y me estiro de los pelos cuando los veo… Porque 6 euros de regalo son 300 euros de compras. Me va a dar un ataque.
Pero bueno, por otro lado, lo compraría igual, y así al menos, algo que me llevo. El ser humano está diseñado para crear excusas automáticamente, yo creo. En fin.
Dedico parte de mi tiempo a conversar por msn.
Cada tanto conoces alguien de interés particular.
Ayer estaba hablando con una de estas personas, que me recuerda bastante a mí, y a veces, al leerle, parecía que era yo quien escribía. Supongo que sueno así de prepotente a los demás.
Yo no soy prepotente: estoy segura de mí misma (en lo referente a lo laboral). Si los demás son débiles no es mi problema, es mi ventaja (para su desgracia).
Estuvimos charlando un rato y tocamos un tema que nadie me había preguntado antes…
¿Qué tendencias políticas tengo?
La verdad es que la pregunta inicial era, a quien votarías… Pero, sinceramente, no votaría a nadie que no fuera yo. Son todo el mismo atajo de panolis. Además, tenemos “presidente” (masculino singular).
No es por nada… Pero querría recordar aquello de “el hombre promete hasta que la mete, una vez la ha metido, olvida lo prometido”. No creo que se salve de esto ni el presidente (esté en el puesto quien esté).
No sufráis, que cuando yo sea presidente, como no soy hombre, no habrá lugar a semejante dicho xD
Pues… A mí, sinceramente, me da igual quien gobierne, que hasta que no lo haga yo, no estaré de acuerdo.
Lo que sí parece que es cierto es que soy de tendencias de derechas, mas pro-empresario, más pro-capitalismo. No soy uno de esos empleados lloricas. No me quejo de que mi jefe gane más. No hay problema, mañana yo seré jefe.
Hace no mucho, estuvimos de elecciones sindicales.
Bueno, lo peor.
Una de gastar papel, enviar gilipolleces publicitarias a los empleados, de esos cachivaches inútiles que no sirven para nada, y papel, y cartas… Y hasta visitas.
En una de esas, me vinieron a ver a la mesa representantes sindicales de estos. Vamos, poco más y me da el ataque de risa. Suerte que soy educada. Pero mientras ellos hablaban y yo los miraba, pensaba: pero si no sabes ni quien soy, ni hasta hace tres segundos cómo me llamo… Y ahora me vienes a soltar una arenga de 17 minutos.
Por favor… Que yo estaba trabajando, no como ese pasmado.
Lo más divertido de todo fue cuando me preguntó: “¿cuántas horas trabajas?”. Pero si ya lo sabes… de 8 de la mañana a 8 de la noche… Y cuando se lo dije, puso cara de susto en plan “oh, dios mío, te están explotando”. Y me empezó a preguntar que si qué decía mi contrato, que si sabía mis derechos, que si no sé qué…
Mira tío, te lo voy a explicar bien clarito: no sé qué dice la letra pequeña de mi contrato, sé que tengo que hacer 1680 horas anuales. Pero que mi contrato verbal dice que mi horario es de 8 a 20. Cuando me cambié de empresa sabía eso. Un contrato verbal vale tanto como uno escrito. No me jodas.
Lo que no voy a hacer, es entrar en una compañía, y después decir “Uy…. Es que este no es mi horario”… Yo acepté el trabajo con todas sus consecuencias. Y no hay más. El tío se quedó a cuadros. Está acostumbrado a empleados llorones.
Tú haz algo por el estilo, y el resto de tu condenada vida tendrás un cómodo empleo de siete horas diarias cobrando una miseria. La gente no tiene visión de futuro.
Yo soy un empleado hoy, pero mañana seré directivo.
Lo que pasa es que vivimos en un mundo de borregos. Todos hacen lo que hacen los demás. Que oye, yo no me quejo. A más borregos en el mundo, mejor para los lobos.
No sé… Para mí esa cosa de las agrupaciones sindicales, son para los lloricas. Para esos perdedores que no quieren trabajar y que lo que quieren es hacer el mínimo y cobrar lo máximo. Vamos: no hacer el huevo y después cuando algo falle, tener alguien a quien llorarle, y rezar para que les salve el culo.
En algunas ocasiones, quizás son útiles… Pero que vamos, parecen básicamente el paño de los mocos empresarial.
En fin. Visto lo visto, está claro que tienes que comportarte de forma similar. A veces escucho lo que dicen y bueno puede ser algo interesante… Pero por lo general son como pequeños demagogos (algunos ni siquiera lo hacen bien).
De todas formas, la sabiduría induce a no destacar.
No sé, me parece muy absurdo que lo que critiques de alguien sea que cobra más que tú y que exige. Eso no es una queja. Es un lloro.
Borreguismo.
Hace un tiempo me vino un chico y me dijo, que porqué estudiaba una segunda carrera, si era una pérdida de tiempo. Pues básicamente porque me da la gana, y le dije que por lo general, los tontos no podían entenderlo.
Casualmente, fue la última vez que me dirigió la palabra. Pobre hombre, herí su sensibilidad. Era la clase de tipo que decía las cosas sin pensar a quien se las decía.
Prudencia. Nunca sabes dónde están las lealtades de tu interlocutor. Igual estás poniendo verde a alguien que conoce y a quien tiene aprecio.
Ayer cotorreando, se me ocurrió que la gente que piensa que los demás son prepotentes cuando están seguros de sí mismos, son los típicos que tienen fantasías y hacen castillos en el aire, con lo que después no pueden cumplir sus expectativas. Aunque, en el fondo, jamás tuvieron intención de hacerlo.
Entonces, conocen a alguien, que con dos cojones dice: mañana montaré mi empresa y seré jefe, y se comporta como tal… Y las pobres ovejitas piensan: “Oh, esta oveja está loca… Es una prepotente”. No hijo, no… Que no es una oveja… Que es el lobo.
Pero para llegar a muchos sitios, hay que simular que perteneces al rebaño. Nadie quiere un depredador acechando entre las filas.
Aunque siempre habrá algún ingenuo que pensará, “boh, está de broma”.
Claro, claro.
*** Nota mental:
Necesito cambiar mi dieta, pero ya.
1/22/2007
Cicatrices
(c) Terry Moore - Strangers in ParadiseAlguien me dijo una vez, que as discusiones y el daño que le haces a alguien es tan indeleble como una cicatriz en un árbol.
A esta persona se lo explicaron de una forma muy gráfica. Yo entendí la teoría del asunto, pero más tarde lo aprendí, como solemos hacerlo los humanos (y no es muy diferente del reino animal): ensayo – error.
Alguien le dijo a esta persona, mientras sujetaba un trozo de madera "¿Ves esta madera? Puedes coger un clavo y clavarlo en ella, y luego puedes sacarlo, pero la marca se quedará ahí para siempre. Puedes intentar tapar el hueco, pero siempre quedará una marca".
Cuando algo se rompe, cuando le haces daño a alguien, no importa lo mucho que te esfuerces, que el daño ya está hecho. Puedes recriminarte una y mil veces lo que hiciste, pero no puedes volver atrás en el tiempo, y no sirve de nada pensar “¿y si…?”, porque no vas a tener la oportunidad de tomar otro camino.
No dejo de pensarlo.
Muchas veces cuando pasa algo que no te gusta, tiras parte de tu tiempo dándole vueltas al asunto. Pero no tiene solución.
Muchas veces también crees que puedes arreglarlo todo, que todo tiene solución y que eres capaz de devolver las cosas a su cauce y hacer ver que no ha pasado nada. Es una tontería. Yo misma soy consciente de que sí ha pasado. Yo misma me siento diferente.
A veces algo sucede que hace que ya no sientas lo mismo por otra persona. No quiere decir que ya no la quieras más. Simplemente, que te ha hecho daño, u os habéis hecho daño los dos. Los dos os dejasteis marcas. Y por más que intentes borrarlas, una parte de ti está esperando que pase de nuevo.
Incluso llegas a disfrutar menos de la compañía del otro, porque estás vigilando, con la guardia alerta. Es muy cansado vivir así.
Quien sabe, igual las operaciones de cirugía estética también existen para el corazón. Si lo descubrieran, se forraban. O quizás eso de la segunda oportunidad es la operación de cirugía.
Hay cantidad de mujeres que se operan los pechos para tenerlos más grandes, y se piensan que la cosa es ir un fin de semana, cuando el marido está por ahí, o ellas dicen que se van de viaje con las amigas, se operan y listo. Angelitas… Una operación de ese calibre representa un montón de dinero, unos cuantos días de sufrimiento, un par de cicatrices más o menos disimuladas en función de la habilidad del cirujano, unas semanas de curas y un mes o dos de recuperación.
Nada es sencillo. Todo tiene un precio.
Esto me lleva a pensar también que muchas veces, para conseguir lo que queremos, tenemos que hacer un montón de cosas que no queremos para nada.
Yo hago un montón últimamente de esas. No es que me guste, pero mira… Es lo que dije antes, todo tiene un precio. La cuestión es si estás o no dispuesto a pagarlo. Pero no sé, desde hace un tiempo que a veces me cuestiono lo que hago, porque en ocasiones no me reconozco.
Hace tiempo ya que escribí aquella frase que define inteligencia: capacidad de adaptación. Y sí, eso es lo que hago constantemente…
Pero últimamente río, cuando de verdad querría llorar; mantengo la calma, cuando en realidad querría llorar… Intento hacer todo aquello que se supone que debes hacer: controlar las ganas de llamar, pasar un poco de la situación (o hacer ver que pasas)… Y es tan cansado, en serio, tan cansado…
Igual debería enfocarlo como un ejercicio de autocontrol. Estoy privándome de hacer todas esas cosas que desearía, sólo por hacerme valer. Estoy yendo de “dura” por la vida, cuando lo que de verdad quiero es esconderme en algún sitio y ponerme a llorar hasta reventar.
Se me hace muy duro tener tantos frentes abiertos a la vez: la carrera, el trabajo, mi vida sentimental… Mismo el día de reyes me desperté llorando y no pude parar hasta el día siguiente. Pero tengo que hacer ver y demostrar que siempre soy la fuerte. Me desgasta.
Todo el mundo dice que porqué no dejo de pensar, que porqué no vivo… Joder, si supiera cómo, ya lo habría hecho.
Tengo un montón de tópicos de esos que te meten en la cabeza a presión desde pequeño, dando tumbos, como el de “segundas partes nunca fueron buenas”. Igual lo escribió algún imbécil frustrado, de estos que se dan por vencidos a la primera. Un perdedor.
No sé.
Muchas veces me quedo pensando de qué va todo esto y qué carajo estoy haciendo con mi vida. Siempre estoy luchando por lo imposible. Igual para mí todo es una cuestión de ganar o perder y de “mis cojones”.
¿Puedes intentar salvar algo, por tus cojones? No sé tirar la toalla, yo sólo sé luchar hasta el final… Hasta que no me quedan fuerzas para seguir adelante o ya veo que he hecho todo lo que podía hacer.
Yo no sé aceptar un “no” por respuesta. No sé aceptar una derrota. No sé perder. Ya sé que a nadie le gusta, pero es que yo no lo tolero. No tolero dejar la cosa a medias. Tengo que llegar hasta el final. Qué felicidad la de la gente que vive sin preocupaciones.
Me dicen que porqué no tiro la toalla, si al final no voy a conseguir nada… Pues porque no me perdonaría que llegara mañana y despertarme pensando que hubiera pasado si hubiera seguido luchando. No. Prefiero haber luchado tres años por algo, y que no funcione, a vivir una eternidad con el “y si” a cuestas.
Me pasa con todo, con el trabajo, con la universidad… ¿Con las parejas?
Supongo que por eso, cuando acabo con alguna es porque realmente ya no hay anda que hacer. Cuando agoté absolutamente todos y cada uno de los recursos que creí tener a mano, y con toda mi paciencia, hasta que no haya nada.
Y entonces, ¿qué es lo que pasa cuando me dejan? ¿Lo que me molesta es que me han dejado? ¿Cuándo lucho, es porque aun quiero a alguien, o es porque no acepto perder? Igual es una combinación de las dos cosas.
Vale, estoy completamente loca.
Imagino que de todo sacas algo positivo. He aprendido a tener más paciencia, a controlar mis sentimientos algo más, a controlar mis reacciones en público y a llorar a solas. He aprendido a hacer exactamente lo contrario de lo que mi corazón me dice que quiere hacer, para conseguir lo que quiero… Pero a veces, cuando me paro en el camino, me miro, y no me reconozco.
Aprovecho para dejar una poesía que me han enseñado hoy, para que medite un poco, y me ha gustado mucho. Por eso, y aun a riesgo de que le enviaran a paseo, gracias.
Este poema se atribuye a Jorge Luis Borges. Independientemente de que así sea o no, lo bueno es el mensaje, por lo menos para mí.
Instantes
Jorge Luis Borges
Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.
12/28/2006
Feliz Año Nuevo
Y dado que es el primero de los que espero sean muchos años por venir, me gustaría felicitar las fiestas a las intrépidas personas que aventuran sus narices por aquí, así que Feliz Año Nuevo, y Felices Fiestas.
Y nada, ya que estamos, dejo aquí mis propósitos de año nuevo, y mi wish list, para a fin de 2007 ver qué he conseguido y qué no.
Bloque 1 - Mejoras personales
- Ser igual de eficiente (o mejor si cabe) en mi trabajo
- Pasar a segundo de protocolo sin volverme loca o morir en su defecto
- Dejar de morderme las uñas
- Mejorar mi autocontrol
- Rallarme menos por quien carajo sea que tenga al lado como pareja, si la tengo
- Aprender a tejer el punto al revés y hacer una bufanda decente
- Volver a taekwondo, para pegar patadas a algo que no sea orgánico
- Adquirir el hábito de comprar más ropa y no sólo libros
- Comer algo más que pipas, cereales y cocacola en casa, pizza y otras basuras congeladas
- Adquirir los buenos hábitos de la cocina mediterránea (conseguir un cocinero sexy en su defecto).
Bloque 2 - Mejoras en el entorno
- Castrar a mis gatos para que me dejen dormir
- Acabar de arreglar mi casa antes de primavera
- Poner aire acondicionado en mi habitación
- Ampliar mi biblioteca hacia el techo (porque no queda más espacio)
- Poner alguna puerta en casa
Bloque 3 - Wish List
- Comprarme una tele guay para mi cuarto
- Comprar una tele guay (más grande) para el comedor
- Comprar los muebles del comedor, para que el comedor sea merecedor de ese nombre.
- Cambiar el PC para poder jugar al WoW en condiciones
- Adquirir la edición de coleccionista del WoW
- Comprar una minicadena para escuchar Flaix y Máxima cuando estoy en la casa
- Comprar unos buenos patines online, para ir por ahí con Lemon y Grunttt
Bloque 4 - Cajón desastre
- Viajar más
- Ir a Madrid alguna vez, pero por placer y no sólo por trabajo
- Visitar Eurodisney
- Seguir saliendo de cachondeo con la tropa Asshai
Y bueno, creo que básicamente, esto es todo de momento.
El 2007 no ha llegado, pero ya está cargado de promesas, de cambios y de cosas buenas. Va a ser un buen año, seguro =)
Ya es casi primavera, ya es casi verano...
12/27/2006
Esto también pasará
“Esto también pasará”
Sí, la verdad es que todo pasa, quieras o no. Lo bueno, y lo malo.
Hace unos días bajaba del bus hacia casa, y en el camino de la parada a mi sancta sanctorum me quedé recordando un poco todo lo que ha pasado este año.
La verdad es que este año ha pasado volando, muy, muy, muy rápido. Apenas si me di cuenta de ello. Pero por otro lado, mucho de lo que ha sucedido me parece terriblemente lejano.
Supongo que es lo que tiene la Navidad que le pone a uno melancólico, y hace que rememores qué hacías el año anterior. Pues el año anterior yo estaba en casa de uno de mis ex, haciendo la comida me imagino. Y este año pasé el día de Navidad en mi casa, en mi cama, viendo eso que una vez juré y perjuré que no vería en la vida porque era un palo (uséase: la serie de Lost), comiendo una pizza caprichosa made in Buittoni, en la compañía de mis gatos.
A más lo pienso, más me parece que soy una de esas viejas locas solitarias que viven con felinos xD, con la salvedad de que no soy vieja (aun, todo se andará).
La cosa es que caminando hacia casa aquel día, me parecía mentira todo lo que estaba yo haciendo a principios de año. Quiero decir, que si me hubieran dicho que fue un sueño, o alucinaciones mías y que nunca viví esa situación, me lo hubiera creído.
¿No es curioso? Que puedas llegar a sentir muchísimo por algo o por alguien, pero después ase el tiempo, y que de verdad se borre, y que ya no sientas nada cuando recuerdas aquellos días. Ni rabia, ni dolor, ni tristeza, ni ansiedad… Simplemente nada. Como si nunca hubiera estado ahí.
Y si piensas eso, cuando ha pasado apenas un año… ¿Qué quedará de esos recuerdos dentro de diez? Absolutamente nada, como esos sueños que no recuerdas al despertar y que un día un flash te trae de vuelta.
Por un lado, ese conocimiento provoca un alivio increíble. Tener la certeza de que lo que hoy duele, mañana no dejará apenas rastro… O si no mañana, cuando pase el tiempo suficiente.
Grunttt siempre me decía, el tiempo lo cura todo. La sabiduría del orco poeta.
Estos días está de moda la pregunta esa de “¿qué tal las fiestas?”. Es casi de tan mal gusto como preguntarle a un soltero “¿tienes ya pareja?”. Porque… ¿Qué voy a responder?
- Pues mira verás, una puta mierda, en mi casa, en la cama, viendo la tele. Me he visto los cinco primeros capítulos de Heroes, la primera temporada de Lost, he engordado probablemente un par de kilos y he leído Strangers in Paradise. Ah, se me olvidaba, también estuve en el tanatorio.
Pero claro, ¿queda muy feo decir eso no?
Anyway…
Hay cosas que no pueden esperar y que no entienden de festividades. Supongo que la muerte es una de esas. Está claro que cuando pasa uno piensa “Joder, será por días…” Pero seguro que el primer implicado en el tema, no estaba para nada interesado en que le sucediera nada ni ese día, ni ningún otro. O sí… Qué sé yo.
El caso es que muy a nuestro pesar estuvimos en el tanatorio el lunes y el martes, porque falleció el padre de un amigo. En esos días te das cuenta de la gente que está a tu lado de verdad. Y de las cosas que importan. Y por un momento, por un instante me quedé pensando… Fíjate… Ahí mi amigo con el berenjenal y yo con pensamientos triviales como si le gusto a un imbécil o no.
Supongo que cosas como estas te hacen poner un poco todo en su sitio.
Aparecen personas que no habías visto en meses, y que sabes que después ya no volverás a ver, pero bueno, al menos tuvieron dignidad bastante como para estar en el momento que tuvieron que estar.
Pasa que no pude contener mi lengua sarcástica y me salió del alma la frase “Vaya, vaya, mira lo que nos traen los fantasmas por aquí”… Así soy yo, doña conciliación. Aun suerte que no dije nada peor. Por respeto, supongo.
La verdad es que la experiencia del tanatorio no me gustó nada.
Bueno, claro que… ¿A quien le gusta? Quiero decir, no es el típico sitio al que vayas a leer por deporte (aunque yo me llevara un libro por si las moscas).
No tenía gana alguna de entrar en la sala de velatorio, así que estuvimos todo el rato en la sala amplia de fuera, en los sofás, charlando y riendo en la medida de lo posible. La cosa es que no podías escapar igualmente a la realidad de la situación. A la que te descuidabas pasaban “esas cosas” por delante de ti… Ya sabes… Las cosas esas de madera (por fortuna, cerradas).
No me atreví a ver el bueno… El Eso. No es que tuviera una gran amistad con el padre de mi amigo, la verdad, estaba allí para apoyar a mi amigo y nada más. Para que no estuviera solo. Por un lado sentía el impulso de entrar… Pero por otro… Es como… Mientras no lo ves, puedes negarlo. No vas a tener esa imagen grabada en tu retina. Incluso podrías obviarlo o hacer ver que se fue de viaje.
En cambio… Ponerte ahí delante… ¿Quién querría por voluntad propia? Ver no sé… Que de verdad queda una cáscara y no hay nada dentro. Que ya no se mueve… Joder, me parece muy fuerte. Así que no me atreví a entrar.
Al día siguiente tuvimos el resto del velatorio y la misa. En fin… Me entró un cierto remordimiento de conciencia… ¿Pasará algo por que una atea esté en la misa de un difunto cristiano? Quiero decir… Yo no rezaba. Pero bueno, como dice Grunttt el funeral es para los vivos, para ayudarles a pasar el trago y seguir adelante.
La única cosa con la que estoy de acuerdo de todo el discursito del cura fue que morir es la última cosa que hace un vivo. O algo así.
Después, fuimos directos ya al cementerio a dar por concluida la ceremonia, con todo lo que ello conlleva.
No sé. Parece un poco irreal. No me acabo de imaginar el día que le pase por ejemplo a mi familia. Lo único que pasaba por mi cabeza era… Cualquier día (lejano, esperemos) estaré yo ahí. Quiero decir… No en el sofá sentadita. Si no en… Bueno, Ahí.
Joder, espero que no se le ocurra a nadie jorobarme la “existencia” con una ceremonia cristiana. A mí que no me rocíen con agua bendita ni echen los sermones esos, ni hagan la clase de aeróbic gratuita a quien me venga a despedir. Tanto “levántense, siéntense”. No sé. Supongo que con que me despidan, dejen el Eso cerrado, con una foto mía si acaso encima (por los buenos tiempos), rodeada de mis amigos y mis gatos (o un álbum de fotos ya puestos), basta. Y que no sermoneen a nadie, que yo ya sé que no hay vida eterna. Y después yo qué sé… Que la gente se vaya de fiesta.
Que no estén tristes y que piensen que eso también pasará y que un día recordarán todo como una cosa más. Porque supongo que si profundizas mucho, acabas volviéndote loco. Y conociendo a mis amigos, si son ellos quienes vienen a despedirme (que espero que sí, porque eso querrá decir que no tengo que despedirlos yo), convenimos todos que no necesitamos que estén más locos.
Anoche, la verdad, no dormí bien. Me desperté unas cuantas veces… Y me quedé pensando… Joder, si yo siento esto y no duermo bien… Qué no sentirá mi amigo. Supongo que ahora lo que toca es estar todos juntos. Y apoyarle. Porque para eso estamos.
En fin.
Ya te digo, vaya navidades.
Lo gracioso es que los fantasmas siguen apareciendo.
Hoy incluso mi anterior ex. El que originó el presente blog, de hecho. Fue una especie de reencuentro así entretenido. Teníamos un par de cosas pendientes que finiquitar.
El caso es que me dijo que no sabía bien, bien, si hablarme o no, porque sabe que soy rencorosa y pensaba que le odiaba.
Hombre, realmente, odiarle, odiarle, lo que se dice odiarle, pues no. A ver, la verdad es que sentí algo muy parecido a eso al principio. Además estaba convencida de que me la había jugado.
Me dijo que era libre de creerlo o no, pero no había sido así. Más vale tarde que nunca, dicen. Aunque es lo que le respondí esta mañana: que realmente, ahora ya no importa, pero aprecio el detalle.
Y es curioso, porque de todo eso que sentía, no queda nada. Me asombra, en serio, la capacidad del ser humano de olvidar. Dicen que si ahora nos salieran todos los dientes, como cuando éramos pequeños, nos moriríamos del dolor. Supongo que esa es de las primeras experiencias que uno aprende a dejar atrás. ¿Quien quiere recordar un mal trago?
No sé… Supongo que cuando algo no funciona, pues no funciona. Y punto. Quiero decir, ¿qué más da buscar de quien es la culpa? En el fondo el resultado es el mismo.
Y cuando ya no sientes nada por esa persona, puedes hablar con ella como con cualquier otro ser sobre la faz del planeta. Supongo que no tienes porqué destrozarlo. Ni hacer ver que no existe. Ya se encargará el alzheimer de eso dentro de unos años.
Supongo que debe ser la madurez fruto de las primeras canas. La sabiduría inherente al blanco, qué sé yo.
Debería hacerme una camiseta con: “Yo sobreviví a mi Primer Ex, al El Dibujante, al Panadero Informático, a la Hija del Fuego, al Informático Loco, al Capitán Nemo, y sobreviviré al próximo (o próxima, que no lo descarto)”. Si acaso me pido una XXL, que al paso que voy… A los 80 no sé cuant@s Ex tendré xD
Y que me entierren con ella xD y en tanga. No me quiero imaginar a una yaya vestida así… Realmente, mejor que no abran el Eso cuando me velen xD
Iremos haciendo marcas en la camiseta, como los cowboys hacen muescas en la culata de las pistolas.
Ahora que tengo que decir, que me siento muy satisfecha de que hasta la fecha no llevo los cuernos puestos… Que, la verdad, era casi lo que más me jodía del asunto. Ysondra y su Ego. Qué le vamos a hacer.
Nada dura para siempre. Ni las alegrías, ni los pesares.
Esto, sea lo que sea, también pasará.
12/21/2006
Strangers in Paradise
(c) Terry MooreÚltimamente se me ha dado por leer Strangers in Paradise, así que estoy devorando ávidamente los tomos. La semana que viene no me quedará nada por leer... Así que tendré que pensar seriamente en importar los números que falten de USA, o morir de desesperación.
Terry Moore es un gran escritor, un guionista genial que sabe emocionar... Por ejemplo:
If you're leaving meplease don't tell me.
If you're leaving me
A Distant Scream
Somedays I think
I guess I'll always be
These days
Love is a mystery.
No hay nada como el hogar...
Sí, la verdad, no hay nada como el hogar.
La experiencia por Blogsome no me ha acabado de agradar, así que me vuelvo al redil, que no lo llevaba tan mal.
Mujeres...
No hay quien las entienda...
12/14/2006
Dormida
No, no hay señal de descanso alguno en su rostro.
Gira su cara observando mejor las señales inequívocas de otra noche intranquila. La falta de calma empieza a mellar su cuerpo tanto como melló tiempo ha su espíritu. Pero no tiene más remedio que fingir y salir a la calle.
Sonríe ante el espejo. Sin gracia. Sin gana alguna. Quien no la conozca pensará que se trata de una sonrisa sincera, no así sus amigos. No hay brillo en su mirada cansada.
Otro día más lanza su ropa sobre la cama, no es más que una bola de tejidos arrugados que, además -y muy a su pesar-, tiene que planchar.
No, no son tareas placenteras de realizar a las seis y media de la mañana.
Mecánicamente se dirige a la cocina, enciende la plancha. Arregla su traje y se viste. Sin ánimo, sin emoción.
Dirige sus ojos a la cama vacía, ensimismada una vez más. No recuerda cuánto tiempo hace ya… Tal vez un mes… Y la mitad sigue tan hecha como siempre, perfecta, intacta.
Ya no duerme en “su” mitad de la cama, prefiere dormir en la mitad en que yaciera él. Absurda forma de tortura, pero, ¿no es acaso tortuoso el ser humano?
Ya está lista, ya está preparada. Viste su sonrisa por la calle como una máscara, como la ropa que, sin ser de su estilo, lleva cada mañana por imperativo profesional. Recoge una bolsa que había tendida sobre la cama.
Cruza el pasillo, abre la puerta y atraviesa el umbral, no sin antes echar un último y bucólico vistazo atrás. Cierra la puerta pasando la llave tras de sí.
Se encamina a la parada de bus como cada mañana.
Se sienta, mientras coloca los auriculares de su pequeño aparato de música.
Se queda mirando la ventana, contemplando las calles pasar… Las personas, grises, vacías, que se le antojan desde tiempo ha sin color… Oyendo la música sonar, a lo lejos, de fondo, saltando de canal en canal.
No, no hay nada que llene ya su corazón.
Se pregunta si acaso no es posible que uno caiga en la trampa de su propia mentira. Si, tal vez, haya escondido tan bien sus sentimientos que no sea ya capaz de encontrarlos o quizás los haya hecho realmente desaparecer.
Busca en su interior, pero no hay nada. No hay tan sólo una sonrisa para su recuerdo de él. “¿Qué nos ha pasado? -se pregunta- ¿Será verdad que ya no siento nada?”. Y nada se remueve en su interior. Ni un mísero halo de alegría o calidez tiene ya dentro.
Se entristece al contemplar la bolsa.
Sobresalen las puntas de algo parecido a dos agujas, testigos únicas de sus arduos intentos de crear su propio regalo de Navidad para él. Será posible que, punto a punto, ¿se haya escurrido todo lo que sentía entre la lana? ¿Qué de tanto pensar, al final, realmente no sienta nada? ¿Qué se haya curado cual milagro, la tristeza malsana?
Cambia la canción en la emisora de radio, oye un débil susurro en su corazón.
No, no se ha librado de él todavía.
¿Por qué sentir esa contradicción?
¿Por qué no olvidar?
¿Por qué la persigue?
De noche, de día…
Despierta, dormida…
No hay forma alguna de escapar. No hay sitio alguno donde huir. Por un momento sonríe con pesar. Quizás no quiere huir, ella. Quizás simplemente quiere volver atrás, al bulto a su lado en la cama. A contemplar su cara. A las risas de la mañana.
No, no está apagado pues el fuego en su interior.
Su máscara es máscara sin más. No ha olvidado, sólo duermen sus sentimientos escondidos en algún rincón.
Sonríe nuevamente.
Al menos, alguien; al menos, algo; duerme.
12/09/2006
The Point
Vengo asumiendo que, sinceramente, para mí escribir es una terapia y lo hago en especial cuando me siento como una mierda (que no es –exactamente- el caso ahora mismo, pero que bueno, no estoy en mi mejor momento).
Imagino que este tiempo sin escribir ha sido por dos cosas: la primera, porque no lo necesitaba, y la segunda, porque cuando lo empecé a necesitar nuevamente, no quería afrontar el problema.
No sé… Qué quieres que te diga…
Últimamente mi cabeza está llena de malos pensamientos. En general casi todos ellos referentes a la porquería de vida que tenemos y la bazofia de mundo que habitamos. Toda una iluminación, lo sé, como si nadie más lo pensara…
Y el hecho es que al final llegas a la conclusión de que realmente la vida es un cúmulo de malos momentos con algún par de momentos estelares que te dan fuerzas en extrañas ocasiones…
Estuve meditando al respecto de la inmortalidad… De hecho, lo que antes se me antojaba una bendición, es hoy por hoy, el peor castigo que me podría acontecer. La inmortalidad está muy bien cuando todo va genial, pero no nos engañemos… La vida es una porquería, así que antes se acaba, mejor. A qué alargar los trámites.
No digo que la vida no tenga sus cosas buenas, pero en mis momentos de bajón, tiendo a pensar que cuanto antes se finiquite, antes me quedo en paz. Llevo ya veintiocho años sobre la faz de la tierra. La mayor parte de ellos los he dedicado a estudiar. El resto a trabajar, y ahora a pagar facturas (y a intentar estudiar a ratos). Y pienso… Joder… Si los próximos 70 años de mi vida van a ser así… Coño, te juro que no los necesito.
No me suicido porque soy cobarde, claro. Y porque me figuro que en el fondo creo que no vale la pena y que aunque suena a tópico, la vida es una y hay que vivirla. Dice Nashiel total, tiempo de morirte siempre lo tienes. Aunque a veces pienso, si mañana no me despertara, tampoco me importaría (eso sí, que no me duela). Aunque a ver quien cuida a mis gatos.
Cuando me pongo así, los amigos intentan que me enfoque en las cosas buenas y maravillosas que tengo… Se refieren claro a ellos (Grunttt, y poca gente más, Nashiel y bueno… me sobran tres dedos, aunque sé bien qué hacer con ellos), al piso, al buen trabajo y tal… Pero, joder… Lo que más quiero en este mundo, no lo tengo.
Sí, soy una romántica empedernida. My fault. Guilty indeed. Ya no se lleva esto, ¿sabéis? Aunque quizás no es que sea un “ya no se lleva” si no un “nunca se llevó”.
Para cuando tenga hijos, he tomado una resolución: nada de libros de cuentos y pelis románticas… No. En su lugar: biografías de los dictadores más reputados de la historia y pelis porno… Y con suerte tendrán una visión mucho más realista de la vida que le espera fuera del jardín de infantes. Porque… La vida no es fucking pink. Es jodidamente negra, o marrón en el mejor de los casos (caqui o rojo oscuro, dependiendo del estado de los intestinos de cada uno).
Me aburre empezar las cosas una y otra vez… Y otra… Y otra… Y otra… Todo el mundo dice que si uno se cae, se levanta y punto… Sí claro, pero cada vez que te levantas tienes una nueva cicatriz… Y quizás la próxima vez que te caigas te dele más… ¿Nadie lo ha pensado?.
Recordemos por un momento a Humpty Dumpty, el pobre huevo de Alicia en el País de las Maravillas, que se cayó (por gilipollas) de un muro… Y tuvieron que recomponerlo con pegamento… O los ciudadanos de la ciudad de porcelana de El Mago de Oz…. Por más que intentes pegar algo, a bien que lo hagas, siempre queda la marca… Y a la larga, pierdes cachitos.
Cuando me siento así, acabo cayendo en la autocompasión y me siento impotente… Y me toca la moral cosa mala, porque incluso pierdo la poca fe que tengo en mí misma…
El otro día hasta pensé que tal vez a Grunttt le molestara… Estos días he estado pensando que cuando me rompo en cachitos, al final siempre recurro a él para que me ayude a recomponer las piezas otra vez. A veces tengo la sensación de que ya no sé hacer nada sola, o que si hago las cosas solas no van a salir bien.
Me molesta eso. Me molesta depender… Pero cuando estoy sola delante de las decisiones parece que no hago más que dar vueltas en círculo. A veces sé que hablo con él esperando que me diga la frase mágica “todo saldrá bien”, “todo se va a solucionar”… Pero muchas veces no la oigo, porque no me va a mentir.
Cuando hablo con Grunttt sobre mis problemas triviales, que siempre son los mismos, es decir: las cosas que no puedo solucionar por mí misma, que no son (por lo general) ni dinero, ni trabajo, ni alojamiento, ni estudios; si no “mi corazón partido” como diría Alejandro Sanz (impresionante que mencione a ese tío en mi blog); muchas veces las conclusiones que saco no son muy útiles.
Pero algunas veces veo la luz.
Por ejemplo…
Yo creo que (y esto con cualquier cosa que uno quiere) todo se puede conseguir en esta vida. Metas realistas claro. Supongo que los tios entran en este apartado, porque como los pobrecitos son más simples que el mecanismo de un chupete… Pues bueno, ya sabemos todos de qué pie cojean….
El caso es que con paciencia y esfuerzo todo se consigue… La cuestión principal, pues, no es “¿voy a conseguir lo que quiero?”. Si no: “¿vale la pena el esfuerzo?”.
Sí señor, ésa es la pregunta.
Muchas veces utilizamos frases de estas hechas, que no nos paramos a analizar lo que quieren decir. Forman parte del vocabulario habitual y punto… Pero la frase “Vale la pena…” es digna de análisis… Porque en el fondo no viene a reflejar ni más ni menos esa lucha interna sobre pros y contras que se colocan en una balanza.
Quizás puedes conseguir que vuelva contigo el amor de tu vida. Quizás puedes conseguirlo arrastrándote, sufriendo en silencio, escondiendo partes de ti misma, negando otras tantas… Haciendo sacrificios importantes… Siendo paciente, dando tiempo… Pero… ¿Vale la pena?
¿Vale eso tanto la pena? ¿Todos tus llantos? ¿Toda la amargura? ¿El desánimo y la desesperación?
Y yo, sinceramente no lo sé.
A veces pienso que sería más feliz como algunas de esas chicas que van a tío por noche y si te he visto no me acuerdo. Coñe… ¿Por qué habré salido yo tan chapada a la antigua?
No sé, estoy confusa. Y leer “Strangers in paradise” no me ayuda mucho, la verdad.
No sé porqué me tengo que esforzar yo, en ayudar a nadie… Si nadie me ayuda a mí. Preocuparse por la otra persona, ya no está de moda. Cuidar a otro no está de moda. Sacrificarse por otro, no está de moda.
La cuestión es, está de moda el egoísmo.
Me toca lo indecible la moral, que sea tan condenadamente retorcida en algunas cosas… Y tan jorobadamente cándida en las que quizás de verdad importan. Parece mentira. Veintiocho años de bofetones, y aun no he aprendido esta lección.
Y lo único que sigo pensando es… ¿Vale la pena?
Por cierto, para colmo hoy Grunttt me ha dicho que ha descubierto mi primera cana… Hay que joderse…
Sobre llovido, mojado…



